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Nadie te ha hablado de ella, pero esta villa medieval con casas de colores tiene una muralla de tres kilómetros: perfecta para recorrer a pie y en la Ruta Romántica de Alemania

Uno de esos lugares tan auténticos que no parecen reales, pero creénos si te decimos que lo es.

La villa medieval más bonita de Alemania, y la más romántica

La villa medieval más bonita de Alemania, y la más romántica / Istock

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La pasión que despiertan las ciudades medievales no se puede comparar con nada más. Son lugares tan bien construidos, tan bien conservados, que no parecen reales; lo que sí parecen son escenarios de película capaces de llevarte de viaje a otra época muy lejana en el tiempo. Y aunque en España tenemos villas medievales fabulosas, el centro de Europa esconde auténticas maravillas que están esperando ser descubiertas. Rothenburg ob der Tauber es uno de ellos. 

Parece una imagen creada por IA, pero es real.

Parece una imagen creada por IA, pero es real. / Istock

Sucede con este lugar, considerado (por muchísimos motivos) una de las ciudades medievales mejor conservadas de Alemania y uno de los destinos más famosos de la Ruta Romántica. Si nunca has oído hablar de ella, toma nota porque es para no perdérsela. 

El pueblo medieval más bonito del mundo está cerca de España y se esconde entre verdes colinas

Adriana Fernández

La Ruta Romántica de Alemania

La Ruta Romántica de Alemania es un itinerario que se extiende a lo largo de 460 kilómetros por el sur del país, atravesando pueblos pintorescos, de carácter medieval, con castillos de cuento y paisajes que transitan entre viñedos y montañas. Idílico. 

El castillo de Füssen, otra joya de la Alemania medieval.

El castillo de Füssen, otra joya de la Alemania medieval. / Istock

Si miramos un mapa de Alemania, basta trazar una línea del norte al sur para descubrir los lugares por los que discurre esta ruta: conecta Wurzburgo (en el norte, en la región de Baja Franconia) con Füssen (en el sur, en la región alpina de Baviera). Y aunque ambos son pueblos de puro cuento, Rothenburg ob der Tauber, situado en medio de la ruta, se lleva todos los piropos.

Está a menos de tres horas desde Munich, y su nombre significa, literalmente, ‘fortaleza roja sobre el río Tauber’. Eso ya nos da una pista de lo que vamos a ver. Un pueblo que conserva gran parte de sus murallas medievales y que, para sorpresa de muchos, pueden recorrerse a pie. 

Es el típico pueblo medieval alemán, elevado a la máxima potencia.

Es el típico pueblo medieval alemán, elevado a la máxima potencia. / Istock / Olena Znak

Conserva un casco histórico de calles empedradas, con casas de entramado de madera al más puro estilo gótico alemán, y plazas que parecen recién salidas de un cuento medieval. Parece increíble que sea una ciudad que haya sobrevivido a momentos históricos tan devastadores como la Segunda Guerra Mundial; de hecho, muchas de sus estructuras dañadas fueron restauradas años después respetando la fidelidad de la arquitectura original. 

De ahí su autenticidad histórica. Tanto es así, que Rothenburg ob der Tauber es, posiblemente, el pueblo que más ha contribuido y más ha influido en la imagen popular de los pueblos medievales alemanes.

No hay rincón malo en este bellísimo pueblo medieval de Alemania.

No hay rincón malo en este bellísimo pueblo medieval de Alemania. / Istock / EMI

Qué ver en la ciudad medieval más bonita y romántica de Alemania

Si de repente te están entrando ganas locas de organizar una escapada para conocerlo y ver este pueblo medieval en persona, toma nota de los lugares que no deberías perderte: Rothenburg Town Hall, el ayuntamiento histórico, cuya torre ofrece vistas panorámicas; Plönlein, la esquina más fotografiada de la ciudad, con una casa amarilla y dos torres medievales; o St. Jakob's Church, una iglesia famosa por albergar el retablo tallado por el escultor alemán Tilman Riemenschneider.

Medievalismo en estado puro.

Medievalismo en estado puro. / Istock / Photographer: rusmor@gmail.com

Ni se te ocurra marcharte de la ciudad sin poner un pie en sus murallas: un recinto de más de tres kilómetros que se puede recorrer a pie. O hacer el recorrido del Vigilante Nocturno, un paseo que se realiza por la noche (como su propio nombre indica) y que permite ver la ciudad de un modo todavía más romántico si cabe. Imprescindible.