El paraíso de Italia perfecto para este verano es baratísimo: alojamiento por 30 euros y comida por 10
Hay playa, buena gastronomía, pueblos blancos y mucha historia.

El verano en Italia no es solo una estación. Es una manera de vivir entre islas paradisíacas, montañas de infarto, playas de ensueño y pueblos encantadores. Todas sus regiones son diferentes, y no es lo mismo hablar de la Toscana que de Lombardía o incluso de la isla de Cerdeña. El país de la bota cuenta también con una rica historia gobernada por imperios y caracterizada por ser la cuna de una de las civilizaciones más influyentes de la historia.

En esta época del año lo que se busca es un destino cerca del mar donde el calor no sea tan agobiante como en algunos lugares de interior. Donde el aire del Mediterráneo sople levemente durante el día y con algo más de fuerza cuando cae el sol. Así esperan las tierras más llamativas de Italia, que aún esconden cientos de secretos entre la tradición y una creciente popularidad que no llega a ser masificadora. Si no es a la Puglia, ¿a dónde deberíamos viajar en verano?
No hay un lugar que guarde más esencia puramente mediterránea que esta región del sur del país, en el tacón de la bota si se mira sobre el mapa. Parte de su encanto reside en que sus principales visitantes son los propios italianos, que, igual que los españoles con algunos pueblos de Andalucía, preparan las maletas para viajar dentro de sus propias fronteras. En cada uno de sus pueblos hallamos el equilibrio perfecto entre lo rural y lo marítimo.
Descubriendo la capital de la región
Pisar la Puglia es desprenderse de uno mismo, adentrarse en un aura hedonista donde nada importa más que disfrutar y relajarse. Sus playas están bañadas por el mar Jónico, pero también por el Adriático; y su gastronomía se basa en los clásicos pucheros y el pescado fresco que se captura desde hace siglos en la zona. El pueblo más pequeño de la región es Celle di San Vito, con 144 vecinos, mientras que su capital, Bari, cuenta con más de 300.000.

Hasta Bari se puede llegar en avión y, aun siendo la urbe más grande, alberga un encanto propio de cualquier pueblo medieval del entorno. Sobre todo en el casco antiguo, Bari Vecchia, donde se aprecia la cotidianidad por la ropa colgada de los balcones, los altares ofrendados con flores, los grupos de amigos que juegan en la calle a las cartas o las 40 iglesias que lo componen. Entre todas ellas destaca la Basílica de San Nicolás, construida alrededor del año 1000.

Paseando por la calle Arco Alto se ven a las mujeres más mayores elaborando 'orecchiette' y 'cavatelli', las pastas más típicas de la comarca que pueden degustarse en los restaurantes de la zona o en los puestos callejeros por un precio que rara vez supera los 10 euros. Después aparece el castillo normando-suevo del siglo XII, el Teatro Margherita de estilo modernista o el Petruzzellis, que se asoman al puerto donde arriban los barcos con los pescados del día.

Los pueblos más bonitos de la Puglia
En los pueblos más coquetos del entorno se pueden reservar alojamientos en pleno agosto por 30 euros la noche. Desde ahí, es posible descubrir lugares encantadores como Trani, con una catedral blanca que parece emerger del mismo mar; Minervino Murge, más conocido como el balcón de la Puglia; Gioia del Colle, donde probar la auténtica mozzarella pugliense que se elabora con leche de búfala; Polignano a Mare con sus playas paradisíacas; o Alberobello, con sus casas cilíndricas blancas.

También destacan las islas del archipiélago de Tremiti de las que solo dos -San Nicola y San Domino- están habitadas. Lo más recomendable es recorrerla en coche para descubrir el mayor número de rincones posible, degustar toda su gastronomía, sus vinos, pasear por sus paseos marítimos o adentrarse en su historia más profunda. La región de la Puglia es difícil descubrir en un solo viaje, pero precisamente por eso es tan atractiva, porque siempre querremos volver.
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