Olomouc, refugio de emperadores

La ciudad más bella de Moravia. Tranquila y bucólica en verano, arrebatadora y tomada por universitarios el resto del año, la ciudad morava es uno de los enclaves más hermosos y desconocidos de Europa Central. Tiene el casco histórico más monumental de la República Checa después de Praga, un enclave que en el año 1848 vio coronar al emperador Francisco José. Hoy, dos de cada diez habitantes de Olomouc son universitarios, que otorgan vitalidad y entusiasmo a este refugio de emperadores.

David Granda
 | 
Foto: traveler1116 / ISTOCK

Cuando visitas Olomouc en verano parece un escenario de posguerra. Una de esas hermosas ciudades centroeuropeas que tantas veces ha retratado el cine, vacías, silenciosas, con edificios de arquitectura barroca, iglesias góticas y calles de pavés por las que parece que acaba de pasar un blindado. No hay cadenas de hamburgueserías americanas, ni franquicias de cafeterías impersonales, ni tiendas de ropa que todos conocemos y que han convertido el centro de las ciudades en terminales de aeropuerto. En el casco histórico de Olomouc su lugar lo ocupan los cukrarna, restaurace, kavárna, hospoda, pivovar, lekarna (pastelería, restaurante, cafetería, taberna, cervecería, farmacia)... los establecimientos checos habituales. Todo en calma.

El escenario es el mismo el resto del año, pero la ciudad es otra. Olomouc es una ciudad universitaria y regresan al frente los 20.000 estudiantes que pasan el verano en casa o estudiando las playas croatas. Son legión: dos de cada diez habitantes de Olomouc son universitarios. La ciudad que se amuralló contra los ataques prusianos está tomada en el siglo XXI por estudiantes. La prueba del éxito de su conquista es que los bares están bien instalados intramuros. Si durante el invierno Moravia duerme, en Olomouc la ciudad muestra su rostro más alegre. Tiene clubes de jazz como Jazz Tibet, bares que cierran a las tantas como Vertigo y cines como Metropol, con un cineclub que programa películas independientes y que, pese a ser el más antiguo de Olomouc, no ha abandonado el casco histórico. Una ciudad elegante con 300 bares.

Olomouc es la antigua capital de la región de Moravia, que junto con Bohemia y el sur de Silesia conforma la República Checa. Se encuentra a menos de tres horas en coche de Viena (Austria), de Bratislava (Eslovaquia) y de Cracovia (Polonia). Es la escapada perfecta desde Praga, a dos horas en tren. Sin embargo, pese a contar con el segundo casco histórico monumental del país, con farra durante el invierno moravo y tranquilidad durante el verano bohemio, suele pasar desapercibida para el viajero. Aquí no ha llegado la turismofobia, los actos vandálicos contra la saturación de turistas en los cascos históricos, ni se le espera.

Lugar apacible

En la ciudad morava se han tomado decisiones que han definido el destino de Europa. El emperador Francisco José I accedió al trono habsbúrguico en 1848 en su Palacio Arzobispal. La oleada revolucionaria que incendiaba Viena provocó que la coronación se celebrara en un lugar apacible. La ceremonia se ofició en la Sala del Trono, un salón de dimensiones modestas, casi íntimas, si consideramos que estaba recibiendo el poder absolutista de un imperio donde se hablaban once lenguas oficiales. En un balcón del primer piso del palacio había abdicado poco antes el emperador Fernando I de Austria. Durante las barricadas de 1848, se cuenta que el emperador pidió a Metternich una explicación de lo que pasaba. "Están haciendo una revolución", dijo el canciller. "Ya, ¿pero tienen permiso", respondió el emperador.

Catedral de San Venceslao, fundada en el siglo XII. | AndrashJ / ISTOCK

También en el Palacio Arzobispal de Olomouc, en la llamada Sala Roja, se produjo en 1805 el encuentro entre el emperador austríaco Francisco I y el zar ruso Alejandro I para preparar la batalla de Austerlitz ante el ejército de Napoleón. El campo de batalla se encuentra en la carretera que enlaza Olomouc con la actual capital morava, Brno. "He vencido al ejército austro-ruso comandado por dos emperadores. Estoy un poco cansado. Un abrazo", escribió Napoleón a Josefina tras su aplastante victoria militar. Austerlitz alteró para siempre la naturaleza de la política europea. Murieron cerca de 40.000 personas entre los dos bandos.

Otra figura que encontró refugio en Olomouc fue Mozart, que residió en el decanato capitular del castillo (hoy Museo Arzobispal) y en el palacio renacentista Hauenschild, en la plaza de Dolní námestí, esquina con la calle Lafayettova. Dolní námestí y Horní námestí son las dos plazas principales de Olomouc y en la planta inferior de este palacio del siglo XVI se encuentra el viejo restaurante Hanácká hospoda. A lo largo de toda la ciudad hay numerosas muestras del encanto de la convivencia entre los edificios barrocos y las tiendas de ropa de estética tardosoviética en sus bajos. Mozart llegó aquí en 1767 con su madre y su hermana huyendo de una epidemia de viruela que asolaba Viena. Tenía 11 años, pero ya era Mozart: en su breve estancia compuso la Sexta Sinfonía.

El reloj astronómico de Olomouc data de 1420. | milangonda / ISTOCK

Ciudad contracultural

Olomouc es una ciudad contracultural: es la ciudad más católica del país más ateo de Europa. Solo el 10 por ciento de los ciudadanos checos se declara católico. En Olomouc, una urbe pequeña de menos de cien mil habitantes, hay 28 iglesias. Es la sede del Arzobispado y de la catedral de San Venceslao, cuya fundación se remonta al siglo XII. La iglesia de San Mauricio es una encarnación única de la arquitectura gótica. Las tres cúpulas barrocas de la iglesia de San Miguel sobresalen en el skyline de la ciudad. Incluso frente a la fachada neoclásica con detalles modernistas y guiños al cubismo praguense del brillante Museo de Arte Moderno (Muzeum Umění) destaca la figura majestuosa de la iglesia barroca de Nuestra Señora de las Nieves.

En los alrededores de la ciudad, a siete kilómetros, el horizonte lo domina uno de los más importantes lugares de peregrinación católica de la República Checa. En Svatý Kopeček o la Colina Santa se levanta bien visible desde el siglo XVII la Basílica Minor de la Visitación de la Virgen María.

Centro de Olomouc, antigua capital de Moravia. | AndrashJ / ISTOCK

Las columnas marianas presentes en buena parte de las principales plazas del viejo Imperio de los Habsburgo se levantaron desde comienzos del siglo XVII como muestra de agradecimiento por el fin de la epidemia de la peste. La moda comenzó en Roma, pero en Olomouc el monumento alcanzó una grandeza inusitada. La imponente columna consagrada a la Santísima Trinidad se construyó con una pequeña capilla en su interior que permitía a los curas predicar desde dentro y amplificar su voz para que se escuchara en la plaza (Horní námestí). Debió de ser una imagen curiosa, con los devotos a cielo abierto escuchando a una columna de más de 30 metros con 18 estatuas oficiándoles misa. La capilla tiene espacio para varias personas, se puede visitar si lo haces acompañado de un guía, pero se han instalado unos paneles de cristal que han apagado su acústica y las misas.

Balas en la columna

La columna del arquitecto Václav Render se inauguró en 1754, décadas después del inicio de las obras, cuando ya nadie se acordaba de la peste, pero al evento acudió hasta la mismísima emperatriz María Teresa I de Austria. Cuatro años después de su consagración, Olomouc fue sitiada por las tropas prusianas. Durante el asedio la columna fue alcanzada por cuatro balas de cañón. Como en una historia de Gila, los vecinos, indignados, salieron de la ciudadela y le exigieron al general prusiano James Keith que apuntara para otro lado. El general prometió que no volvería a ocurrir. Una vez terminada la guerra, la columna fue reparada y se añadió una bola dorada al monumento para recordar el asedio. Hoy esta columna barroca es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y el gran icono de la ciudad.

Panorama nocturno de la ciudad que coronó al emperador Francisco José. | benkrut / ISTOCK

En la misma plaza, la columna mariana comparte protagonismo con el reloj astronómico socialista situado en la fachada norte del Ayuntamiento. Fue construido por el maestro relojero sajón Antonín Pohl entre 1419 y 1422, alcanza una altura de 14 metros y durante siglos pudo competir con el de Praga. Es el único reloj heliocéntrico de la República Checa. En la Segunda Guerra Mundial, los soldados alemanes le arrojaron una granada en su retirada. Quedó destrozado y tras el armisticio a alguien le surgió la idea de que se convirtiera en un retablo marxista-leninista y las nuevas figuras móviles que pasaran a desfilar a ritmo de carillón fueran un químico, un obrero, un campesino, un futbolista, un lechero, un carnicero y la cabalgata popular morava de Pascua. Desde entonces, un herrero marca las horas a martillazos en un yunque. Y lo hace ahora, cuando Olomouc sigue siendo una ciudad por descubrir.

Castillo de Bouzov. | rusm / ISTOCK

Castillos de Olomouc y Bouzov

"¡No se pierdan el castillo de Olomouc en la colina de Venceslao! ¡En este lugar, en 1306 fue asesinado Venceslao III, el último rey de la dinastía checa de los Premislidas!", exclama un folleto de información de la ciudad. Resulta curioso cómo los magnicidios que una vez traumatizaron un territorio se puedan convertir con el paso del tiempo en un amable reclamo turístico. El antiguo castillo de la dinastía de los Premislidas está declarado Monumento Cultural Nacional y, en realidad, como fortificación o bastión no existe, apenas quedan vestigios de su importancia en el siglo XI. Lo que sí se conserva es el conjunto monumental formado por la catedral de San Venceslao, la capilla de Santa Ana, la muralla románica y el palacio románico episcopal, antes conocido como Palacio de Premislidas. También el Museo Arzobispal, que ocupa las salas reformadas del antiguo decanato capitular en la plaza de Vaclavské námestí. Su exposición permanente documenta el legado espiritual de la archidiócesis de Olomouc y la pinacoteca muestra las obras de arte coleccionadas por los obispos desde el siglo XVI. Tiene sala de conciertos, la Mozarteo, que conmemora la residencia del compositor en Olomouc. Los que quieran ver castillos de verdad pueden acercarse a Bouzov, al noroeste de Olomouc, una fortaleza medieval del siglo XIV que fue transformada en cuartel general de la orden de los Caballeros Teutónicos en 1696. Hasta los nazis quedaron rendidos a su monumentalidad durante la Segunda Guerra Mundial.