Ni Narbona, ni Carcassonne: el encantador pueblo del Sur de Francia que nadie conoce y que es perfecto para una escapada desde España
Tiene la ruta en bici más bonita, entre viñedos y chateaux de ensueño.

El Sur de Francia tiene algo que engancha, sobre todo para los que viajan desde España. Resulta increíble que, nada más cruzar los Pirineos, los pueblos bonitos se sucedan uno tras otro: con pocos habitantes, mucha historia, llenos de encanto, y un rico pasado medieval que lo envuelve todo.

Seguro que más de una y más de uno ya está pensando en Narbona. Y no es de extrañar, que para eso es uno de los ejes principales de la región Languedoc-Rousillon, en el corazón del Canal du Midi, esa obra de la ingeniería fluvial que desde el siglo XVII conecta Toulouse con el Mediterráneo.
Uno de los brazos del Canal du Midi, el canal de la Robine, es el que cruza Narbona de lado a lado. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, le dota un carácter especial a esta bellísima ciudad, como un aliciente más que se suma a la catedral inacabada más grande del mundo o el pedacito de via romana que preside la plaza del ayuntamiento.

Otra ciudad imprescindible del Sur de Francia
Carcassonne es la otra gran ciudad de la región. Famosa por los castillos cátaros y la muralla medieval que protege la antigua urbe, sinedo uno de los conjuntos amurallados más completos de Europa. Sin duda, es una de las visitas imprescindibles a este lado de Francia.
Como también lo es Béziers, la ciudad más antigua del Sur de Francia y el lugar de nacimiento del constructor del Canal du Midi, Jean Paul Riquet. La catedral de Saint-Nazaire y Saint-Celse (cuyas piedras han sido testigo de la época del imperio romano, y de la sangrienta cruzada medieval contra los católicos) y la ruta de los trampantojos son dos buenas excusas para acercarse a conocerlas.

El destino del sur de Francia que nadie conoce, y debería
A los pies de La Clape, el macizo montañoso que esculpe un paisaje repleto de viñedos, y a solo 20 kilómetros del Mediterráneo, se encuentra uno de los pueblos más bonitos del Sur de Francia. Y sin embargo, todavía desconocido para muchos.

Se trata de un encantador pueblo situado en los meandros del Canal du Midi, un lugar que brilló como pocos durante la Edad Media y que hoy permanece casi inalterable a pesar del paso de los años. Desde la colegiata de Saint-Étienne, un magnífico ejemplo del gótico meridional y que está declarada Monumento Histórico, al castillo de Capestang, que fue residencia de verano de los arzobispos de Narbona.
Aquellos ya supieron ver el potencial ‘turístico’ de esta bellísima localidad que hoy presume de tranquilidad, ambiente marinero y una de las rutas de senderismo más bonitas del Languedoc-Rousillon.
La ruta más bonita del Sur de Francia
Desde Capestang, y siguiendo la Vía Verde (Voie Verte) que unía el pueblo con Cruzy, otro de esos pueblos bonitos que salpican la región de Occitania, surge ‘Camin’Arts’, una ruta senderista o ciclista que recorre once kilómetros entre viñedos, chateaux y obras de arte.

Siguiendo el antiguo trazado de las vías del ferrocarril, la ruta es como una excelente combinación entre naturaleza y cultura, y permite descubrir cómodamente (sobre todo si las bicicletas son eléctricas) el rico patrimonio de la zona.
En un trazado convertido en una pequeña galería de arte al aire libre (las piezas artísticas están señalizadas y cuentan con letreros explicativos), se pasa por pequeñas estaciones rurales, casetas de vigilancia ferroviarias, puentes, acueductos y hasta castillos icónicos.

El más sorprendente es Les Carrasses, un ‘chateau’ levantado en una histórica finca de carácter vitivinícola en el siglo XIX que hoy se ha reconvertido en un hotel con encanto y villas de ensueño, de la mano de la compañía Domaine & Demeure. La experiencia que ofrece es lo más parecido a ese ‘art de vivre’ francés tan característico de la región y que poco (o nada) tiene que ver con el parisino. Y esta ruta en bici es, sin duda, la excusa perfecta para descubrirlo.
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