Ouarzazate, la meca del cine en África

Cerca de las montañas del Atlas, la marroquí Ouarzazate alberga uno de los estudios de cine más importantes del mundo, los Estudios Atlas. Por aquí han rodado desde Louis Lumière y Orson Welles hasta David Lean y Ridley Scott.

Roberto Solo

La insólita imagen de un viejo barco de cartón piedra anclado en pleno desierto sólo es posible encontrarla en la fábrica de ilusiones que existe en las cercanías de la ciudad marroquí de Ouarzazate. A unos siete kilómetros de esta urbe se encuentran los Estudios Atlas, cuyo gran volumen de producción cinematográfica merecen el sobrenombre de Ouarzazate: el Hollywood africano. En 1897, Louis Lumière rodó en Ouarzazate una de las primeras películas de la historia del cine: Le chevrier marocain (El cabrero marroquí). Orson Welles también viajó cerca para ambientar su Othelo. Alfred Hithcock rodó en Marruecos El hombre que sabía demasiado, pero fue David Lean quien definitivamente mostró al mundo el embrujo de Marruecos en la mítica Lawrence de Arabia, de 1962. El escaparate que supuso esta película para el país llevó a la administración magrebí a la creación en Ouarzazate de unos estudios estables: los estudios de filmación Atlas.

La famosa Joya del Nilo dejó en los Estudios Atlas, como reliquias de museo, el avión de combate que pilotaba Michael Douglas o el jeep con el que recorre con su amada Kathleen Turner trepidantes aventuras por un supuesto país de Extremo Oriente. Erigida ya en gran atracción turística, en la ciudad nueva se han levantado varios hoteles de lujo, como el Ibis Moussafir, el Bèlère Palace o L''Óscar, y algún riad exquisito, como Dar Kamar, que han servido de morada a Brad Pitt, Orlando Bloom, Ridley Scott, Kate Blanchet o Gael García Bernal durante el rodaje de películas como Babel, El reino de los cielos, Gladiator o Alejandro Magno.

Los niños que un día jugaban al fútbol en los alrededores de la mágica kasbah Ait Benhaddou jamás podían imaginarse que su explanada se convertiría en el ficticio circo romano de 30.000 ladrillos de adobe que Ridley Scott utilizó en Gladiator. El director aprovechó esta joya arquitectónica fortificada, la kasbah declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, para rodar las escenas del mercado de esclavos y de la escuela de gladiadores. Los habitantes de Ouarzazate están acostumbrados a trabajar de extras y fueron ellos quienes participaron, por miles, en el rodaje de la gran batalla de Alejandro Magno, filmada en el wadi de la ciudadela.

Mediante el paseo por sus 120 hectáreas de platós, el viajero cinéfilo puede rememorar el fantástico argumento de la obra maestra de John Huston, El hombre que pudo reinar, o impregnarse del delicado clímax de El cielo protector. Incluso se encontrará con un chocante templo tibetano y su biblioteca, decorados filmados por la cámara de Martin Scorsese para Kundun. Inaugurado en 2007, el Museo de Cine de los estudios explica la relación íntima que ha mantenido la ciudad de Ouarzazate con el Séptimo Arte.

Pero Ouarzazate no es sólo una ciudad de cine sino que, como acredita su apellido, La puerta del desierto es el lugar de partida para los oasis del Draa o del Dadès en los desiertos de Merzouga y M''hamid. Es un lugar único que aún no ha mostrado toda su capacidad de atracción. www.ouarzazate.com

Si se mezcla el característico color verde de "Shrek" con el de los territorios del Alto Aragón, el resultado es "Huesca, la magia verde", un precioso tráiler de promoción turística de la provincia de Huesca guiado por el ogro más simpático del cine. El clip promocional protagonizado por "Shrek" muestra imágenes de piragüismo en Panticosa, los bosques encantados del valle de Gamueta, los cañones de la sierra de Guara, los parajes del pueblo de Ainsa, el Parque Nacional de Ordesa o el castillo de Loarre.

La iniciativa de esta campaña corresponde al área de Turismo y Medio Ambiente de la Diputación de Huesca y continúa la saga promocional de la provincia realizada con películas como "El reino de los Cielos", "Los seis signos de la luz", "Eragon", "Horto", "Bolt" y "Más allá de los sueños". En cada una de ellas se destacaba un aspecto de la riqueza turística de Huesca.