La pequeña isla de Italia que en verano se convierte en una de las mayores perlas del Mediterráneo: con importantes yacimientos etruscos y romanos, sus costas rocosas y escarpadas guardan algunas de las mejores playas del país
Entre cuevas excavadas por los romanos, calas de aguas cristalinas y un puerto histórico, esta isla se ha convertido en uno de los destinos más atractivos del verano italiano.

El secreto mejor guardado del litoral italiano para disfrutar del verano / Istock / t
Esta isla frente a la costa del Lacio es un sueño. Tiene playas de aguas transparentes, espectaculares acantilados volcánicos y un legado histórico que se remonta a la Antigüedad. Será pequeñita, pero en ella siempre aparece un nuevo rincón por descubrir.

Ponza es una pequeña isla frente a la costa del Lacio / Istock / t
Ponza tiene apenas 8 kilómetros de longitud pero en ella cabe todo lo que desearías en unas vacaciones en el Mediterráneo, empezando por la postal que es su puerto histórico lleno de color y, al más puro estilo italiano, un litoral recortado por acantilados y calas a las que, en muchos casos, solo se puede acceder desde el mar. Durante el verano, Ponza se convierte en uno de esos destinos que muchos italianos consideran un secreto a voces y que sigue manteniendo un ambiente mucho más tranquilo que otros destinos cercanos de fama internacional.

Adriana Fernández
Un pasado marcado por etruscos, romanos y siglos de navegación
La historia de Ponza se remonta a muchos siglos antes del turismo. La isla estuvo habitada en época prerromana y mantuvo contactos con el mundo etrusco, aunque la mayor parte de los restos arqueológicos que puedes visitar pertenecen a la época romana.
Los romanos aprovecharon su posición estratégica en el Tirreno para desarrollar infraestructuras que todavía forman parte del paisaje de la isla, como las Grotte di Pilato, un complejo de túneles excavados en la roca y antiguas piscinas comunicadas con el mar que probablemente se utilizaron para la cría de peces destinados a las villas imperiales. También se conservan restos de antiguas cisternas, galerías y obras hidráulicas que permitían almacenar agua dulce, algo esencial y muy valioso en una isla en la que las lluvias no aparecen con frecuencia.
Acantilados volcánicos y algunas de las aguas más transparentes de Italia
El paisaje es la joya de la corona de Ponza. Su origen volcánico ha modelado un litoral de paredes verticales, cuevas marinas y formaciones rocosas donde los colores cambian constantemente según la luz del día.
Uno de los lugares más conocidos es la Chiaia di Luna, una espectacular playa de arena clara protegida por un enorme acantilado de roca volcánica. Debido al riesgo de desprendimientos, el acceso por tierra se ha ido restringiendo por épocas, por lo que actualmente las autoridades regulan su uso en función de las condiciones de seguridad.

El Arco Natural de Ponza / Istock / Alberto Gagliardi
Muy cerca se encuentran también las Piscine Naturali, varias piscinas naturales formadas entre las rocas que hipnotizan por el color turquesa del agua solo posible gracias a la transparencia del mar.
Alquila un barco o apúntate a alguna excusión para poder disfrutar de la zona desde el agua; así tendrás las mejores vistas y también acceso a pequeñas calas, grutas y rincones prácticamente inaccesibles por tierra.
Un puerto con fachadas de colores y un ritmo muy distinto al de otros destinos italianos

El puerto de Ponza destaca por sus edificios de tonos pastel / Istock / t
Es cierto que Ponza recibe miles de visitantes cada verano, pero nada tiene que ver con otros lugares del litoral italiano como Capri o la Costa Amalfitana, donde a veces hay más viajeros de los que uno espera encontrarse. Tal vez gracias al reducido tamaño de Ponza el ambiente es más calmado incluso durante la temporada alta.
Donde más movimiento encontrarás es en el puerto, construido en el siglo XVIII bajo dominio borbónico. Aquí están los caracterísitcos edificios de tonos pastel, las terrazas frente al mar y las embarcaciones tradicionales que en conjunto han conseguido crear una imagen de ensueño que se ha convertido en uno de los grandes símbolos de Ponza.
Desde el puerto parten las calles que ascienden hacia las zonas residenciales y distintos senderos desde los que puedes observar el litoral. Piérdete por sus calles hasta encontrar restarantes locales donde podrás comprobar esa estrecha relación que tiene la isla con el mar. En los restaurantes predominan el pescado fresco, los mariscos y recetas tradicionales donde el pulpo, las anchoas o la pasta con productos del Tirreno son los protagonistas. Buon appetito!
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