
De Petra al Mar Muerto: 5 experiencias que solo podrás vivir en Jordania
Desde las emocionantes ruinas de Petra hasta el sorprendente desierto de Wadi Rum. Descubrir cada rincón de este fascinante país se convertirá en una aventura épica.
Con una rica historia, unos paisajes deslumbrantes y una cultura extraordinaria, Jordania es un destino perfecto para quienes buscan sumergirse en la cultura y la naturaleza de una forma aventurera. Conocido por la hospitalidad de su gente, este país ubicado en el corazón del Medio Oriente abarca gran diversidad de paisajes.
Entre ellos destacan los terrenos desérticos de Petra y Wadi Rum, importantes cruces de caminos para varias civilizaciones que han dejado su huella en la arquitectura y costumbres del lugar. Pero en un viaje por estas tierras esculpidas por los nabateos, tampoco podemos olvidarnos del Mar Muerto, situado en el punto más bajo de la Tierra.
Sentirse explorador en la Ciudad Rosa de Petra
A los nabateos les debemos una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, la ciudad de piedra de Petra, levantada en un estrecho valle entre montañas de tonos rojizos. Acceder a ella por el estrecho cañón del Siq nos conducirá hasta el Tesoro (Al-Khazneh), la imagen más icónica de Jordania desde la que podemos continuar explorando tumbas, teatros, casas y templos excavados en la roca.

La mejor opción para descubrir Petra en profundidad, será seguir caminando hasta el Monasterio (Ad Deir) para no parar de ensimismarse con los singulares paisajes del valle antes de disfrutar de uno de los mejores atardeceres del mundo, ese en el que el sol ilumina las piedras rosas de este monumento construido en el siglo I en honor a Obodas I, una estupenda muestra del estilo clásico nabateo que podrás disfrutar casi en soledad.

Flotar en el Mar Muerto
La alta salinidad del Mar Muerto permite que sea posible flotar sobre sus aguas sin esfuerzo, una maravillosa forma de relajarse ante las espectaculares vistas que se extienden en el punto más bajo del planeta, a más de 400 metros bajo el nivel del mar. Además, estas aguas son famosas por sus propiedades terapéuticas desde tiempos inmemoriales, con una rica composición de minerales y barros con los que sentirás tu piel extremadamente suave.

Vivir una aventura en el desierto de Wadi Rum
Con sus vastas extensiones de arenas rojas y sus gigantescas formaciones rocosas, este desierto es también conocido como el Valle de la Luna (no el de Chile). Recorrer en jeep este insólito escenario, más propio de otro planeta, es una propuesta para todos los amantes de la aventura. Otra opción apta para aventureros es transitar por sus caminos subidos a un camello, tal y como lo hacen los beduinos locales.

Al llegar la noche, no hay nada como dormir en uno de sus campamentos tras degustar una contundente cena tradicional y contemplar uno de los mejores mantos estrellados del mundo bajo el silencio de la noche.
Visitar la ciudad romana de Jerash
Dentro de la riqueza patrimonial de Jordania destaca Jerash, una de las ciudades romanas más extensas y mejor conservadas del mundo. Fundada en el siglo I a. C. ofrece un apasionante viaje histórico por antiguas calles, como la de Cardo Maximus, en las que se levantan el Templo de Artemisa, el Arco de Adriano y el hipódromo, donde se celebraban carreras de carros.

Embarcarse en un viaje espiritual por el Camino de Egeria
Recientemente hermanada con el Camino de Santiago, esta nueva ruta espiritual pone rumbo a algunos de los lugares más sagrados y emblemáticos de Jordania siguiendo los pasos de Egeria, una peregrina española del siglo IV. Entre ellos sobresale el Monte Nebo, desde donde Moisés divisó la Tierra Prometida, pero en este emocionante itinerario también podrás acercarte a los Manantiales de Moisés o a Betania, el lugar de bautismo de Jesucristo, localizado en la frontera con Israel y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
