Por el paisaje lunar de Los Monegros

Aragón esconde un desierto fantástico, antiguamente cubierto por un magnífico sabinar albar. Recorremos una tierra cargada de sensaciones, desconocida y hechicera, de la que nunca pensase que te pudieras prendar.

Irene González
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En la tierra llana de Aragón existe una comarca árida y bella que se llama Los Monegros. Dicen, que antaño, su paisaje estuvo vestido por extensos y tupidos bosques de pinos y sabinas que, vistos en la distancia, semejaban ser montes negros, y de ahí el nombre. Al sur de este paisaje desconocido y casi temido, se eleva la sierra de Alcubierre, y al noreste discurre el río Flumen. Los Monegros, hoy un mágico desierto ubicado en la orilla izquierda del Ebro, ofrece un paisaje que estremece nada más pisarlo. Es una de las áreas esteparias de mayor extensión de la Europa Meridional, un increíble espectáculo lunar. Y, ciertamente,  aunque parezca imposible, Los Monegros estuvo poblado por densos bosques.

Esta comarca aragonesa, repartida entre Zaragoza y Huesca, tiene un clima semidesértico que marca todo este territorio, que, a pesar del respeto que su aridez provoca, es fascinante. Este gran desierto lo cruza, de noroeste a sureste, la sierra de Alcubierre, donde en el Monte Oscuro, con algo más de 800 metros de altitud, esta gran planicie alcanza su altura máxima. De secas tierras y de clima semiárido, está lleno de lagunas y balsas que forman el complejo endorreico más importante de toda Europa. Con un ecosistema singular y único en Europa, más propio de estepas orientales, en Los Monegros se han encontrado especies de una increíble riqueza biológica, por lo que los más prestigiosos científicos han pedido que sea declarado zona protegida.

Este desierto vivo esconde el increíble observatorio de la Laguna de Sariñena. Con gran acierto, se ha erigido como Refugio de Fauna Silvestre y Zona de Especial Protección para las Aves, por sus perfectas condiciones para la reproducción, invernada y de paso de aves acuáticas en sus migraciones entre Europa y África. Además de poseer un patrimonio histórico riquísimo, Los Monegros ostenta un sensacional patrimonio natural, prácticamente  único en el mundo. Recorremos un paisaje lunar que embelesa, cuyo encanto radica en la dificultad de su clima, donde, aunque parezca imposible, se ha desarrollado una sensacional diversidad biológica, exclusiva en toda Europa.

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Bujaraloz
A unos 70 kilómetros de Zaragoza, Bujaraloz se alza en la antigua vía romana de Caesaraugusta hacia Lérida, conocida en el pueblo como camino de los Fierros. En ella se han localizado varios y ricos yacimientos romanos alineados en la antigua calzada. Preciosa su Iglesia de Santiago el Mayor, del XIII, y sus nobles edificios.

La Almolda
Desde la época romana ha sido el cruce de caminos de la comarca de Los Monegros. Ubicada en las estribaciones de la Sierra de Alcubierre, tiene un castillo árabe del siglo XII, quizá erigido como atalaya de vigilancia. Interesantes son sus casas solariegas De los Grasas, la más antigua de la Villa, la de los Andréu, la de El Prior y la del Condado Aranda-Híjar, entre otras típicas aragonesas.

Sariñena
En pleno desierto de Los Monegros, guarda varios yacimientos arqueológicos que hablan de la importancia que tuvo desde la prehistoria. La capital de Los Monegros está muy cerca de una de las concentraciones de agua más grandes de la provincia, la laguna de Sariñena. Bellísimas la Iglesia de San Salvador y la Cartuja  de Nuestra Señora de las Fuentes.

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Pallaruelo de Monegros
Está muy cerca de Sariñena y acumula una belleza singular. Antiguamente estuvo cuajado de sabinas albar, de las que hoy quedan algunos magníficos ejemplares centenarios protegidos entre el romero, y otras plantas esteparias. Es un sensacional espejo de localidad monegrina, por sus blancas casas, bañadas de sol.

Sena
Sena posee un magnífico ayuntamiento del XVI, que en tiempos hacía la función de lonja. En el cementerio de Sena está enterrada la reina Doña Sancha de Castilla, consorte de Alfonso II de Aragón. En Sena no hay que perderse su arraigado dance, una tradición pastoril, y su interesante Museo de Oficios Antiguos.

Villanueva de Sigena
A orillas del río Alcanadre se alza este bello pueblo de tradición agrícola y uno de los centros católicos más importantes de la Corona de Aragón. En Villanueva se eleva el Real Monasterio de Santa María, fundado por la reina Sancha en el siglo XII, con una magnífica portada y claustro. Y es villa natal del gran humanista del siglo XVI Miguel Servet al que le han dedicado un Centro de Interpretación.