
Grecia, Kato Koufonisi pequeña isla de las Cícladas, / Istock / 5
Estas pequeñas islas griegas conservan el verano de hace décadas: playas transparentes, tabernas sencillas y cenas junto al mar
Lejos de la postal más conocida de las Cícladas, todavía existe un pequeño archipiélago donde el verano griego mantiene otro ritmo. Las Pequeñas Cícladas, Koufonisia, Schinoussa, Iraklia y Donousa, conservan esa escala que muchos viajeros buscan cuando piensan en Grecia: pueblos blancos sencillos, ferris cortos entre islas, playas a las que se llega caminando y días que se organizan casi solos.

Naxos tiene algunas de las playas más impresionantes de las Cícladas, con aguas cristalinas y arena fina / Istock / BORUT TRDINA
Viajar a las Pequeñas Cícladas y descubrir una Grecia auténtica y tranquila es volver a una forma de veranear más sencilla. Aquí el día puede empezar con un baño temprano en una cala casi vacía, seguir con una caminata corta entre senderos de piedra y terminar con pescado a la parrilla en una mesa junto al mar. Alexia Vidiella, embajadora de Grecia en PANGEA, coincide en que precisamente ahí está su encanto: en la facilidad con la que este archipiélago permite construir un viaje a Grecia sencillo, relajado y muy mediterráneo.
Viajar a Koufonisia: aguas turquesas y playas que parecen del Caribe
Koufonisia es la isla que primero rompe los esquemas. Sus calas de arena clara y el color del agua hacen que muchas veces se compare con el Caribe. Las playas de Koufonisia con aguas turquesas y arena blanca, como Pori, Fanos, Finikas o Italida, tienen ese tono brillante que invita a entrar al agua nada más llegar, dejar la toalla sobre la roca y pasar la mañana nadando entre pequeñas entradas de mar cristalino.

La playa de Ammos, al lado del puerto, es de agua limpia, casi turquesa. Suele ser tranquila, con un ambiente local auténtico. / Istock / Marc Bruxelle
Lo mejor es que casi todo se hace a pie. Desde Hora se puede salir bordeando la costa, parar primero en Ammos, seguir hasta Fanos para un segundo baño y llegar a Pori a mediodía, cuando el agua está más luminosa y las mesas de las tabernas empiezan a llenarse. Esa facilidad convierte a Koufonisia en una base perfecta para un viaje por las Pequeñas Cícladas disfrutando de la playa, el mar y una desconexión total, donde el plan más habitual es caminar con el bañador aún húmedo de una cala a otra.
Viajar a Schinoussa: una isla pequeña para vivir la Grecia más pausada
Schinoussa tiene menos nombre que Koufonisia, pero justamente por eso resulta tan especial. Es una isla sencilla, de distancias cortas, donde playas como Psili Ammos, Tsigouri o Livadi se alternan con pequeños caminos y pueblos tranquilos. Schinoussa para desconectar entre playas serenas y caminos sencillos es una de esas islas que se entienden mejor cuando se baja el ritmo.

Schinoussa, pequeña y tranquila, es famosa por su ambiente relajado, sus cerca de 18 playas vírgenes y su auténtica vida isleña / Istock / tella_db
Aquí el viaje se disfruta en las pequeñas cosas: un café antes de bajar a Tsigouri, una siesta corta a la sombra después del baño, una tarde en Mersini viendo entrar y salir las barcas o una cena sencilla cuando ya refresca. Desde Club VIAJAR y PANGEA recomiendan incluir Schinoussa cuando se busca una Grecia menos evidente, donde incluso probar la gastronomía local forma parte del propio viaje.

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Viajar a Iraklia y Donousa: senderos, calas y pueblos donde quedarse más tiempo
Iraklia introduce una Grecia distinta porque invita a caminar. Más allá de sus playas, la isla ofrece senderos que atraviesan el interior y conectan con lugares como la cueva de Agios Ioannis, una de las más grandes de las Cícladas. En Iraklia, caminar entre colinas secas y senderos sencillos forma parte del día. Muchas rutas terminan con la mejor recompensa: una cala tranquila donde el baño llega después de haber recorrido la isla a pie.

Iraklia es una pequeña y tranquila isla griega, situada entre Naxos e Ios, es un refugio virgen / Istock / milangonda
Donousa, por su parte, tiene un carácter todavía más silencioso. Desde Stavros se puede avanzar hacia Kedros o seguir por pequeños caminos que terminan en bahías apartadas, donde apenas se oye nada más que el mar. Desde Club VIAJAR y PANGEA destacan que viajar a Donousa para caminar, bañarse y desconectar del turismo masivo tiene sentido para quienes disfrutan de esas islas donde todavía apetece perderse un rato, bajar por un sendero de tierra hasta una cala y quedarse allí hasta que el sol empieza a caer.

Donoussa, la isla griega de las Cícladas, de unos 110 habitantes, es perfecta para quienes buscan una experiencia griega auténtica / Istock / milangonda
Tabernas y cenas junto al mar: una Grecia más sencilla y más sabrosa
En las Pequeñas Cícladas la gastronomía se basa en la calidad y la sencillez. Pescado fresco, marisco, ensaladas, quesos locales y mesas a pocos metros del agua forman parte del día a día. Comer en tabernas junto al mar suele significar sentarse todavía con sal en la piel después del último baño, pedir el pescado del día y alargar la comida entre pan, aceite, vino blanco frío y conversaciones sin prisa.

Las tabernas griegas son el lugar perfecto para ver atardecer frente al mar. Isla Koufonisia, Grecia. / Istock / tella_db
Esa naturalidad se nota especialmente al atardecer. Después de una jornada de playas y caminatas, cenar en Koufonisia o Schinoussa es ver cómo la luz se vuelve más suave, cómo las mesas se van ocupando poco a poco y cómo el puerto cambia de ritmo cuando anochece. Desde Club VIAJAR y PANGEA destacan que esta experiencia es una de las razones por las que muchos viajeros repiten: menos postureo, más disfrutar.
Cómo moverse por las Pequeñas Cícladas
Una de las grandes ventajas de las Pequeñas Cícladas es que permiten moverse con facilidad. Naxos suele funcionar como puerta de entrada y, a partir de ahí, enlazar Koufonisia, Schinoussa, Iraklia y Donousa resulta mucho más sencillo de lo que parece. Eso hace que el viaje tenga algo muy agradable: subir al ferry por la mañana con una mochila ligera, ver cómo la isla anterior se aleja y llegar poco después a otro puerto pequeño con la sensación de empezar de nuevo.

Naxos es la isla más grande de las Cícladas, famosa por ser un epicentro de la mitología griega, tener montañas altas, pueblos pintorescos, gran producción agrícola y playas de aguas cristalinas / Istock / Balate Dorin
Ese movimiento entre islas permite construir un recorrido muy flexible. Se puede pasar más tiempo en Koufonisia si el viaje pide playa, dejar varios días para Schinoussa si apetece bajar el ritmo o terminar en Iraklia o Donousa cuando lo que se busca es aún más calma. Ahí está una de las grandes virtudes de las Pequeñas Cícladas: cada isla cambia un poco el tono del viaje sin romper nunca esa sensación de verano pausado.
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Imaginar un viaje así es fácil; lo complicado suele ser darle forma. Decidir cuántas islas combinar, cuánto tiempo dedicar a cada una o cómo construir una ruta con sentido para que el viaje mantenga el ritmo que buscas y que cambia por completo el resultado. Por eso, Club VIAJAR se ha unido con PANGEA para ayudarte a transformar esa idea en un itinerario bien pensado y hecho a tu medida.
La ventaja de un viaje personalizado está precisamente ahí: en poder elegir si quieres más playas, más senderos, más días de barco o más tiempo de sobremesa frente al mar. Porque en un destino así no se trata solo de ir saltando de isla en isla, sino de diseñar un viaje que encaje contigo y con la forma en la que quieres vivir el verano griego.
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