¿Los Países Bajos en el Caribe? Sí, en la isla de Curazao

Disfruta de su perla Patrimonio de la Humanidad en el día nacional del país neerlandés

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: kjorgen / ISTOCK

Los Países Bajos cumplen un nuevo aniversario de la fecha en la que su territorio quedó liberado de la ocupación de las fuerzas militares alemanas en 1945, tras la larga contienda de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, los «recientemente estrenados» Países Bajos – desde el 1 de enero de 2020 han adoptado oficialmente esta denominación, tras el tradicional nombre de Holanda -, vienen conmemorando esta efeméride con actos que tienen sus momentos más emotivos durante los días 4 y 5 de mayo.

Tras el acto solemne de los reyes Guillermo y Máxima y los dos minutos de silencio que guarda todo el país en señal de recuerdo de las personas caídas durante los conflictos bélicos, el encendido de la Llama de la Liberación da paso a una jornada el 5 de mayo en la que se realizan múltiples actividades repartidas por varias ciudades, con las limitaciones de concentración de personas de este año debido a la pandemia, aunque los Países Bajos cuentan con medidas de protección contra el virus mucho menos restrictivas que en España.

Aprovechando esta conmemoración, nos hemos querido acordar de un destino no demasiado conocido ligado al país neerlandés, viajando a través del océano Atlántico hasta fijar nuestras miradas en una atractiva isla del mar Caribe.

Willemstad, ese precioso rincón de la isla de Curazao

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Aunque el nombre más popular es el de mar Caribe, también se conoce como mar de  las Antillas, en referencia a las islas que forman el arco que encierra esta masa de agua. Dentro de esas islas, las Antillas Menores cuentan con una parte frente a las costas venezolanas conocida como Antillas Neerlandesas, de las que formaba parte Curazao hasta 2010, una isla situada al noroeste de Caracas, siendo desde entonces un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos.

La capital de la isla y, hasta entonces, de las Antillas Neerlandesas, es la hermosa población de Willemstad, una ciudad multicultural con varios siglos de historia, que se convirtió aún más en un foco de atracción de población cosmopolita debido a la llegada durante el siglo XX de trabajadores de un sinfín de países diferentes.

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Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, se trata de una parada bastante recurrente de los cruceros que transitan por la zona, así como de una gran flota de barcos que navegan por estas rutas en dirección al canal de Panamá. Su gran riqueza cultural y arquitectónica viene dada por los siglos de pasado colonial que ha vivido la ciudad, habiéndose convertido en el paradigma del estilo neerlandés en el mar Caribe.

Punda y Otrobanda, la esencia de Willemstad

Sus cuatro barrios históricos, agrupados en sus dos famosos distritos de Punda y Otrobanda, así como su puerto, son los grandes atractivos que ofrece esta joya de las Antillas. Dos distritos con ambientes diferentes pero con un encanto especial en ambos casos. Separados por la bahía de Santa Ana y unidos por el Puente de la Reina Emma, albergan cientos de edificios históricos considerados monumentos nacionales.

Puna es el más antiguo de los dos, con origen en 1634, tras acabar con el dominio español de la posesión, creciendo a partir de ese momento en torno al Fuerte Ámsterdam.

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Aquí surgen los primeros edificios pertenecientes al estilo neerlandés, que se fueron localizando según su modelo de planificación urbana; nada más cruzar el puente y llegar a este distrito nos topamos con Handelskade y su extraordinario y llamativo conjunto de casas color pastel, así como con la sinagoga Mikvé Israel-Emanuel (1730), que es sin duda la construcción más emblemática, además de la sinagoga más antigua en continuo funcionamiento de toda la mitad oeste del globo terráqueo.

Por su parte, Otrobanda, que significa literalmente «la otra orilla» en el idioma criollo, es el distrito más actual. Fundada a principios del siglo XVIII, recorrer sus callejuelas es todo un placer.

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Aunque en un principio fue simplemente la extensión de Punda debido al crecimiento de la ciudad, y la zona menos valorada de la población, hoy en día se ha convertido en la extensión urbana de Willemstad más apreciada, considerada su centro cultural.

Las distintas tonalidades de los edificios y la riqueza de muchas de sus viviendas – creadas por ricos comerciantes que se trasladaron a esta zona a partir de finales del siglo XIX -, hacen de Otrobanda un distrito muy interesante de ver, donde apreciar en todo su esplendor la enorme mezcla de estilos que conforma el rico patrimonio de la ciudad, fruto de la huella que han dejado en ella las diferentes culturas que la han poblado, con gran influencia española – no obstante, el papiamento, la lengua criolla que se habla en la isla, es una mezcla de portugués, holandés, español y lenguas africanas -.

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