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El país más infravalorado de Europa es también el más barato para verano: lagos de ensueño, castillos medievales y Patrimonios de la Humanidad

Un país que lo tiene todo para atraer a miles de viajeros y que, sin embargo, sigue siendo un desconocido.

Eslovenia, un país de cuento de hadas, castillos y dragones

Eslovenia, un país de cuento de hadas, castillos y dragones / Istock

Hay un país en el centro de Europa que suele pasar desapercibido para los viajeros habituales. No es que sea un completo desconocido, pero lo cierto es que, si lo comparamos con sus vecinos más cercanos, no es el más popular. Y resulta chocante, porque le sobran motivos para estar en todos los radares de viajeros hambrientos por descubrir nuevos destinos bonitos. 

Es uno de los países más bonitos y desconocidos del centro de Europa.

Es uno de los países más bonitos y desconocidos del centro de Europa. / Istock / Matej Kastelic; Matej Kastelic

Hablar de nuevo destino refiriéndonos a Eslovenia es casi ofensivo, porque es un país con una historia milenaria. Situado al norte de la península de los Balcanes, en un rincón formado por Italia, Croacia, Austria y Hungría, Eslovenia ya estaba habitada por celtas y romanos, hasta que en el siglo VI llegaron los primeros eslavos. 

El precioso pueblo de España que hay que visitar una vez en la vida: con un castillo medieval que parece flotar sobre los acantilados y una iglesia renacentista única

Adriana Fernández

Más tarde llegarían los Habsburgo y el dominio imperialista de Austria-Hungría. Fue precisamente cuando la capital, Liubliana, adquirió toda su opulencia. Eso explica el marcado estilo barroco austro-húngaro de muchos de sus edificios, así como la fastuosidad propia de una ciudad imperial. 

Qué ver en Liubliana

La capital de Eslovenia es una de las capitales urbanas más sorprendentes de Europa. Y de las más verdes. Es uno de los pulmones de Europa central, fue Capital Verde europea debido a sus altos estándares ambientales y áreas verdes en su centro urbano, uno de los más peatonales y sin coches de toda Europa. 

Es una de las capitales más verdes de todo el continente.

Es una de las capitales más verdes de todo el continente. / Istock / Matej Kastelic

Si la comparamos con su vecina Budapest, no es precisamente una ciudad imperial con grandes edificios, pero sí que es una ciudad de cuento de hadas y de dragones. De hecho, es uno de los símbolos de Eslovenia más queridos. Si queréis ver uno, y bien grande, tenéis que ir al Puente de los Dragones, un puente de estilo Art Nouveau construido en 1901 sobre el río Ljubljanica que cruza la ciudad de Liubliana. 

El castillo medieval es el otro lugar que atrae todas las miradas: una fortaleza situada en lo alto de la colina (se puede subir andando por un sendero que lo rodea, pero la mejor opción es hacerlo en funicular). Se levantó en el siglo XII como una fortaleza medieval, pero a lo largo de los años ha sido también residencia de los Habsburgo e incluso prisión. 

No hay duda de que es una ciudad de dragones.

No hay duda de que es una ciudad de dragones. / Istock / alxpin

Otros castillos de cuento

Hay que salir de la capital para descubrir otros castillos impresionantes de Eslovenia, y de verdad que la escapada merece la pena. Por un lado, el castillo de Predjama, una construcción que está literalmente incrustada en una cueva, como si se hubiera encaramado en lo alto del acantilado, situado a 123 metros de altura. No es de extrañar que esté considerada una obra maestra de la arquitectura medieval tallada en la roca. 

Un castillo encaramado en la roca: una obra maestra de la ingeniería medieval.

Un castillo encaramado en la roca: una obra maestra de la ingeniería medieval. / Istock / Nenad Nedomacki

Y luego está el Castillo de Bled, posiblemente el más bonito de todos. Está construido sobre la cima de un acantilado de 130 metros de altura, desde donde se dominan las vistas del lago Bled, un lago de origen glaciar con más de 14000 años. Lo más conocido de este lugar es la estampa que dibuja una pequeña isla con una iglesia que parece flotar en medio del paisaje. 

Es un sueño. Como también lo es viajar hasta Eslovenia y descubrir, además, que se trata de un destino con precios asequibles. Es verdad que ya no es tan barato (se está corriendo la voz), pero sigue siendo más económico que sus vecinos Austria, Italia o Croacia.