Parece Madrid, pero es Japón: el parque de atracciones inspirado en España que cuenta con su propia Plaza Mayor y Fuente de Cibeles
En este parque de atracciones el país asiático demuestra su amor por la cultura española. ¡Y de qué manera!

Imagínate ir caminando por unas calles muy made in Spain, escuchar la música con la que te has criado y respirar de la cultura que te han inculcado. Puede ser que pienses que te estoy hablando de cualquier ciudad española, de esas que no han perdido su esencia, ¡pero no! Estás en Japón, a más de diez mil kilómetros de casa, en un parque temático que decidió hace tres décadas construir su propia versión de España. Y no, no es algo reciente, pues Japón lleva décadas demostrando que “el español nace donde quiere”, y este parque temático lleva ahí desde los años noventa, funcionando y evolucionando.
Una pequeña España en Asia
El proyecto se llama Shima Spain Village, aunque su nombre oficial es Parque España. Abrió en 1994 en la península de Shima, prefectura de Mie, una zona costera conocida por el santuario de Ise y por su tradición turística. A muchos os puede parecer extraño: ¿qué tiene que ver Japón con España? Pues es que el país asiático atravesaba entonces un momento de fuerte interés por la cultura europea, y España (por su arquitectura, su vida en la calle y su imaginario festivo) encajaba perfectamente. De todas formas, no es un secreto que en Japón hay grandes admiradores de nuestra cultura (y viceversa).
El parque se diseñó como un gran recinto temático dividido en áreas arquitectónicas inspiradas en distintas regiones españolas, combinando ocio, espectáculos y divulgación cultural. Imagínate poder disfrutar de lo mejor de cada lugar de España en un día. Si es que, en Japón tienen un ojo...
El parque japonés más español
El corazón del recinto es su Plaza Mayor, y no está ahí solo para salir bonita en las fotos. Es el punto neurálgico del parque. Si te gusta el folklore español tanto como a los japoneses, este va a ser tu sitio. Es el lugar del parque donde se celebran desfiles, espectáculos diarios y eventos estacionales. La arquitectura replica el modelo castellano que tanto amamos en Viajar; os hablo de edificios simétricos, soportales continuos y una plaza abierta pensada para reunirse, muy a la española.

Si eres del Atlético de Madrid, esta parte del parque no va a ser tu favorita, sin duda. Pues uno de los símbolos más reconocibles del parque es su versión de la Fuente de Cibeles. No es una copia exacta, pero sí una reinterpretación fiel del conjunto. Y no lo digo yo, la diosa, el carro y la composición general son perfectamente reconocibles. En este caso, la fuente no celebra victorias deportivas, sino que actúa como icono cultural, un guiño directo a Madrid que sorprende a cualquiera que lo vea por primera vez.
Arquitectura española pasada por filtro japonés
El parque se estructura en varias áreas que evocan distintas regiones de España. En una mañana podrás disfrutar de patios de inspiración andaluza con azulejos y fuentes interiores, zonas de piedra que recuerdan al norte peninsular y espacios monumentales que mezclan estilos puramente españoles. No os diría que es una reproducción literal, sino una España idealizada, ordenada y demasiado limpia, muy japonesa en el fondo. Al final, al visitar al parque puedes disfrutar de lo mejor de España en versión asiática. Una fusión cuanto menos interesante.
Y, como no, el flamenco tiene presencia en el parque, con espectáculos diarios que combinan baile, música en directo y vestuario muy flamenco. No busquéis una reproducción de un tablao exacto, sino transmitir ritmo, emoción y estética, algo que el público japonés valora especialmente. De hecho, la mayoría de las bailarinas son españolas; una forma de homenajear y respetar la tradición por partes iguales. Algo similar ocurre con la atracción Iron Bull, inspirada en el toro bravo. No es tauromaquia ni pretende serlo, más bien es una experiencia simbólica y visual que explica la importancia cultural del toro en España sin entrar en polémicas
Más allá de las atracciones
Además de montañas rusas y atracciones familiares, el parque cuenta con restaurantes de cocina inspirada en España (paella, tapas adaptadas al gusto japonés, vinos españoles...) y tiendas de recuerdos donde conviven abanicos, cerámica y productos reinterpretados. No es alta cocina, obviamente, pero sí una bonita forma de decir que en España se come bien, y lo saben hasta en Japón.
Lo más interesante de Shima Spain Village, diría yo, no sea lo que copia, sino lo que revela. La imagen de España que proyecta es la de un país monumental, social, alegre y cultural. Idealizado, sí, pero tratado con respeto y coherencia. Y es que, en un mundo lleno de parques temáticos clónicos, este parque japonés demuestra que la admiración cultural también puede ser una forma de homenaje. Y eso dice más de Japón que de España.
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