Navegar entre glaciares por los Fiordos leoneses

De pueblos sumergidos bajo las aguas, ha renacido, como el Ave Fénix, Riaño. Con uno de los paisajes más bellos de nuestra geografía, Riaño navega entre glaciares, naturaleza e historia contemporánea. Surcamos los Fiordos Leoneses en una travesía por el auténtico paraíso.

Irene González
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Foto: Irene Gonzalez

El nuevo Riaño, ubicado en plena Cordillera Cantábrica, se alza en el epicentro de las carreteras que unen Asturias, Cantabria y Palencia. Riaño es el pueblo más joven de la provincia leonesa, ya que el antiguo Riaño fue sepultado por las aguas en 1987. En aquellos años, la construcción del pantano trajo gran desolación a la zona porque nueve pueblos de este maravilloso valle quedaron sumidos bajo las aguas. Y a pesar de ello, el actual Riaño ha sabido conservar magistralmente la historia y la memoria de todos ellos. Así que este nuevo núcleo urbano, con algo más de 30 años, se ha reinventado a la vez que ha atesorado la esencia de sus tradiciones, de su cultura, su arte y su memoria. Hoy, a los pies del entonces polémico embalse, Riaño se refleja en sus aguas formando la silueta más bella imaginable.

La encantadora población se halla encerrada en un anfiteatro natural de caliza, rodeada de montañas entre las que destaca el Pico Yordas con casi 2 000 metros, el Pico Gilbo, la Peña Las Pintas, el Cueto Cabrón y la Sierra de Hormas. Riaño es la antesala de los Picos de Europa, y su entorno conforma uno de los paisajes más increíbles de la península. Su embalse, fundido con la cadena de montaña caliza, ofrece un paisaje único en un entorno de cuento. Esto es lo que hace que Riaño sea el paraíso de los Fiordos Leoneses. Recorrer en barco su pantano, es realmente impresionante. Navegar por el Parque Regional Montañas de Riaño, entre los glaciares más bellos de Europa, supone una sensación indescriptible. Ya en tierra, la villa es un libro abierto, que expone con orgullo la forma de vida y las tradiciones de esta tierra leonesa.

Hórreos, chozos de pastores, potros de herrar, el corro de lucha leonesa, el campanil del Concejo y la mágica Iglesia románica Nuestra Señora del Rosario del siglo XIII, que fue trasladada piedra a piedra desde La Puerta antes de que el pueblo se cubriera de agua, suponen una vuelta a la historia popular. Primordial una visita a su magnífico Museo Etnográfico que refleja fielmente cómo era la vida y las costumbres de los pueblos sumergidos. Esta comarca, incluida en el Parque Nacional de los Picos de Europa, es el Olimpo para los amantes de la naturaleza por su increíble reserva de vida silvestre.  Sin duda, los Fiordos Leoneses son el paraíso del alpinismo, senderismo, espeleología, rutas a caballo y deportes autóctonos, como la lucha leonesa, los bolos y la vela fluvial.