El paraíso de Portugal perfecto para apurar el verano es baratísimo: dormir desde 13 euros y comer por 8

Portugal te ofrece la posibilidad de disfrutar de unas vacaciones de ensueño y cuidar tu estabilidad financiera, lo que es todo un lujo en estos tiempos.

Las vacaciones en Portugal que son todo un lujo, pero no económico.
Las vacaciones en Portugal que son todo un lujo, pero no económico. / Istock / aletheia97

En la Costa Vicentina, el calendario parece alargarse y septiembre y octubre se sienten como un regalo; playas prácticamente vacías, días que siguen oliendo a verano y precios que hacen que hasta el bolsillo sonría. Este rincón salvaje del suroeste de Portugal (entre el Alentejo y el Algarve occidental) forma parte del Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vicentina, una franja de litoral protegida que presume de ser uno de los tramos mejor conservados de Europa. Aquí, el turismo masivo no ha hecho acto de presencia, y la naturaleza sigue mandando.

Playas salvajes y clima perfecto

Mientras en otros destinos el viento ya trae olor a otoño, aquí las máximas rondan los 25–27 grados y las mínimas no bajan de 17 grados. El agua todavía invita al baño y las tardes piden paseos sin prisas. Hay playas para todos los gustos. La Odeceixe, donde el río se abraza al mar; Arrifana, un paraíso para surfistas enmarcado por acantilados; o Zambujeira do Mar, que regala atardeceres que son un espectáculo.

Vista aérea de Zambujeira do Mar.

Vista aérea de Zambujeira do Mar.

/ sopotnicki

Para los que prefieren andar antes que tumbarse, la Rota Vicentina ofrece kilómetros y kilómetros de senderos señalizados (Camino Histórico y Ruta de los Pescadores) que combinan vistas al océano, campos de alcornoques y pueblos blancos.

Dormir por el precio de una cena

Uno de los grandes encantos de esta zona es que todavía se puede dormir barato junto al mar. La Pousada da Arrifana (Hostels de Juventude), dentro del parque, ofrece camas desde 13 euros la noche. Es sencilla, pero perfecta para quien busca gastar poco y tener la playa a dos pasos. Si prefieres algo más cómodo, en Aljezur o Vila Nova de Milfontes hay hostels y pensiones con habitaciones dobles desde 40–50 euros fuera de temporada alta. Muchos son alojamientos familiares con encanto, decorados al estilo portugués y con desayunos caseros que saben a gloria después de una mañana de playa.

Villa Nova de Milfontes en el estuario del río Mira, Portugal.

Villa Nova de Milfontes en el estuario del río Mira, Portugal.

/ Istock / inaquim

Comer bien sin arruinarte

En Portugal, el prato do dia es casi una institución; por unos 7,50–8 euros puedes sentarte a la mesa, comer un plato generoso, con bebida y postre incluidos. En el Algarve occidental y el Alentejo costero, las tascas marineras preparan ensaladas de pulpo, sopas de pescado y guisos de atún por 10–15 euros, con la calidad que da trabajar con producto fresco. En Vila Nova de Milfontes, el Café-Restaurante Dias es un ejemplo de lo que significa buena relación calidad-precio; platos contundentes, trato cercano y precios que rondan los 10–12 euros si sabes elegir. Aquí, comer bien y barato no es una rareza, es lo normal.

Dónde poner el campamento base

Vila Nova de Milfontes es ideal si buscas un ambiente más animado, con restaurantes, paseos junto al río Mira y playas urbanas protegidas del viento. Aljezur, en cambio, es la opción para quienes quieren sentir que están en el fin del mundo; carreteras estrechas, casitas blancas y acceso rápido a playas salvajes como Monte Clérigo o Amoreira.

Vista de la playa de Arrifana, Aljezur, Algarve, Portugal.

Vista de la playa de Arrifana, Aljezur, Algarve, Portugal.

/ Istock / Murchundra

Septiembre, la ventana dorada

Viajar en septiembre o principios de octubre a la Costa Vicentina es como jugar con ventaja, pues el mar todavía está agradable, los días son largos, el turismo local se reduce y los precios bajan. Solo hay que tener en cuenta que los fines de semana, los lisboetas y algarvios aprovechan para escaparse, así que conviene reservar alojamiento con un poco de antelación.

Vista a Praia do Amado, Playa y Surfer spot cerca de Sagres y Lagos, Costa Vicentina.

Vista a Praia do Amado, Playa y Surfer spot cerca de Sagres y Lagos, Costa Vicentina.

/ Istock / ah_fotobox

La Costa Vicentina es ese destino que parece hecho a medida para estirar el verano. Playas salvajes, senderos infinitos, comida que reconcilia con la vida y precios que no obligan a mirar la cuenta tres veces. Aquí, con camas desde 13 € y menús por 8 €, apurar la temporada de sol no es un lujo, sino una decisión inteligente.

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