Paisajes únicos desde la ventanilla del "Flamsbana"

Elena del Amo

A orillas del fiordo de Aurland, el pueblito de Flam es el punto de partida de uno de los trayectos de tren más espectaculares del planeta. En apenas una hora, a través de 20 túneles y de unas panorámicas de impresión presididas por las cascadas que se derraman desde los riscos o los profundísimos barrancos que salvan sus vías, el Flamsbana puede presumir también de ser el tren más escarpado del mundo. Este reto de la ingeniería fue inaugurado en 1940, casi veinte años después de que este ramal ferroviario comenzara a construirse para facilitar el transporte de las mercancías que llegaban por barco hasta la estación de montaña de Myrdal, donde conectaba -igual que sigue haciéndolo hoy- con la línea regular de tren entre Bergen y Oslo. Su recorrido, de apenas 20 kilómetros, resulta especialmente espectacular por los vericuetos que dibuja su itinerario con el fin de evitar las avalanchas de invierno, lo cual obligó a los ingenieros de la época a diseñar el túnel en espiral que serpentea por dentro y fuera de la montaña y atraviesa el río y el fondo del valle hasta tres veces. El tren tiene entre cuatro y diez salidas diarias, según la época, y quienes no vayan en un viaje organizado o no tengan intención de continuar en tren hasta Bergen u Oslo tendrán que adquirir un prohibitivo -aunque doblemente espectacular, bien mirado- billete de ida y vuelta para regresar a Flam.
Información: www.flaamsbana.no .