Ni Galicia, ni Andalucía: la playa más bonita de Europa está en Portugal, se encuentra al final de un sendero y es el punto más occidental del continente
Recorre este fantástico lugar y explora todo lo que tiene por ofrecer.

No hay duda de que en España hay lugares que son una auténtica maravilla para veranear, pero nuestros vecinos no se quedan atrás. Más en concreto hablamos de Portugal. Es conocido por sus cuestas o por el famoso Algarve, pero no se queda ahí. La costa de este país está llena de playas paradisíacas y rincones escondidos que son un espectáculo.
En la región de Lisboa se encuentra el Parque Natural de Sintra-Cascais y, en él, se alza una imponente formación rocosa llamada Rocha da Ursa. El promontorio es el que da nombre a nuestra playa protagonista ya que, visto desde el norte (y con mucha imaginación), se asemeja a una osa sosteniendo a su osezno. La leyenda cuenta que esta osa y sus cachorros vivían cerca del mar, protegiéndose de los glaciares que cubrían la sierra de Sintra. Cuando estos comenzaron a derretirse, los dioses advirtieron a los animales que se refugiaran en la sierra, la osa se negó y fue convertida en piedra. La Praia da Ursa se caracteriza por una belleza natural impresionante y un entorno salvaje.
Este rincón costero de aguas cristalinas y arena dorada se ubica junto al Cabo da Rocha, el punto más occidental de la Europa continental; aunque el acceso es complicado, merece la pena el esfuerzo. Aquí no encontrarás socorrista, duchas o bares: es una playa completamente virgen. Ten cuidado y no te dejes absorber por su encanto, a veces las corrientes son muy fuertes, por lo que deberás tener precaución y no adentrarte mucho en el océano.

Cómo llegar
Acceder a esta playa requiere un poco de esfuerzo, no hay caminos asfaltados o transporte que te lleve a ella; en su lugar te tocará ir por plena naturaleza. Desde el faro del Cabo de Roca parte un sendero rocoso y, en ocasiones, empinado. Tendrás que caminar por él siguiendo las señales que llevan hasta la playa. En algunos puntos te encontrarás con desniveles y rocas que dificultarán el descenso, asegúrate de llevar calzado adecuado.

La caminata dura aproximadamente 45 minutos (la subida probablemente algo más), pero se te pasarán volando si vas admirando las increíbles vistas. Si eres fan de la fotografía, no has podido elegir un lugar mejor. Tanto en la playa como en el sendero encontrarás un montón de oportunidades para captar paisajes únicos entre rocas, cuevas y acantilados. Además, los alrededores de este enclave son perfectos para el senderismo y observación de flora y fauna. Esta región tiene una gran biodiversidad y, si tienes suerte, podrás contemplar especies vegetales llamativas o avistar diferentes especies de aves.
Parque Natural de Sintra-Cascais
Ubicado en la región de Lisboa, y con más de 14.500 hectáreas, el Parque Natural de Sintra-Cascais es uno de los espacios naturales más impresionantes y diversos de Portugal. Combina bosques, costa, paisajes montañosos y arquitectura histórica en un único lugar. Aquí se encuentran algunas de las playas más salvajes de Portugal como Praia da Ursa o Praia do Guincho. El parque se extiende desde Sintra hasta el Cabo da Roca, y pasa por playas salvajes, imponentes acantilados, villas históricas y jardines románticos. Combina lo mejor de la naturaleza con experiencias culturales.

Sintra y sus palacios
Un imprescindible en tu visita al parque es pasar el día visitando los palacios de la villa de Sintra, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Son un reflejo fascinante de la historia del país. Entre los más bonitos está el Palacio da Pena. Esta joya está situada en lo alto de una colina, combina elementos neorrománicos, neogóticos y neomanuelinos. Inconfundible por sus colores vibrantes, esta construcción rodeada de bonitos jardines parece sacada de un cuento de hadas.

Otro de los muchos palacios, y de los más conocidos, es el Palacio Nacional de Sintra, famoso por las dos chimeneas que sobresalen de su tejado. Mezcla estilos como el gótico, el manuelino y el mudéjar; además, fue residencia real durante varios siglos. Destaca por sus interiores lujosos y azulejos tradicionales portugueses. Es uno de los edificios medievales mejor conservados de Portugal.
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