La playa más bonita de Portugal se esconde entre acantilados de arena: puedes ver uno de los mejores atardeceres de todo el país

El atardecer ahí es un escándalo, su tranquilidad te atrapará, pero lo que no vas a ser capaz de olvidar son sus acantilados ocres que forman un paisaje de postal.

La playa que te enamorará por su tranquilidad, paisajes y atrdecer: no te querrás ir.
La playa que te enamorará por su tranquilidad, paisajes y atrdecer: no te querrás ir. / Víctor Oliveira- Wikicommons

España es un país maravilloso, un lugar idílico capaz de cautivar y sorprender a todo turista que quiera dejarse enamorar. Sin embargo, a veces también olvidamos a nuestros vecinos de al lado; nuestra querida Portugal, los cuales no se quedan atrás... Tierra de bacalao, de surfistas, paisajes de escándalo, playas infinitas y revoluciones pacíficas; como sus habitantes. El país es un sinfín de tesoros y descubrirlos es una de las experiencias más mágicas que uno puede vivir como turista. Palabra de alguien que se ha pasado media vida viajando. 

Como habréis podido apreciar, me podría pasar horas hablando de Portugal, pues me lo he recorrido de cabo a rabo, dicho mal y pronto. Sin embargo, hoy voy a centrarme en una playa en particular; Praia da Galé–Fontainhas.

Panorama del atardecer de Arriba Fossil de Praia da Galé-Fontainhas.

Panorama del atardecer de Arriba Fossil de Praia da Galé-Fontainhas.

/ Istock / maphke

La "cara B" del país

Portugal tiene un lado salvaje que pocos conocen. Lejos del bullicio del Algarve y de los postales de Lisboa, hay una franja de costa en el Alentejo que parece, literalmente, una obra de arte. Y es que ahí, escondida entre acantilados ocres y campos de matorral bajo, aparece Praia da Galé–Fontainhas, un rincón que te deja sin palabras y te dará muchas ganas de desconectar (que a día de hoy lo necesitamos). Porque esto no es una playa cualquiera, es un pedazo de historia geológica bañado por el Atlántico.

A medio camino entre Melides y Grândola, esta playa se encuentra dentro del municipio de Grândola, en el distrito de Setúbal. Es parte del llamado “litoral fossilífero del Alentejo” y no es solo una forma de hablar. Créeme. Los acantilados que la enmarcan tienen más de 5 millones de años (pero están estupendos), compuestos por estratos de arcilla y arena fosilizada, tan frágiles como impresionantes. Tanto es así que la zona está protegida por su valor geológico, y forma parte del inventario nacional de geositios de Portugal.

Una playa para admirar y disfrutar

Pero no solo los geólogos alucinan con este sitio. Cualquiera que se acerque por primera vez a Praia da Galé entiende rápido que ha llegado a un lugar especial. Aquí no hay urbanizaciones ni resorts a pie de playa. Ni siquiera hay asfalto hasta la arena. Se accede a pie desde el Camping Galé–Fontainhas, cruzando un tramo de vegetación costera, y luego bajando por una escalera tallada en la roca, de esas que piden buen calzado y cero vértigo. Pero, sin duda, el esfuerzo vale la pena al llegar abajo, se abre una playa virgen de más de dos kilómetros, de arena fina y aguas limpias, sin rastro de cemento ni música a todo volumen. No sé a vosotros, porque para gustos están los colores, pero poder pasar un día en plena naturaleza es un sueño hecho realidad. Además, en la playa vas a poder disfrutar de uno de los mejores atardeceres de todo Portugal. Créeme que cuando lo ves piensas: "que me pellizquen, porque no sé si esto es real".

Panorama aéreo de Arriba Fósil da Praia da Galé-Fontainhas.

Panorama aéreo de Arriba Fósil da Praia da Galé-Fontainhas.

/ Istock / maphke

La playa está dividida en varias secciones naturales. La más cercana al camping es algo más accesible y frecuentada, mientras que si caminas hacia el sur, en dirección a las playas de Aberta Nova o Vigia, te toparás con zonas prácticamente desiertas. En días de marea baja se forman pequeñas piscinas naturales entre las rocas. En los de marea alta, la playa se reduce, así que conviene consultar horarios si quieres plantar la toalla sin sustos. En cuanto al baño, el oleaje es moderado, y el fondo marino es arenoso, aunque algunas rocas aparecen cerca de los acantilados. Es un buen sitio para hacer snorkel si el mar está en calma, o para pasear largo y tendido, descalzo, mientras los acantilados proyectan sombra y color sobre la arena.

Un sueño hecho realidad

¡Un detalle importante! No está plagado de chiringuitos. Así que lo mejor es ir preparado. Agua, comida, gorra, protector solar y, si puedes, una sombrilla ligera que aguante el viento. Si bien puedes encontrar algunas opciones para comer o tomar algo con vistas en la propia playa, pero no te esperes encontrar una playa plagada de opciones como en Benidorm. El camping cercano ofrece algunos servicios básicos y restaurante, pero lo más recomendable es alojarse en los alrededores de Melides, un pueblo con cada vez más encanto y opciones para el perfil de viajero tranquilo: alojamientos rurales, comida casera alentejana, y ese ritmo pausado que tanto se agradece.

Melides, de hecho, se está convirtiendo en uno de los destinos de moda del Alentejo, aunque aún conserva su autenticidad. Fue mencionado por revistas internacionales como The New York Times como el “nuevo Comporta”, aunque aquí no encontrarás yates ni beach clubs, sino olivos, dunas y silencio. Desde allí puedes llegar a Praia da Galé en unos 10 minutos en coche. Y si te gusta explorar, esta playa puede ser el punto de partida para recorrer toda la costa virgen entre Tróia y Sines. Un paraíso para quienes viajan sin prisa y con los ojos bien abiertos. No te vas a arrepentir, te lo aseguro.

Imagen al atardecer de una playa en Melides.

Imagen al atardecer de una playa en Melides.

/ Istock / Nando Lardi

Praia da Galé–Fontainhas no es una playa para todos, y eso es precisamente lo que la hace especial. Hay que ganársela... Bajando por senderos, cargando el agua a la espalda y renunciando al mojito con sombrilla. Pero lo que recibes a cambio (acantilados fósiles, mar salvaje, arena infinita y una sensación de libertad absoluta) compensa cada paso. Así que, ya sabes, si estás buscando un nuevo país que explorar, no infravalores a nuestra querida Portugal, pues tiene mucho que ofrecer.

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