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Parece Capri, pero no está masificada: la primera isla de la Italia nombrada Capital de la Cultura tiene un puerto de casas pastel, origen volcánico y una Reserva Natural salvaje

Esta isla italiana, la más pequeña del Golfo de Nápoles, es conocida por su "arquitectura espontánea" y reconocida como Capital Italiana de la Cultura en 2022.

Una isla italiana que ya deberías conocer.

Una isla italiana que ya deberías conocer. / Istock

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Pequeñas edificaciones amontonadas sobre el mar, colores vivos, aguas turquesa, barcos encallados sobre el azul reflejado del cielo, terrazas, acento, y vistas de acantilados y el mar.… pocos países reflejan como Italia la esencia del Mediterráneo, una imagen clara que, aun sin ser vista, se evidencia al nombrar azul y blanco. En el caso del itálico, la respuesta es casi instantánea: Nápoles, Capri o Sicilia, pero no siempre son ellos, y en este caso, tampoco.

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Adriana Fernández

Densa, tremendamente fotogénica y la más pequeña de las islas, Procida es todo lo que esperas de Italia, sin la masificación exagerada de sus calles –uno de sus puntos fuertes que, en la medida de lo posible, debe continuar respetándose- costera, sureña y vecina de Capri e Ischia en el Golfo de Nápoles, región de Campania.

Prócida es uno de los lugares más cinematográficos de Italia.

Prócida es uno de los lugares más cinematográficos de Italia. / Nataliya Melnychuk / Unsplash

Orígenes y cultura de la isla

De origen volcánico, esta extensión de las Islas Flégreas nació de la erupción de antiguos cráteres del arco volcánico campano, conformando una pequeña región de relieve suave y quebrado, con forma de medialuna, de apenas 4,1 kilómetros cuadrados, hoy habitada por aproximadamente 10.000 habitantes estables. Unida a esta, como islote satélite, su vecina Vivara se presenta como un islote salvaje conectado a la primera gracias a un puente peatonal. Pero no dejes que te confunda, su naturaleza real es mucho más sorprendente: se trata en realidad de la cresta de un cráter volcánico sumergido, declarado Reserva Natural del Estado.

Puerto de Prócida, Italia.

Puerto de Prócida, Italia. / Istock

Declarada Capital Italiana de la Cultura en 2022, Procida se convertía entonces en la primera isla en sostener este título en toda la historia de Italia, bajo el lema “La cultura non isola”, es decir, "La cultura no aísla", un chascarrillo que, además, ponía en valor su historia.

Región de asentamientos griegos micénicos desde el siglo XVI al XV a.C., los restos arqueológicos encontrados en su superficie reflejan cómo rápidamente pasó a convertirse en retiro vacacional del Imperio Romano, para uso de su aristocracia en un momento en que, sin embargo, era descrita como solitaria y desértica, según los registros clasificados.

Prócida es una de las islas más bellas de Italia... y del mundo.

Prócida es una de las islas más bellas de Italia... y del mundo. / Istock

Pese a que hoy las casas encuentran al mar, a la altura de la Edad Media los habitantes asentados por entonces se vieron obligados a ocupar los terrenos más elevados de la isla, movidos por el miedo a los constantes ataques de piratas sarracenos y corsarios, y creando lo que hoy se conoce como la Terra Murata, el núcleo fortificado de la isla, una etapa que, como resulta hoy evidente, terminó por extender el terreno ocupado hasta volver a bajar al mar.

Imperdibles, tradiciones y consejos

El primer matiz evidente al llegar a Procida es, efectivamente, su paleta de colores, pasteles vivos, por extraño que parezca, que resaltan sobre sí mismos enfrentados, y casi superpuestos, en primera línea de costa. Barrios como Marina Corricella mantienen esta estética casi pintoresca entre amarillos, azules y verdes que responde a una curiosa anécdota: poder distinguir tu casa desde la lejanía del mar, una costumbre que los pescadores llevaron consigo de cara a faenar lejos de casa.

La colorida isla de Prócida.

La colorida isla de Prócida. / Istock

Las casas aparecen casi por arte de magia y sus estructuras llevan consigo colgantes, como escaleras, barandillas o contraventanas que, como espontáneos, se cuelan en la imagen limpia de la ciudad. Esta estética conocida como Arquitectura Espontánea debe su uso a la Vela, arcos de medio punto invertidos, bóvedas de cañón y escalones que se siguen como enredaderas ascendentes por la fachada, creando esta imagen típica, casi hogareña, que la define.

Banquete mediterráneo 

Definida por la pesca y su riqueza agraria, la gastronomía de Procida destaca:  

  • El Limón de Procida: producto estrella de la isla, dulces y con un albedo (la parte blanca de la corteza) tan grueso, tierno y poco amargo que se come como si fuera pan. Con él se elabora la Insalata di Limoni y, por supuesto, el limoncello local.  
  • Lingue di Procida: El dulce típico por excelencia, pasteles alargados de hojaldre crujiente rellenos de crema pastelera clásica o de limón local, cubiertos de azúcar. 
  • Platos del mar: Destacan los Spaghetti con le canocchie y el Coniglio alla procidana, un plato que recuerda que la isla también tiene una fuerte tradición agrícola interior. 

Pero, aunque sí la define, estas estructuras no so todo lo que esconde la ciudad, y en su alto, recuerdo de su historia, un monumental palacio recuerda épocas anteriores, ubicado en la mencionada Terra Murata, bajo el nombre Palazzo d'Avalos.

Esta preciosa isla está muy cerca de Nápoles.

Esta preciosa isla está muy cerca de Nápoles. / Istock

Se trata de una obra renacentista del siglo XVI reconvertido en 1830 en prisión de máxima seguridad, clausurada 53 años más tarde y responsable de “ahuyentar” el turismo durante el siglo XX.

Guía Práctica 

Cómo llegar: Procida solo es accesible por mar, salen transbordadores (traghetti) y ferris rápidos (aliscafi) diariamente desde los puertos de Nápoles y Pozzuoli, con un trayecto de entre 30 y 60 minutos.  

Movilidad interna: Los coches de no residentes están prohibidos durante gran parte del año, debido a la estrechez de sus calles, por lo que la mejor opción es moverse a pie, utilizar los microbuses locales, o alquilar bicicletas eléctricas. 

Mejor época para ir: Primavera, entre mayo y junio, o principios de otoño, de septiembre a octubre. En verano los excursionistas de un día aumenta notablemente y las playas, como Pozzo Vecchio y Chiaiolella, se llenan rápido. 

Asimismo, y siguiendo con la arquitectura, la Abadía de San Michele Arcangelo se presenta como obra benedictina nacida en el siglo XI y, posteriormente, reconstruida en barroco. Esta obra es además custodia de un impresionante techo de madera tallada, así como una red de pasadizos subterráneos.