Olvídate del mundo en el cabo Ortegal sobre los acantilados más altos de España

Bienvenidos a la última frontera entre el mar Cantábrico y el océano Atlántico

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: PEDRE

La zona más septentrional de la península ibérica, en Galicia, recoge toda la esencia de esos paisajes infinitos asomados al ancho mar, donde el color verde de la vegetación, los tonos oscuros de los acantilados y el azul de las aguas se funden en un mismo plano como si de un libro abierto se tratara. La Costa Ártabra, como se conoce toda esta zona costera que va desde la ría de Ares a la de Ortigueira, destaca por su significativo valor geológico y los perfiles vertiginosos de su parte más norteña, que comprende desde el municipio de Cedeira hasta el cabo Ortegal, todo ello en la provincia de La Coruña.

VICENTE DOMINGO DURÁ

El cabo Ortegal, el punto que marca la divisoria imaginaria entre el mar Cantábrico y el océano Atlántico y donde se encuentran los acantilados más altos de España, es un lugar único en nuestro país.

Los impresionantes paisajes costeros de cabo Ortegal

Los paisajes que podemos admirar a lo largo de la costa del cabo Ortegal son sencillamente espectaculares. Las formaciones rocosas de granito negro – las más antiguas de España y entre las más vetustas del mundo, con sus más de mil millones de años a sus espaldas -, han creado en el cabo Ortegal un litoral llamativamente escarpado en el que podemos encontrar algunos de los acantilados más altos de la península ibérica y de parte de Europa.

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En torno a la pequeña localidad de San Andrés de Teixido – donde se encuentra el famoso santuario de peregrinaje -, en la parte occidental del cabo, podemos encontrar los ejemplos de récord. La carretera DP-2205 nos permite recorrer la costa y encontrarnos a nuestro paso los miradores más impresionantes desde los que contemplar unas vistas de vértigo.

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El Miradoiro de Chao do monte, el Miradoiro dos Carrís - 425 metros de altura -, a poca distancia del Cruceiro dos Carrís o el Mirador de O Cruceiro de Teixidelo, son algunos de los ejemplos imprescindibles en esta ruta costera. Pero, sin lugar a dudas, el más espectacular de entre los miradores de la parte occidental es el que se sitúa un poco más al norte de todos ellos, el de Vixia Herbeira, que representa el más alto de entre los acantilados de la Sierra Capelada con sus 613 metros sobre el nivel del mar, con su icónica Garita da Herbeira coronándolo.

El faro de cabo Ortegal y la costa oriental

En la punta más septentrional del cabo Ortegal, la Punta dos Aguillóns o Punta Gallada, se alza un faro de casi 13 metros de alto, dispuesto en el extremo de un magnífico mirador a más de cien metros sobre el nivel del mar. Desde allí podemos intuir de manera imaginaria, al frente, el límite del golfo de Vizcaya y el inicio del océano Atlántico, marcado por la presencia de los salientes rocosos de la Punta da Varenta, con Insua Maior, Os Tres Irmáns y Cabalo Xoán sobresaliendo prominentemente desde el mar y siendo célebres por la presencia de percebes.

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En el flanco izquierdo de la Punta dos Aguillóns podemos distinguir la otra de las puntas que caracteriza el cabo de Ortegal, la sensacional Punta do Limo. Hacia el lado derecho desde la posición del faro nos encontramos con la ría de Ortigueira e Ladrido, una zona natural de enorme valor ecológico que sale en dirección al mar hasta toparse con el municipio de Cariño y la península de Figueiras.

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Precisamente en esta península encontramos varias playas espectaculares: la de Fornos, la de Figueiras y, sobre todo, la de Area dos cabalos, una playa rodeada de naturaleza que nos da la sensación de ser salvaje. Desde toda la franja oriental, especialmente desde los puntos elevados como el mirador del faro – al que se accede fácilmente desde la localidad de Cariño -, podemos observar el cabo de Estaca de Bares, famoso por ser el punto más septentrional de toda la península ibérica y por rivalizar con el cabo Ortegal como línea divisoria entre el mar Cantábrico y el océano Atlántico.

Más allá de una división imaginaria que no tiene razón física, la belleza y grandiosidad de la costa del cabo Ortegal nos asombra y nos deja vistas vertiginosas difíciles de encontrar en otra parte de la península ibérica. Una zona de la región de Galicia imprescindible que nunca decepciona.