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La playa más bonita del mundo está en el Caribe Mediterráneo: de arena rosa y a dos horas de España

Esta playa es un verdadero paraíso, parece un espejismo y en ella sentirás que te has pegado el mejor chapuzón de tu vida.

La playa que te conectará con la naturaleza, y te hará sentir que lo bueno está más cerca de lo que te imaginas.

La playa que te conectará con la naturaleza, y te hará sentir que lo bueno está más cerca de lo que te imaginas. / Istock / DaLiu

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¿Quién dijo que hay que cruzar el charco para encontrar playas de postal? A veces, el paraíso está más cerca de lo que imaginas, y en la Revista VIAJAR somos defensores de que, en ocasiones, la solución a nuestros problemas está en frente de nuestras narices. Y no, no hablamos de los típicos destinos saturados de sombrillas y colchonetas inflables. Hablamos de una joya que parece sacada de un catálogo del Caribe, pero que en realidad está a poco más de dos horas de vuelo desde España. Se llama Elafonisi, está en Grecia, en la isla de Creta, y sí, su arena es rosa. Literalmente.

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Adriana Fernández

Un rincón que parece de otro planeta

Situada en el extremo suroeste de Creta, Elafonisi es mucho más que una playa para hacer fotos y subir a Instagram, es un fenómeno natural que combina aguas turquesas, arena teñida de rosa y un entorno virgen que parece resistirse a la acción del hombre que, reiteradamente, se encarga en destruir las maravillas naturales más espectaculares. Cuando llegas, el primer pensamiento es siempre el mismo: “si no lo veo no lo creo”. Y es precisamente esa mezcla de belleza, sorpresa y aislamiento la que convierte a Elafonisi en una de las playas más espectaculares no solo de Europa, sino del mundo. Y créeme que he pisado arenas por multitud de países.

Playa de Elafonisi, Isla griega.

Playa de Elafonisi, Isla griega. / Istock / Anetta Starowicz

¿Por qué la arena es rosa?

La pregunta del millón. La arena rosada de Elafonisi no es fruto de ningún filtro de Instagram ni de un efecto óptico; su color proviene de diminutos fragmentos de conchas marinas y coral rojo triturado a lo largo de los siglos. Cuando el sol incide directamente sobre la orilla, ese rosa pálido se vuelve más intenso, y la estampa que queda es de postal total.

Espectacular playa de arena rosa en Grecia.

Espectacular playa de arena rosa en Grecia. / Istock / SCStock

Eso sí, no esperes una playa rosa fucsia como si estuvieras en un decorado de Barbie. Es una tonalidad sutil, elegante, que aparece especialmente en los bordes del agua o en las pequeñas dunas. Pero es suficiente para dejarte con la boca abierta.

Aguas cálidas y cristalinas

Elafonisi es también un paraíso para los amantes del agua. Sus lagunas poco profundas se extienden entre la playa principal y el islote de Elafonisi (al que puedes llegar andando con el agua por las rodillas), formando piscinas naturales ideales para nadar, hacer snorkel o simplemente flotar sin pensar en nada. En temporada alta puede haber bastante gente. Por eso, si puedes elegir, lo ideal es ir en primavera o principios de otoño. El clima sigue siendo veraniego, y el entorno se disfruta con más tranquilidad.

Vista áerea de Elafonisi, en Grecia.

Vista áerea de Elafonisi, en Grecia. / Istock / Rawf8

La puerta al paraíso

La ciudad más cercana a Elafonisi es Chania, un rincón con alma veneciana y aire bohemio que merece, por sí solo, un viaje. Sus calles de decorado de época, su puerto con faro otomano y su mercado cubierto del siglo XIX te atrapan nada más llegar, y hacen que te cueste mucho decir adiós al irte. Si decides alojarte allí (lo más habitual si quieres visitar Elafonisi) podrás combinar unos días de playa paradisíaca con tardes de terrazas, tiendas de artesanía y tabernas donde el tzatziki y la moussaka saben como en casa de una yaya griega.

Mezquita en el antiguo puerto veneciano de la ciudad de Chania en la isla de Creta, Grecia.

Mezquita en el antiguo puerto veneciano de la ciudad de Chania en la isla de Creta, Grecia. / Istock / DaLiu

Desde Chania, Elafonisi está a unas dos horas en coche, atravesando paisajes de infarto, gargantas escarpadas como la de Topolia y monasterios solitarios como el de Chrisoskalitissa, que bien merecen una parada.

Calle estrecha en Chania, Grecia.

Calle estrecha en Chania, Grecia. / Istock / Starcevic

Y te estarás preguntando: ¿vale la pena coger un avión por ir a Elafonisi? Y mi respuesta es contundente; sí. Y es que no es solo una playa bonita (más bien espectacular), es una experiencia sensorial, un lugar que te reconcilia con la naturaleza y que demuestra que el paraíso, a veces, está donde menos lo esperas. A dos horitas de casa, sin jet lag, sin agobios, y con el azul más puro que puedas imaginar. Así que, ya sabes, la próxima vez que te apetezca un Caribe, mira al Mediterráneo.