Nadar con el pez más grande en Holbox

Juan Carlos Muñoz

Aún a sabiendas del poco riesgo que supone nadar junto al pez más grande del mundo, el tiburón ballena, la primera impresión al distinguir una enorme sombra negra que se desplaza sinuosamente por las aguas es sobrecogedora. Tranquiliza saber que este gigante marino, habitante de las aguas cálidas del trópico y que llega a medir más que un autobús, ya que alcanza hasta 18 metros de longitud, solo se alimenta de fitoplancton y krill. Al contemplarlo cuando pasa junto a la embarcación, desplazándose con su figura hidrodinámica, llama la atención su gran boca, que puede medir hasta 1,5 metros y está surcada de multitud de pequeños dientes alineados, a través de los cuales filtra el agua para ingerir su alimento. Sin embargo, al lanzarse al agua nunca se olvida que se trata de un tiburón.