Opatija, el Mediterráneo en estado puro

Opatija (Croacia)
Un pasado de esplendor
Para conocer cómo era el Mar Mediterráneo en estado puro bastaría con recorrer los 600 kilómetros que separan las calles romanas de Porec del puerto de Rijeka. Para conocer cómo transcurría la vida diaria en este país reciente antes de la Primera Guerra Mundial basta con pasar apenas unas horas en Opatija, la perla del golfo de Kvarner, la Niza del Adriático. Si bien nunca alcanzó la fama de la localidad francesa de la Costa Azul, sus ilustres veraneantes supieron darle el empaque suficiente como para que una línea de tren con cabecera en Viena y destino en Trieste hiciera parada a apenas unos kilómetros de su elegante paseo marítimo a finales del siglo XIX. Los zares de Rusia, Isadora Duncan, Gustav Mahler, Puccini, Chejov... todos sucumbieron a la belleza de una villa que ocupa la tierra de franja justa que se abre entre el mar y el monte Ucka, con las vistas más impresionantes que se pueda uno imaginar de la costa croata. El que fuera el destino vacacional preferido por familias pudientes durante el Imperio Austrohúngaro es en la actualidad un lugar de decadente encanto. Las casas señoriales, con fachadas color pastel, se han convertido en hoteles que albergan a glamourosos italianos en verano y a simpáticos viejitos vieneses en invierno que buscan en sus aguas alguna propiedad sanadora y aire sin contaminar en el Lungomare, un paseo a la orilla del mar de doce kilómetros de longitud, que se extiende entre las localidades de Volosko y Lovran.
Mejor zambullirse en el agua dando un salto desde las rocas que lo bordean que desde la playa urbana, en escasa sintonía con Opatija, tan exuberante como el aroma que se respira en los jardines de Villa Angiolina, fundada por Iginio Scarpa, el acaudalado hombre que transformó un puerto pesquero con apenas treinta casas y una iglesia en un lugar de descanso para la elite europea. En el interior del edificio, hoy restaurado, artistas y artesanos muestran sus obras entre capiteles corintios, mosaicos y frescos de trampantojo. Un recuerdo de lo que Opatija fue y quiere seguir siendo.
Hotel Villa Ariston. (Marsala Tita, 179. 385 51 271 379). Casa de campo de principios del siglo XX, con impronta muy mediterránea y románticos jardines para pasear al atardecer (habitación doble, desde 55 ).
Restaurant Bevanda. (Marsala Tita, 62. 385 51 701 411). El objetivo: conseguir una mesa en la terraza junto al mar. Buen pescado fresco.
Oficina de Turismo de Croacia. Claudio Coello, 22. Madrid. 915 776 881
- El pueblo de 350 habitantes ideal para escapar del calor: en el corazón del Valle del Roncal, cerca de la frontera con Francia, está rodeado de infinidad de rutas de senderismo
- El refugio de Juan del Val y Nuria Roca (55 y 54 años) es un pueblo abulense donde sueñan con envejecer: 'Esta casa es mi lugar favorito del mundo ahora mismo
- El refugio de Rosario Flores (62 años) es una pedanía gaditana de 480 habitantes: caminos de tierra, dunas vírgenes y el Faro de Trafalgar como único vecino en el horizonte
- El refugio de Rozalén (40 años) es el 'pueblo de las cascadas' al que ha vuelto a vivir tras frenar su carrera: 'Necesito estar en mi pueblo, con la gente que quiero
- El refugio de Sandra Barneda (50 años) es el pueblo de su padre, escondido en el Empordà: 'He pasado muchos veranos de mi vida aquí; le tengo un gran cariño
- El pueblo de Girona con una playa de agua dulce en plena montaña: casas de piedra, balcones de madera y uno de los rincones más refrescantes del Pirineo catalán
- El pueblo de 800 habitantes en Asturias ideal para huir del calor extremo: conocido por su tradición quesera, conserva una iglesia de origen románico y sirve como puerta de entrada a los Picos de Europa
- El refugio de Malú (44 años) en verano es un maravilloso pueblo de origen medieval: en el corazón de la Sierra de Gredos, tiene un impresionante patrimonio histórico y un castillo del siglo XV