Un paseo por Cannes, la ciudad del cine y del glamour

Hoy arranca la 72 edición del Festival Internacional de Cannes, que pone el punto de mira del mundo en esta pequeña ciudad de la Costa Azul francesa. Cannes es hoy una vibrante y cosmopolita ciudad costera, sinónimo de lujo, glamour, sofisticación y cine pero no siempre fue así...

Redacción Viajar
 | 
Foto: manjik

 

Freeartist

A principios del siglo Cannes  era, simplemente, un pequeño pueblo de pescadores perdido en una zona remota y prácticamente inaccesible del sur de Francia.

El crecimiento de esta idílica localidad de la Costa Azul comenzó en realidad en el siglo XIX, cuando un lord inglés que viajaba a Niza en busca de cuidados médicos paró en la ciudad y quedó enamorado de ella al instante. Lord Brougham, así se llamaba el hombre, decidió construir allí una mansión y posteriormente se dedicó a convencer a sus amigos ingleses para que hicieran lo mismo. De esta forma Cannes comenzó a convertirse en un destino deseado por los nobles y las personas adineradas.

afinocchiaro

Además del famoso Festival Internacional de Cine, que este año celebra su 72 edición, Cannes posee un Mercado donde abundan los colores y olores y un bonito Puerto Viejo que es casi lo único que queda de su pasado pescador y humilde.

manjik
manjik

El Festival de Cine de Cannes hizo que la ciudad fuera famosa en todo el mundo.  Se gestó en 1939, con la idea de contrarrestar la influencia del fascismo en la Mostra de Venecia, y en su trayectoria ha regalado infinidad de anécdotas, como el lío de bobinas en la primera representación de Hitchcock o la imagen de Roberto Benigni besando los pies de Scorsese. El Palacio de Festivales y Congresos, la sede del certamen, también se ha convertido en toda una institución y no hay estrella del cine que no sueñe con subir los 24 escalones de gloria rodeada de flashes. Se recomienda a los cinéfilos que reserven una plaza en las visitas guiadas que la oficina de turismo ofrece -salvo durante el festival- en los entresijos del edificio.

manjik
Redacción Viajar

Los hoteles más exclusivos

Frente al Palacio de Congresos, en la celebérrima  Avenida de la Croissette se concentra la oferta más exclusiva de hoteles y boutiques, con los míticos Martinez, Carlton Palace y el Majestic Barrière (donde la Suite Majestic Barrière cuesta 38.000 euros la noche durante el Festival

DWalker44

A la hora del almuerzo, La Cave (Bvd. de la République, 9. www.restaurant-lacave.com) es garantía de platos tradicionales provenzales y buena bodega, con menús a 35 euros. Otra alternativa es apuntarse a una clase de cocina en Les Apprentis Gourmets (Teisseire, 6. www.lesapprentisgourmets.fr). Conviene dejar espacio para el postre, porque nuestra siguiente parada nos lleva a la repostería Jean Luc Pelé (Meynadier, 36. www.jeanlucpele.com), que tiene una gran oferta de macarons. Los más populares son los de caramelo con mantequilla salada y los de frambuesa, aunque los hay de sabores como foie, higo o vodka citron.

La calle Meynadier desemboca  los pies de la colina de Suquet, la zona más antigua de Cannes. Sin mucho esfuerzo podemos subir por callejones y escaleras, tomando como referencia la iglesia Nuestra Señora de la Esperanza, que la corona. Desde allí las vistas sobre las playas de la bahía, las islas de Lérins y el puerto antiguo son excepcionales, especialmente al atardecer.

elementals

Tampoco hay que perderse el Museo de la Castre, construido en las colinas del viejo Cannes y desde el que se puede contemplar un magnífico panorama de La Croisette, la bahía y las cercanas islas de Lérins. La capilla Sainte Anne, del siglo XII reúne también una excelente colección de instrumentos de todo el mundo y por último La Malmaison, un centro de exposiciones de arte contemporáneo situado en La Croisete.

peeterv

Una escapada en barco a las islas de Lérins
Las islas de Lérins, frente a la costa de Cannes, son un ejemplo de slow-life y están a solo 20 minutos de travesía en barco. En San Honorat se puede pasar el día con los monjes cistercienses, conocer su abadía, catar los vinos que producen y comer en el restaurante La Tonnelle. Allí el aliciente no solo es el vino sino una terraza con vistas al mar que invita a quedarse para siempre.

-