El país más desconocido de los Balcanes es también uno de los más baratos: tiene una ciudad Patrimonio de la Humanidad y una gastronomía que mezcla influencias balcánicas y mediterráneas
Macedonia del Norte reúne influencias históricas que van desde la época romana hasta el periodo otomano.

Vistas de San Juan en Kaneo en Macedonia / Istock / Jorde Angelovic
No es uno de los destinos más habituales a los que hacer una escapada dentro de Europa, pero Macedonia del Norte lleva tiempo apareciendo como alternativa para quienes buscan viajar sin que les cueste un riñón y ya han recorrido muchas de las principales capitales. Situado en los Balcanes, este pequeño país combina ciudades con historia y una oferta cultural y gastronómica que refleja las distintas influencias de la región a lo largo del tiempo.

Estatua de Alexander en el centro de Skopje / Istock / 5
A medida que recorres el país, descubrirás ciudades con herencia otomana bien conservada, mercados que siguen funcionando como puntos centrales de la vida local y una cocina que combina ingredientes y técnicas de distintas tradiciones. Todo ello lo encuentras en distancias relativamente cortas que te facilitan organizar una ruta sin la necesidad de hacer grandes desplazamientos.

Adriana Fernández
Ohrid, el principal foco patrimonial del país
El lugar más representativo de Macedonia del Norte es Ohrid, una ciudad situada junto al lago del mismo nombre. Su conjunto histórico forma parte del listado de la UNESCO desde 1979, lo que la convierte en uno de los principales puntos de interés del país y no es para menos: las vistas al lago son de lo más bonito que hemos visto.
En esta zona se concentran varios puntos relevantes que explican su reclamo. Hay iglesias medievales, restos de distintas etapas históricas (Ohrid combina herencia bizantina, medieval y otomana) y un entorno natural marcado por el lago de un azul intenso que hace que por un momento te olvides de que no estás frente al mar (recordemos que este país montañono no tiene acceso al mar y está rodeado por Grecia, Bulgaria, Serbia, Kosovo y Albania).

La iglesia de San Juan Kaneo / Istock
La iglesia de San Juan Kaneo, situada sobre un acantilado, es probablemente la postal más reconocible. Pero no es la única iglesia: aquí hay 365 templos. Por algo es Ohrid conocida como la “Jerusalén de los Balcanes”.
Skopje y la huella otomana
La capital, Skopje, da a tu viaje una perspectiva completamente diferente y verás que está llena de contrastes. Su centro ha sido transformado en las últimas décadas, pero aún conserva zonas donde la influencia otomana es claramente visible, especialmente en el antiguo bazar, el Čaršija de Skopje.

El antiguo bazar, el Čaršija de Skopje / Istock
Este barrio mantiene la estructura típica de un mercado tradicional, con calles estrechas, mezquitas y talleres, y es uno de los espacios donde mejor se percibe esa continuidad histórica pese a que todo a su alrededor haya podido cambiar bastante.
No olvides tampoco pasear por la Fortaleza de Kale ni hacer una lista de cuántas de las 1.000 esculturas que hay en la ciudad encuentras.

Museo Arqueológico de Macedonia y Puente de las Civilizaciones en Skopje / Istock
Una gastronomía marcada por varias influencias
Como ocurre siempre que se da una mezcla de culturas y etapas históricas, la cocina de Macedonia del Norte refleja bien su posición geográfica. Hay platos que recuerdan a la tradición balcánica, otros con influencia otomana y otros elementos que conectan con la dieta mediterránea.
Entre los más habituales que fácilmente encontrarás en sus restaurantes están preparaciones a base de carne, verduras (se usa mucho el pimiento o la berenjena), queso y pan.
No te puedes ir sin probar el tavče gravč, (el plato nacional de alubias horneadas en cazuela de barro), que va acompañado frecuentemente de ajvar (crema de pimiento asado), y el burek (hojaldre relleno de queso, carne o espinacas).
Un destino donde el presupuesto rinde más
Uno de los principales atractivos de Macedonia del Norte es el coste. En comparación con muchos países de Europa occidental, el alojamiento, la restauración y el transporte interno son mucho más económicos y permiten viajar sin preocuparse de volver a casa con la cuenta a cero.
Gracias a ello, también puedes plantearte hacer un viaje más largo de lo habitual y, lo mejor de todo, sin apenas gente. Al no ser un destino masificado, los precios no están tan tensionados por la demanda turística. Eso también implica que la infraestructura turística es más limitada en algunas zonas, y es algo a tener en cuenta en la planificación del viaje. Eso no significa que el transporte entre ciudades no exista, pero no siempre es rápido y en algunos casos alquilar coche puede facilitarte el recorrido.
No olvides que la moneda es el denar macedonio, y aunque el uso de tarjeta está extendido en ciudades, en zonas rurales puede ser necesario llevar efectivo.
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