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Ni Oporto ni Lisboa: la plaza histórica más bonita de Portugal está en el centro de una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, rodeada de edificios barrocos y casas pintadas de blanco y amarillo

Évora conserva calles empedradas, soportales históricos y algunos de los monumentos más importantes del patrimonio portugués.

En Évora hay calles donde Portugal parece conservar un ritmo completamente distinto al de Lisboa u Oporto

En Évora hay calles donde Portugal parece conservar un ritmo completamente distinto al de Lisboa u Oporto / Istock / 5

Las plazas históricas que se llevan casi toda la atención en Portugal suelen concentrarse en Lisboa y Oporto. La Praça do Comércio frente al Tajo o la Avenida dos Aliados aparecen en todas las postales y guías de viaje. Pero sería una pena perderse otras que poco tienen que envidiar a estas.

La Praça do Giraldo

La Praça do Giraldo / Istock / t

En el interior del país existe una ciudad mucho menos masificada donde el centro histórico tiene un ritmo completamente distinto. Allí, entre soportales, calles empedradas y fachadas blancas decoradas con franjas amarillas, aparece una de las plazas más elegantes y reconocibles del patrimonio portugués. La Praça do Giraldo es el gran corazón de Évora, una ciudad Patrimonio de la Humanidad donde todavía conviven restos romanos, edificios medievales y parte de la imagen más tradicional del Alentejo.

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La Praça do Giraldo concentra siglos de historia en el corazón de Évora

La Praça do Giraldo ocupa el principal espacio público de Évora y su nombre procede de Geraldo Sem Pavor, personaje medieval vinculado a la conquista cristiana de la ciudad en el siglo XII.

Buena parte de la vida social y comercial de la ciudad lleva siglos pasando en esta plaza rectangular rodeada de soportales y edificios históricos. Uno de los más visibles es la fuente de mármol situada en el centro, construida en el siglo XVI, de estilo barroco y coronada por ocho caños que tradicionalmente se relacionan con las ocho calles principales que desembocaban en la plaza.

La Praça do Giraldo

La Praça do Giraldo / Istock / Orietta Gaspari

A su alrededor aparecen terrazas, cafeterías y comercios que mantienen bastante actividad durante todo el día y son el lugar perfecto donde hacer una parada durante tu visita a este rincón portugués donde rápidamente notarás un ambiente mucho más tranquilo que el de otros destinos urbanos portugueses.

Los soportales son además el ejemplo perfecto de la imagen característica del urbanismo portugués tradicional, con pequeños negocios, restaurantes y locales históricos bajo los arcos.

Parte de la personalidad de Évora aparece precisamente en la arquitectura que rodea la plaza y el casco histórico. Las fachadas blancas con detalles amarillo o en tonos ocres forman parte de una estética muy típica del Alentejo. Aunque parezca una cuestión puramente decorativa, este tipo de encalado tradicional ayudaba en el pasado a reducir el impacto del calor durante los meses más duros del verano portugués.

Una de las ciudades históricas mejor conservadas de Portugal

Templo romano de Évora

Templo romano de Évora / Istock

Más allá de la plaza principal, Évora reúne algunos de los monumentos históricos más importantes del país.

El más conocido probablemente sea el Templo Romano de Évora, construido durante la época romana y conservado parcialmente hasta la actualidad.

Muy cerca aparece la Catedral de Évora, uno de los grandes templos medievales portugueses, que mezcla elementos románicos y góticos y es bastante protagonista dentro del casco histórico, por lo que no te será difícil encontrarla.

Muro de la capilla de los huesos

Muro de la capilla de los huesos / Wikimedia Commons / Alonso de Mendoza

Dentro de la Iglesia de San Francisco también destaca la Capela dos Ossos (o Capilla de los Huesos), uno de los lugares más conocidos y visitados de Évora porque está decorada con huesos humanos provenientes de los cementerios de las iglesias de los alrededores.

Lo mejor para tu visita es que gran parte de los principales lugares históricos de Évora quedan relativamente cerca de la Praça do Giraldo, por lo que se puede recorrer fácilmente a pie.

Además de ir viendo los monumentos más conocidos, lo que más te llamará la atención (incluso más que los monumentos) es que constantemente verás fachadas blancas, detalles de color, ventanas tradicionales y soportales. Parece como si toda la ciudad fuese obra del mismo arquitecto.