Notting Hill, el barrio más icónico de Londres, se pinta de negro para ahuyentar a los influencers

El barrio de Londres responde ante la difícil situación que están viviendo; quieren vivir en paz en sus propios hogares.

El famoso barrio de Londres actúa frente al turismo de influencers.
El famoso barrio de Londres actúa frente al turismo de influencers. / Istock / jenifoto

En pleno corazón de Notting Hill, famoso por sus casas pastel, el mercado de Portobello y la peli de Julia Roberts y Hugh Grant, los vecinos están pasando del color al negro. Literalmente. Cansados de hordas de turistas e influencers tomando poses llamativas y acampando en escalones, varios residentes han pintado sus fachadas de negro, un intento intencional de “quitarle azúcar a la foto” y recuperar la tranquilidad.

Una tortura en Notting Hill

Desde el confinamiento, influencers (o simplemente turistas) con maletas repletas de ropa y hasta disparos de humo para la toma perfecta han convertido ciertas calles en un parque temático no deseado. Las rondas de selfie surgen a veces cada diez minutos y abarrotan pasos, puertas e incluso dejan basura y sustos con intentos de entrada no autorizada. 

Coloridas casas fachadas en Londres en Notting Hill.

Coloridas casas fachadas en Londres en Notting Hill.

/ Istock / AndreaAstes

Más allá de lo anecdótico, hablamos de una vida alterada; ruido, basura, robos menores en coches, sofocos a la hora de volver a casa con bolsas… y hasta tener que trabajar bajando persianas o con auriculares para aguantar el murmullo constante.

La táctica negra; ¿eficaz?

Tres casas, entre ellas una que era rosa chicle y otra azul, optaron por el negro porque, según sus dueños, no queda tan bien en Instagram. La idea es clara; si Instagram se cansa del negro, los visitantes también lo harán. Además, han puesto carteles que piden silencio (“zona tranquila”), cadenas en las escaleras y cubos de basura estratégicamente colocados en plena calle para desincentivar las paradas.

La campaña va más allá, pues se está movilizando una colecta entre vecinos para expandir el modelo a toda Lancaster Road y áreas cercanas, con la esperanza de repintar a finales de año. Algunos residentes siguen teniendo una visión más moderada, y dicen que si la gente es respetuosa, no ven el problema. Pero lo cierto es que las consecuencias prácticas de la intervención ya se perciben: menos selfies, mayor tranquilidad, más control sobre quién pisa su escalón.

Reacciones, matices y una idea a debate

El conflicto simboliza algo que está ocurriendo en todo el planeta: lugares que se vuelven virales en redes pasan de ser rincones con encanto a parques temáticos invasivos. Al igual que Maya Bay en Tailandia o Machu Picchu en Perú, Notting Hill se debate entre preservar la belleza o recuperarla para sus residentes.

Coloridas casas victorianas en Notting Hill al atardecer.

Coloridas casas victorianas en Notting Hill al atardecer.

/ Istock / serts

Algunos aportes destacan que, si bien el público entiende el enfado, cambia la perspectiva cuando se recuerda que, en efecto, es una vía pública. Sin embargo, lo importante es que los turistas comprendan que se está invadiendo la privacidad de las familias, no un decorado. 

Floreciente árbol de la glicina cubrir encima de una fachada de una casa en Notting Hill, Londres.

Floreciente árbol de la glicina cubrir encima de una fachada de una casa en Notting Hill, Londres.

/ Istock / Alena Kravchenko

El Ayuntamiento local también está al tanto. Fuentes del Royal Borough de Kensington y Chelsea indican que se despliegan patrullas para atajar conductas incívicas y que podrían instalar señales que recuerden que “estas son casas privadas, no atracciones”.

¿Una moda pasajera o un cambio permanente?

La pregunta que nos podemos hacer es: ¿volverán los colores cuando el frenesí decaiga? Varios pensamos que sí, que la pintura negra será provisional, mientras dure la locura. Algunos incluso guardan la esperanza de rescatar el arcobaleno urbano cuando se restablezca un equilibrio.

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