Museos, mercados y canales de Ámsterdam

Rafael de Rojas

Amsterdam es una ciudad para pasear interminablemente entre sus canales, perderse -literalmente- de puente en puente y visitar sus espléndidos museos. Tienen más de cincuenta, de los que los más frecuentados son el Rijksmuseum, el Museo Van Gogh y el Stedelijk Museum, con obras de Cézanne, Monet, Picasso, Chagall y otros no menos importantes. Una visita a los mercados urbanos y los coloridos puestos de flores coronarán una bonita escapada en la que no hay que dejar de probar algunas de las sencillas especialidades de la ciudad. Entre ellas destacan las tartas de manzana y patatas fritas o pasteles gigantes en diversos sabores. Pero el verdadero rey culinario es, sin duda, el arenque marinado, especialmente sabroso en mercados y puestos callejeros, como el que se sitúa tras el Rijksmuseum. Y aunque a los nativos no les termina de gustar ser conocidos así, Amsterdam en un primer vistazo es también la ciudad del vicio tolerado. Un barrio rojo del que se adueñan durante las horas sin luz -la mayoría- las prostitutas y sus clientes (ambos comerciando en unos discretos y coquetos rectángulos de cristal iluminados de rojo) y una buena porción de buscavidas. Los opiáceos son legales, la marihuana se vende en los coffee shops y las setas alucinógenas y demás hierbas mágicas en las smart shops. Todo esto tiene poco que ver con el carácter de los vecinos, mucho más formales, trabajadores y discretos, además de amables y acogedores, aunque la experiencia turística les ha otorgado cierta socarronería tolerante a la hora de tratar con según qué visitante.

Compañías: Transavia (desde 29 e), Air Berlin (desde 29 e), Condor (desde 29 e), Vueling (desde 20 e) y Clickair (desde 20 e). www.transavia.com, www.airberlin.es, www.condor.com, www.vueling.es y www.clickair.es