El paseo marítimo más largo de Croacia recorre 12 kilómetros junto al Adriático: nació durante el Imperio austrohúngaro, enlaza cinco pueblos de villas señoriales y es llano de principio a fin
El Lungomare une cinco localidades históricas de la bahía del Kvarner entre jardines Belle Époque, playas y algunas de las panorámicas más elegantes del Adriático.

Lungomare en Opatija / Istock / 5
A lo largo de 12 kilómetros, este sendero costero acompaña al mar Adriático sin apenas desniveles y conecta cinco localidades de la bahía del Kvarner entre jardines, pequeñas calas y elegantes villas construidas cuando la aristocracia europea convirtió esta parte de la costa croata en uno de sus destinos favoritos.

Recorre 12 kilómetros junto al Adriático / Istock / 5
Este paseo, el Lungomare, sigue siendo una de las mejores maneras de descubrir la costa croata más de un siglo después y una gran forma de descubrir el origen del turismo en el país. No todo en Croacia es Dubrovnik o Split, el Lungomare es la muestra de que también puedes conocer el país a otro ritmo.

Sara Fernández García
Un paseo nacido en la época del Imperio austrohúngaro
El Lungomare comenzó a tomar forma a finales del siglo XIX, cuando Opatija empezó a consolidarse como uno de los grandes centros vacacionales del Imperio austrohúngaro.

Conecta cinco localidades de la bahía del Kvarner / Istock / 5
La construcción del ferrocarril y la llegada de visitantes procedentes de Viena, Budapest o Praga fue lo que impulsó el desarrollo de hoteles, villas y parques frente al mar. Un papel muy decisivo en esa transformación fue el que tuvo la compañía ferroviaria Südbahn , que promovió un modelo de turismo elegante que atrajo a la nobleza, a la alta burguesía y a numerosos intelectuales europeos durante el reinado del emperador Francisco José I de Austria.
El paseo fue concebido para comunicar los distintos núcleos costeros sin perder nunca el contacto con el Adriático y esa idea sigue hoy prácticamente intacta, pues se puede recorrer la costa caminando entre palacetes históricos y jardines donde aún se respira el ambiente de aquella época.
Cinco pueblos unidos por el mar
Uno de los grandes atractivos del Lungomare es que enlaza cinco localidades muy diferentes sin necesidad de utilizar ningún medio de transporte. Además, es muy agradable porque todo el itinerario discurre prácticamente al nivel del agua por lo que puedes hacer todo el recorrrido sin grandes esfuerzos (aunque sí algo del tiempo, que 12 kilómetros no son poca cosa). Como el clima de la bahía del Kvarner es suave, se puede recorrer durante buena parte del año, aunque la primavera y el comienzo del otoño es la época más agradable. Si vas en verano, aprovecha para darte un chapuzón en las pequeñas playas cercanas.

Todo el itinerario discurre prácticamente al nivel del agua / Istock / 5
El recorrido puede comenzar en Volosko, un antiguo pueblo pesquero que cuenta con un pequeño puerto tradicional y estrechas calles de piedra. Desde allí sigues avanzando por el camino y llegas a Opatija, considerada la gran dama del turismo croata por la elegancia de sus edificios históricos y sus hoteles de finales del siglo XIX.
Más adelante aparecen Ičići, conocida por su playa y su puerto deportivo; Ika, un tranquilo núcleo residencial rodeado de vegetación; y finalmente Lovran, una localidad medieval cuyo casco histórico conserva parte de las antiguas murallas y está lleno de callejuelas que desembocan junto al mar.
Además del paisaje costero, recorriendo el Lungomare irás descubriendo algunos de los edificios más representativos de la arquitectura Belle Époque del Adriático, como el Hotel Kvarner, inaugurado en 1884 y considerado el hotel más antiguo de la costa croata. Pero también hay numerosas villas rodeadas de jardines que recuerdan el esplendor turístico alcanzado por Opatija durante el cambio de siglo. Párate a fotografiar la estatua de la Doncella con la Gaviota, una escultura instalada sobre una roca frente al mar que se ha convertido en el gran símbolo de la ciudad.