El paraíso que nos espera se llama Alonissos y está en Grecia

Playas de catálogo, focas monje y encantadores pueblos marineros aguardan en esta desconocida isla de las Espóradas

Noelia Ferreiro
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Foto: Freeartist / ISTOCK

Emerge del Egeo como una montaña de verdor perfumada por las hierbas silvestres y bordeada de pequeñas calas que forman a su alrededor una especie de collar de perlas. Luego está el mar, el más cristalino de Grecia, cuya pureza le ha llevado a ser declarado parque marítimo nacional. Un mar que acoge a especies como el delfín mular y, en especial, la foca monje del Mediterráneo, que se encuentra en la lista de las 20 especies en mayor peligro de extinción.

Playa Kokkinokastro | Gatsi / ISTOCK

A menudo ignorada por el turismo, Alonissos, perteneciente junto con Skiathos y Skópelos al archipiélago de las Espóradas, es una isla de lo más tentadora. Especialmente por su vegetación, con espesos bosques de pinos y robles, junto a matas de lentisco, arbustos de madroño y huertas frescas donde crecen los higos, las almendras y las peras.

Su corazón, atravesado por una red de senderos bien señalados y mejor conservados, es todo un regalo para los amantes de las largas caminatas.

Encantadoras aldeas

Como en el resto del país heleno, esta isla esconde deliciosos pueblos de corte marinero en los que echar el freno al ritmo de vida. Como Patitiri, la capital y puerto principal, que es un espectáculo de casas blancas encajadas entre dos acantilados de piedra.

Patitiri, capital y puerto principal de Alonissos | Gatsi / ISTOCK

Pero ninguno es tan bonito como Chora, el pintoresco pueblo que se despliega como un anfiteatro sobre la pendiente de una colina y al que, desgraciadamente, un terremoto destruyó en 1965. Hoy está magistralmente reconstruido, conservando ese aire bohemio que es su seña de identidad. No hay que perderse sus vistas arrebatadoras ni la cantidad de caminos sinuosos que arrancan desde su entramado urbano.

Pueblo de Chora | Gatsi / ISTOCK

Aguas espectaculares

Más allá de sus aldeas de pescadores, lo más sorprendente de Alonissos, rodeada de islotes menores, es el mar que la envuelve. La costa occidental, golpeada por el viento, se muestra algo más abrupta, mientras que la oriental, mucho más protegida, esconde playas estupendas en Kalamakia, Milia, Kokkinokastro, Vrysitsa y, sobre todo, Steni Vala.

Playa Kalamakia | Gatsi / ISTOCK

Esta excepcionalidad de sus aguas ha llevado a muchos expertos a considerar estos parajes como un paraíso por conocer en lo que respecta al buceo. Especialmente en el Parque Marítimo Nacional, que es una aplaudida iniciativa ecológica desarrollada en 1992 con el objetivo de proteger a la foca monje mediterránea.

Mamíferos marinos

Esta especie, que antaño anidó también en el mar Negro y en la costa occidental de África, se ha visto reducida a apenas unos centenares de ejemplares que habían en las aguas entre Grecia y Turquía, amenazadas por la pesca de arrastre (que les deja sin pescado en su dieta) y los el afán depredador del hombre.

Foca monje en el Parque Marítimo Nacional | Costas Mouratidis / ISTOCK

El parque, que se extiende a lo largo de dos mil kilómetros cuadrados, comprende, además de Alonissos, un puñado de islotes y otros tantos afloramientos rocosos donde encuentran su refugio diversos pájaros marinos. En verano hay barcos de excursiones para contemplarlos y darse un chapuzón en este mar.