La Palma, pura energía para volver a empezar

En las mil caras del paisaje de la Isla Bonita encontrarás el entorno perfecto para desconectar, respirar profundo, reencontrarte con la felicidad y coger la fuerza y el impulso que necesitas para un nuevo inicio.

Viajar para Turismo de La Palma
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Foto: Eduardo Armas

Existen ciertos lugares que nos hacen sentir bien, a gusto y felices porque nos transmiten algo especial, algo diferente. Lugares que son pura energía, pura desconexión, puro “reseteo”. Lugares que nos transmiten seguridad y tranquilidad. Lugares que nos arropan. Uno de ellos es La Palma, la Isla Bonita en las Islas Canarias.

Una naturaleza pura e intacta, un aire puro y limpio, una atmósfera sana, una isla lejos de multitudes… son algunas de las características de este destino que bien le ha valido la denominación de la isla en su conjunto como una Reserva de la Biosfera.

Eduardo Armas

La naturaleza ha dotado a esta isla de una diversidad paisajística sorprendente que ha hecho posible que también se la conozca como La Isla Bonita. Su diversidad escénica, que transita de la aridez y la negrura de los volcanes al verdor intenso de los bosques de laurisilva o a la sinfonía del agua cayendo en sus cascadas y nacientes nos dará el impulso que estamos buscando para arrancar de nuevo.

Aventura y relax

Borja Franqueira

Sus senderos son los mejores hilos conductores de todas las sensaciones que esconde La Palma. Kilómetros y kilómetros a través de volcanes, de costas acantiladas, de pinos canarios y de laurisilva. La oferta de rutas para recorrer es muy amplia: la Ruta de los Volcanes, la de la Crestería o el Bosque de los Tilos son algunas de las opciones más atractivas para los amantes del senderismo y de la naturaleza en estado puro. ¿Qué mejor forma de empezar otra vez que con tus pies cargándose de energía?

El espíritu activo es palpable en la isla. Cada uno de sus rincones es una invitación a la aventura a la que podemos lanzarnos recorriendo la isla en bici, en buggy o en quad; adentrándonos en sus fascinantes fondos marinos o descubriendo el litoral y su fauna en una divertida excursión náutica.

Javier Camacho

En La Palma no faltan desafíos para ponerle chispa a la vida en cualquier momento del año. Pero también es, por supuesto, un magnífico enclave para la desconexión y el relax. La costa y el océano nos lo ponen muy fácil. Las playas de La Palma llaman poderosamente la atención por dos motivos: su cálida arena negra que relaja tu cuerpo cuando te echas en la toalla y el hecho de no ser playas masificadas ni concurridas. Playa de los Cancajos, de Puerto Naos, Bajamar, Echentive, Nogales, La Veta son algunas de ellas. No podemos olvidar las pequeñas y acogedoras calitas, o las piscinas naturales excavadas en roca volcánica como La Fajana o Charco Azul. Unas playas en las que no tienes que correr para plantar la sombrilla ni sentirte como “una sardina en lata” porque no hay multitudes. Es más, estas playas te regalan la sensación de ser sólo tuyas, sólo para ti. ¿Ya te imaginas tumbado al sol dejando que las olas te arrullen?

Sabores isleños

Otra fuente de energía en la isla es, sin duda, su gastronomía. Comer y beber, esos dos grandes placeres de la vida, tienen en La Palma múltiples posibilidades: chicharrones, queso asado con mojo, sopa de picadillo, bienmesabe, vieja con papas arrugadas y mojo verde o filete de carne de cochino con papas arrugadas y mojo rojo. Y cómo no, sus vinos: Malvasía, Albillo… La Palma mima tu estómago y tu paladar, alimentándolos con calidad, sencillez, tradición y buen gusto. Porque en su mesa se funde la gastronomía tradicional de las Islas Canarias con alternativas más modernas y cosmopolitas. La Palma: una isla con sabor que se degusta con los cinco sentidos.