El país más barato de Europa para hacer un viaje te permite vivir una vida de lujo con poco dinero: en el corazón de los Balcanes y con ciudades misteriosas e impresionantes
Si hablamos de viajes asequibles, Europa del este es quizá el destino que más se ajusta y, además, es absolutamente precioso.

En una época en la que todo se está convirtiendo en inaccesible, solo apto para aquellas personas con las rentas más elevadas, decir que existen destinos asequibles parece una fantasía. Pero por suerte, sigue habiendo posibilidades dentro de Europa para tomarse unas vacaciones por poco dinero y, además, conociendo lugares preciosos en pleno corazón de los Balcanes.
Bulgaria es un país ecléctico, uno de los más interesantes y menos turísticos del continente. Tiene cocina mediterránea, cultura semioriental, montes balcánicos, yacimientos romanos... Hay muchos viajeros que, cuando se lanzan a conocerlo, se quedan en su capital, Sofía. Pero el país esconde muchísimos secretos de todo tipo. Entre paisajes de montaña, la costa del mar Negro y coquetas ciudades, nos adentramos en Bulgaria.
Descubre Bulgaria, el país más barato y desconocido de Europa
La capital y sus grandes monumentos
Se dice que la capital búlgara se puede ver en tan solo un par de días y que sorprende incluso al viajero más experimentado. Es sobria y al mismo tiempo majestuosa y misteriosa, con un gran carácter que la diferencia del resto de capitales europeas que sufren la urbanalización. Sofía cuenta con un enorme conjunto monumental, museos, restaurantes de alta cocina y muchas cosas más.

La Catedral de Alejandro Nevski es quizá su edificio más conocido e impresionante. Coronado por cúpulas doradas y de bronce, es de estilo neobizantino, decorada con cientos de pinturas por todas sus paredes interiores. Sus más de tres mil metros cuadrados la convierten en una de las catedrales ortodoxas más grandes del mundo. Al lado se encuentra la iglesia de Santa Sofía, del siglo VI, con aspecto austero, pero con catacumbas y mosaicos.
Plovdiv, la ciudad artística y romana
Son muchísimos más los atractivos de Sofía, pero queremos continuar hacia otras partes del país mucho menos conocidas, como Plovdiv, la segunda ciudad más importante. La Ciudad Vieja y la más contemporánea queda dividida por el barrio de Kapana, cuyas fachadas están todas cubiertas de preciosos murales pintados por artistas urbanos. Otra de sus zonas más destacadas es el casco antiguo, con viviendas del siglo XIX, posesión de los comerciantes más ricos.

En el extremo opuesto están los yacimientos romanos que aparecen entre las casas de la ciudad. Un anfiteatro, un estadio, un foro y un odeón se integran con la vía peatonal de Plovdiv, dejando en medio la mezquita Dzhumaya, una de las más antiguas de todo el conjunto de los Balcanes erigida en el siglo XV. Desde la colina Nebet Tepe, donde se fundó la primera ciudad, se aprecia una de las panorámicas más bonitas.
Otros puntos relevantes de Bulgaria
Muy próximo se encuentra el monasterio de Bachkovo, el segundo más importante de Bulgaria, con un imponente osario a la entrada. También merece la pena pasar por Kazanlak, conocida como la ciudad de las rosas, ya que los terrenos agrícolas están cubiertos de alfombras de rosales. Aquí está Kazanlak, la tumba tracia decorada más relevante del país.

En otra zona nos topamos con Veliko Tarnovo, en las Montañas Centrales, que en su día fue capital de los antiguos zares. Es un punto muy importante a nivel cultural, ya que aquí se proclamó la independencia de Bulgaria en 1908. La arquitectura tradicional se aprecia en la fortaleza de Tsaverets en lo más alto de la ciudad.

Aunque para naturaleza privilegiada, la del Parque Nacional de Pirin y el Parque Natural de las Montañas de Rila. Dos puntos con cientos de rutas de senderismo entre lagos, cascadas y pinos milenarios. Y con la certeza de que por allí han pasado alguna vez los osos más temidos. En definitiva, Bulgaria es un país para recorrer con calma, poco dinero y los ojos muy abiertos para no perderse ni un solo detalle.
Síguele la pista
Lo último