Un museo, un patrimonio y un alojamiento sostenible

Recorremos España en busca de tres planes sostenibles y respetuosos con el medio ambiente

A. Planchuelo
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Foto: D.R.

Museo de las Brujas

La cueva encantada

Zugarramurdi, Navarra

Si hablamos de bosques y lugares misteriosos, nada como Zugarramurdi, en los confines de Navarra, al norte del Valle de Baztán, justo en la frontera pirenaica con Francia. Ya por sí solo el pueblo es muy pintoresco y se encuentra muy bien conservado, en un entorno maravilloso, con prados verdes luminosos donde pastan los caballos y bosques frondosos oscuros en los montes.

Raul Palacios / ISTOCK

Además, allí hay un pequeño y bien organizado museo en una casona antigua que nos relata lo acontecido con las brujas de esta localidad en el siglo XVII, quemadas por herejes en el proceso de Logroño. El museo lo cuenta todo, de manera precisa y rigurosa, con maquetas, objetos de época y buenos medios audiovisuales. Desde luego una visita indispensable si se anda por estas tierras. Pero lo mejor sin lugar a dudas es la Cueva de la Brujas, enorme oquedad causada por la Regata del Infierno, un pequeño arroyo que recorre la cueva erosionando la roca hasta conseguir su forma actual con el paso inmenso del tiempo.

Bonilla1879 / ISTOCK

Aquí, en este espacio, que representaba para el pueblo las entrañas de la Madre Tierra o Ama Lur, las mujeres magas de la mitología vasca, guardianas de la sabiduría de la naturaleza, las plantas y las hierbas medicinales, montaban sus fiestas, ceremonias y rituales sagrados. Algunos vieron en esto aquelarres, conjuros, hechizos y magia negra realizada por brujas. La Inquisición tomó cartas en el asunto y el final ya lo sabemos todos. Hace poco el cine ha reencontrado esta cueva, con la divertida película de Álex de la Iglesia Las brujas de Zugarramurdi, y como suele ocurrir con estas cosas, ha colocado a la cueva, el museo y el pueblo como uno de los destinos más visitados de Navarra.

Patrimonio: El Valle del Silencio

Santiago de Peñalba, León

Iglesia mozárabe del siglo X en la Tebaida del Bierzo, lugar en el que se establecieron los primeros ermitaños cristianos desde el siglo IV. La paz y el sosiego de estos valles angostos, cubiertos de bosques y de evocadoras ruinas, hacen de este lugar un singular paraje de tradición y arte.

Tony Carbajo / ISTOCK

Un alojamiento: Moradas de piedra

Sierra del rincón

Pequeños pueblos de la Sierra del Rincón de Madrid, como Horcajuelo, Prádena o Montejo, con su famoso hayedo, ofrecen buenas casas rurales para visitar esta interesante reserva de la biosfera. En La Hiruela son todas de piedra formando un conjunto muy pintoresco a los pies de la Sierra de Ayllón.

D.R.