El país más barato de Europa para hacer un viaje: aquí vivirás una vida de lujo con poco dinero
Este tesoro escondido en Europa podría ser tu mejor viaje de 2025.

En una época en la que los precios están por las nubes y viajar es cada vez más caro, los más aficionados a recorrer el mundo buscan las opciones más lowcost para planificar sus aventuras. Afortunadamente, alejado de los destinos más codiciados, un pequeño estado en el corazón de los Balcanes Europeos y rodeado de montañas majestuosas puede ser la opción perfecta para ahorrar este verano.
Kosovo es uno de los países más pequeños de Europa, pero a pesar de eso ofrece lugares increíbles y una cultura que, sin duda, merece la pena conocer. Acoge una rica historia marcada por la presencia de múltiples civilizaciones: desde los ilirios y romanos hasta el Imperio Otomano o el Dominio Serbio. En 2008 tuvo lugar su declaración de independencia con la que se separaron de Serbia. Todas estas influencias han aportado su granito de arena, y la herencia que han dejado se refleja en su arte, música y arquitectura; ciudades como Pristina o Prizren son testimonios de este legado.
Este país se considera uno de los más económicos de Europa, tanto para vivir como para viajar. De hecho, según un ranking publicado en CEO World, una popular revista de negocios, es el país de Europa más barato para vivir. En comparación con el resto del continente, la experiencia aquí es muy asequible: desde Europa los vuelos suelen tener precios bajos y muchas de las atracciones turísticas incluso gratuitas, tampoco el alojamiento será un problema para el bolsillo. Es un destino casi desconocido y subestimado, lo que lo convierte en aún en más especial.
Imprescindibles en tu viaje a Kosovo
- Pristina (Prishtina): La capital, un centro de cultura y vida urbana que refleja la esencia del país. El monumento más emblemático está situado en el centro de la ciudad: Monumento Newborn, un mural que rinde homenaje a la independencia del país y que cambia cada año con nuevos mensajes. Los amantes de la lectura tienen como parada obligatoria la Biblioteca Nacional, su arquitectura formada por cúpulas de cristal que parecen burbujas deja boquiabierto a todo el que la visita. Y para aquellos que quieran dar un enfoque más cultural a su estancia un imprescindible es el Museo Etnográfico Emin Gjiku: ofrece una mirada detallada de las tradiciones y costumbres propias a través de interesantes exposiciones.

- Prizren: Caracterizada por su ambiente bohemio y buen estado de conservación, es la ciudad más pintoresca. Un paseo por las calles empedradas del casco antiguo te transportará en el tiempo, y el Puente de Piedra que une las partes importantes de la ciudad facilita la experiencia. Desde el Castillo de Prizren, ubicado en una colina, hay unas vistas impresionantes de la ciudad y el río Bistrica que la atraviesa; este castillo es una fortaleza histórica. Otro lugar destacado es la Iglesia de San Jorge, de arquitectura bizantina y riqueza espiritual.

- Peja (Peé): Se conoce como la entrada a las montañas y parques nacionales. En esta ciudad se encuentra el Monasterio de Decani, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su origen se remonta a la época medieval y es muy relevante en la Iglesia Ortodoxa Serbia. Desde aquí podrás emprender tu ruta para explorar el Parque Nacional de Bjeshkët e Nemuna, este espacio natural tiene infinitas posibilidades: desde actividades como senderismo y escalada hasta encontrar tesoros como cascadas y bosques vírgenes. Peja es una combinación perfecta entre patrimonio cultural y belleza natural.

Lago de Gazivoda: Por último y continuando por la naturaleza, este lago ubicado al norte de Kosovo es una auténtica joya natural. Está formado por un embalse y rodeado de colinas y bosques, un lugar ideal para actividades al aire libre o pasar el día de forma tranquila. Además, al estar ubicado en una zona poco turística garantiza un rato de calma lejos del caos de la ciudad.

Para hacer turismo hay que coger energías
La gastronomía kosovar es un verdadero manjar, está influenciada por las tradiciones de los Balcanes, turcas y mediterráneas. Los platos más típicos (y que tienes que pedir si o si cuando comas fuera) son el Burek, un pastel de hojaldre relleno de carne o queso, y el Fli, un pastel en capas preparado con masa filo y yogur.
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