Muniellos, el paraíso asturiano al que solo pueden entrar unos pocos (incluso tras el confinamiento)

Su estatus de Reserva Natural Integral significa que goza del más alto grado de protección, además de una sublime belleza

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: ABBPhoto / ISTOCK

Es un bosque como el que dibujan los cuentos de hadas, en el que sopla el aire más puro y la atmósfera está impregnada de misteriosas leyendas. Un lugar que a menudo se cuela en los primeros puestos del ranking de los paisajes más hermosos de nuestro país y en el que habitan especies que son exclusivamente autóctonas. Muniellos, emplazado en pleno corazón del parque natural asturiano de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, es una joya única. Pero ojo, que sólo unos pocos privilegiados pueden llegar a conocerlo.

Ángel Ramírez / ISTOCK

Por tratarse de una de las más extraordinarias muestras de la naturaleza ibérica y una de las masas forestales más emblemáticas de Europa, este espacio ha sido declarado Reserva Natural Integral, lo que significa que goza del más alto grado de protección. Esto se traduce en que su visita está restringida a veinte personas al día y que ha de solicitarse con bastante antelación en https://sede.asturias.es. Tal es su grado de preservación que no puede sacarse ni una hoja.

StockPhotoAstur / ISTOCK

Las barbas del capuchino

Muchas son las voces que se han alzado a lo largo de los años para tratar de proteger su riqueza. Entre ellas, la del famoso naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, quien advirtió de la frágil singularidad de un lugar en el que no es sólo la belleza lo que le distingue de otros parajes de la geografía española, sino también (y sobre todo) la pureza.

ABBPhoto / ISTOCK

Prueba de esta virginidad son las barbas del capuchino, su mayor seña de identidad: una mezcla de liquen y de alga que cuelga de los troncos de los árboles, propiciando una atmósfera misteriosa. Es, además, un indicador de la altísima calidad medioambiental, pues este extraño organismo tiene el buen gusto de crecer tan solo en los parajes limpios y sin contaminación.

ABBPhoto / ISTOCK

Una sola ruta

Muniellos se encuentra en la esquina suroccidental de Asturias, en un privilegiado entorno encajado en la cuenca de dos ríos y salpicado de pueblos hundidos en los valles o aferrados a las laderas. Para recorrerlo, aquellos que consigan el permiso, hay que acercarse al Centro de Recepción del Visitante, en la localidad de Tablizas, también conocido como la Casa del Guarda.

ISTOCK

Allí el viajero aprenderá que, en este lugar especial, no hay más sendas ni caminos que los que traza la naturaleza: tan sólo existe una ruta posible de 20 kilómetros, circular, que lleva unas siete u ocho horas en completarse. Es la llamada ruta de Fonculebrera, que transcurre por un terreno complejo, aunque en realidad su tramo final (si se empieza en dirección opuesta) conforma una ruta más corta de 16 kilómetros ida y vuelta a la vera del río Muniellos, afluente del Narcea, que recoge las aguas de los arroyos que se deslizan por el parque.

ABBPhoto / ISTOCK

En busca del oso

¿Qué encontramos dentro del bosque? Pues básicamente roble albar, un árbol de copa majestuosa que cubre las tres cuartas partes de las casi 2.700 hectáreas de la reserva. Pero también tejos, acebos, hayas y abedules. Y en los niveles inferiores, fresnos, pláganos, sauces y avellanos junto a un conjunto de lagunas glaciares.

ABBPhoto / ISTOCK

En cuanto a la fauna, hay que estar preparados para cruzarse con jabalíes, lobos, corzos, gatos monteses y hasta el esquivo urogallo. Y aunque mucho más difícil resulta encontrarlo, el oso pardo sigue siendo el rey de los moradores.

StockPhotoAstur / ISTOCK