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Todos van a Lisboa, pero pocos conocen el paraíso termal forrado de azulejos que hay en el centro de Portugal: surgió del balneario favorito de la reina y está incluida en la red de ciudades creativas de la Unesco

La historia de la localidad está ligada desde el siglo XV a las aguas termales y, siglos después, a una tradición cerámica reconocida por la UNESCO.

La ciudad termal de Portugal que nació alrededor de las aguas de una reina

La ciudad termal de Portugal que nació alrededor de las aguas de una reina / Istock / IMAG3S

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El vapor que salía de unas aguas calientes llamó la atención de la reina Leonor cuando atravesaba la zona en 1484. Según la historia recogida por el propio municipio, en aquel paraje la soberana encontró a varios campesinos que se bañaban en el barro y el agua buscando alivio para sus dolencias. Sensibilizada por la escena, un año después decidió levantar en ese mismo lugar un hospital termal para que las personas con menos recursos pudieran tratar sus males en mejores condiciones.

Colindando con el Parque Dom Carlos I se encuentra el Mata Rainha D. Leonor, un bosque cuyo objetivo es proteger los manantiales

Colindando con el Parque Dom Carlos I se encuentra el Mata Rainha D. Leonor, un bosque cuyo objetivo es proteger los manantiales / Istock / AnaMOMarques

Alrededor de aquel lugar fue creciendo con el paso de los años una población que acabaría llamándose Caldas da Rainha, que se traduce literalmente como “las aguas calientes de la reina”. Esta localidad portuguesa, a apenas 80 kilómetros de Lisboa, conserva intacta su arraigada relación con el termalismo, pero su identidad se ha ido ampliando con los siglos hasta convertir la cerámica en una de sus señas de identidad más internacionales. De hecho, desde 2019 forma parte de la prestigiosa Red de Ciudades Creativas de la UNESCO en la categoría de Artesanía y Arte Popular.

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Adriana Fernández

No llegues pensando que Caldas da Rainha es un sustituto de Lisboa ni de Oporto (olvídate de ver masas de gente o grandísimos monumentos), porque es otro viaje aparte para quien busca un destino auténtico y tranquilo. Aquí puedes desayunar viendo puestos de fruta en la Praça da Fruta, pasear bajo la sombra de arboladas avenidas románticas y comprar cerámica icónica directamente de sus creadores. Es una pausa diferente, pero muy recomendable, en un recorrido por Portugal más allá de los clásicos.

Edificio art nouveau en Caldas da Rainha

Edificio art nouveau en Caldas da Rainha / Istock

Un hospital pionero que explica el origen de la ciudad

Para entender la esencia del lugar, lo ideal es que empieces el recorrido en el Hospital Termal, la institución en torno a la cual nació Caldas da Rainha. Cuando la reina Leonor fundó en 1485 este recinto de baños para quienes acudían en busca de las propiedades curativas del agua, dio forma sin saberlo al primer hospital de estas características del mundo y al núcleo urbano que terminaría convirtiéndose en la ciudad actual.

El edificio que puedes ver hoy no corresponde de forma íntegra a aquella modesta construcción del siglo XV. El gran pabellón del Hospital Termal que domina la plaza fue levantado a finales del siglo XIX y destaca por su elegante arquitectura balnearia con grandes ventanas por las que entra la luz.

El Hospital Termal

El Hospital Termal / Istock / t

Pero la historia del termalismo local no paró en esta época y, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando los balnearios se pusieron de moda como destinos habituales de descanso y salud para las clases acomodadas, Caldas da Rainha vivió uno de sus periodos de mayor desarrollo económico y social, convirtiéndose en el refugio habitual de miembros de la nobleza y la aristocracia de la época.

Muy cerca del hospital se encuentra otro de los espacios clave para comprender esa época dorada: el Parque D. Carlos I, un precioso jardín romántico ligado originariamente al conjunto termal.

Cerámica y mucho arte

Las aguas curativas son el nacimiento de Caldas da Rainha, pero la cerámica no se queda atrás ene cuanto a relevancia. La villa presume de cinco siglos de tradición alfarera, un oficio que dio un salto en el siglo XIX de la mano de Rafael Bordalo Pinheiro. El ilustrador y caricaturista fundó aquí la célebre fábrica de loza que popularizó las vajillas con forma de hoja de col, las sartenes de pared y una cacharrería llena de motivos vegetales. Para seguir su rastro puedes visitar la Casa-Museo São Rafael, que exhibe piezas históricas y moldes originales salidos de las salas de modelado de la Fábrica Bordalo Pinheiro.

Otra parada clave es el Museo de Cerámica, en el palacete neoclásico de la Quinta Visconde de Sacavém. Sus galerías albergan azulejos portugueses, hispanomusulmanes y holandeses del siglo XVII al XX, junto a colecciones dedicadas a Bordalo Pinheiro. (Consejo: el museo se encuentra actualmente en proceso de reforma, por lo que tienes que verificar si ha reabierto sus puertas antes de ir).

Estatua a Rafael Bordalo

Estatua de José Malhoa, pintor naturalista portugués, en el Parque Dom Carlos I, Caldas da Rainha / Istock / Picasa

El Parque D. Carlos I guarda otro tesoro cultural: el Museo José Malhoa, dedicado a uno de los grandes maestros de la pintura naturalista portuguesa. Sus salas tienen lienzos de época, escultura y una muestra de cerámica local donde vuelve a brillar Bordalo Pinheiro.

Además, Caldas da Rainha sigue siendo un hervidero creativo gracias a la prestigiosa Escuela Superior de Artes y Diseño (ESAD) del Politécnico de Leiria, cuyos estudiantes y talleres llenan la ciudad de galerías y arte urbano.