El Montseny, explosión de naturaleza a un paso de Barcelona

En este parque natural la ciudad condal se vuelve verde y frondosa

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: caracterdesign / ISTOCK

Huir del mundanal ruido a tan sólo un paso del asfalto. Esto es lo que brinda el Montseny, un parque natural (y al mismo tiempo reserva de la biosfera) en el que se esconde todo un mosaico de paisajes mediterráneos y alpinos. Cumbres, valles frondosos, torrentes de ríos acaudalados y panorámicas de infarto al mar y las montañas. A sólo media hora de Barcelona, la naturaleza más pura tiene mucho que decir.

Digoarpi / ISTOCK

Cincuenta kilómetros separan Las Ramblas de este auténtico pulmón de más de 30.000 hectáreas, emplazado a caballo de las comarcas de Osona y Vallés Oriental. En él se encuentra el macizo más alto de la cordillera prelitoral catalana, con cimas como Les Agudes o el Matagalls y aquella otra que se erige como el techo del lugar: la mítica Turó de L’Home, que presume de 1.706 metros de altura.

mafrmcfa / ISTOCK

Flora y fauna

El Montseny es una explosión de naturaleza con una diversidad paisajística sin igual. Desde los bosques de encinas, alcornoques y pinos de las partes bajas,  hasta las masas de hayas y abetos que dominan las montañas (a partir de los mil metros), alternándose con matorrales y prados.

GeoJGomez / ISTOCK

También es un santuario de fauna salvaje con 270 especies de vertebrados, entre los que destacan jabalíes, zorros, jinetas, petirrojos, camachuelos, lagartos verdes, víboras… y la única especie endémica de Cataluña: el tritón del Montseny, un anfibio de aspecto extraterrestre descubierto en el año 2005, que se encuentra en peligro de extinción.

imv / ISTOCK

A pie, en bici o a caballo

Pero a este parque, ante todo, se viene a caminar, a empaparse de aire puro y desconectar así del frenético ritmo de vida. Para ello hay unos treinta itinerarios señalizados que son una delicia para los senderistas, aunque también la bicicleta es una opción estupenda puesto que la mayoría de los caminos son asequibles a las dos ruedas.

mafrmcfa / ISTOCK

También está la posibilidad de recorrer estos paisajes a lomos de un caballo, para lo que existe una potente industria hípica, en la que se ofrecen clases y rutas para duchos e inexpertos. Los menos aventureros que no teman: el coche también está permitido, con la ventaja añadida de que existe una docena de aparcamientos repartidos por el terreno.

istockphotoluis / ISTOCK

Subir o no subir

Nos referimos al Turó de L`Home. He aquí la cuestión que siempre asalta. Y aunque la respuesta está en uno mismo, aconsejamos que se intente. ¿Razones? No sólo se trata de un ascenso apto para todo el mundo (sí, hasta se puede llegar en automóvil por un camino asfaltado) sino que, además, el reto acabará con una gran recompensa.

OllyPlu / ISTOCK

Las vistas, desde allá arriba, no tienen desperdicio. Si el día sale claro, hasta se puede distinguir el perfil de la Costa Brava y las moles nevadas del Pirineo. Además, por el camino hacia la cima se atraviesa el mirador de la Plana Amagada, desde donde la foto es captar la enormidad del pico proyectando su sombra sobre la vegetación.

imv / ISTOCK

Otras rutas

Quienes no se atrevan con el ascenso, pueden optar por otros caminos. Rutas más o menos fáciles, de las que dan buena cuenta en la oficina de turismo del parque, ubicada en Mosqueroles, o en el Centro de Interpretación de Can Casades. En ambas se puede pedir todo tipo de información.

Toni M / ISTOCK

Las hay de un kilómetro, como la de La Fuente del Fraile, que es un recorrido circular por un camino pavimentado. Y las hay algo más complicadas, como la que parte de Cánovas para remontar un pantano y, justo al final, adentrarse en un castañar donde se esconde el árbol más grande de Cataluña: el legendario castaño D’en Cuch, con 15 metros de altura y un tronco de 12 metros de perímetro.