Monumentos que ver en la Acrópolis

El Partenón, las Cariátides en el Erecteion o el templo de Atenea Niké son algunos de los monumentos que destacan de la Acrópolis de Atenas.

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Foto: Mlenny / ISTOCK

Que Atenas es una ciudad con historia es innegable. Se tienen datos de su existencia desde el año 1400 antes de Cristo, durante la era micénica y fue entonces cuando se construyó una fortaleza en el lugar que, hoy y desde el siglo VI a.C., ocupa el Acrópolis o "ciudad alta". El Acrópolis de Atenas, como el del resto de ciudades griegas, tenía una función doble: una defensiva y otra de culto. Así, además de contener gruesos muros para hacer frente a los ataques externos, el Acrópolis se caracteriza por la gran cantidad de templos que tiene en su haber.

Pero no sólo de rezos vive -ni vivía- el hombre (y la mujer) por lo que una de las edificaciones que destaca en la ladera este del Acrópolis de Atenas es su teatro al aire libre. Llamado Teatro de Dionisio fue aquí donde autores como Sófocles, Aristófanes y Esquilo estrenaron sus obras.

Entre los templos, el monumento más conocido es el Partenón. Situado en la cima de la Acrópolis de Atenas, se tardó 15 años en construir. El artífice del edificio fue Pericles quien encargó al escultor Fidias y a los arquitectos Ictinos y Calícrates su elaboración. El Partenón está dedicado a la diosa Atenea y se caracteriza por sus columnas dóricas y por el friso interior que decora el muro de la nave, elemento decorativo nunca utilizado antes.

Otro de los templos que llaman la atención en el Acrópolis es el templo del Erecteion, erigido en honor a los dioses Atenea Polias y Poseidón, así como al rey Erecteo. Este templo es de orden jónico y fue levantado en mármol pentélico, pero si destaca por algo es por el pórtico de las Cariátides que indicaba la tumba de Erectero, rey mítico de Atenas que se dice nació de Gea.

Y nadie debe abandonar el Acrópolis sin deleitarse con el templo de Atenea Niké. En el extremo occidental y de orden jónico, se edificó en el siglo V a.C. para conmemorar el éxito griego frente a los pesas en la batalla de Salamina.