Monte Erice, dentro de su niebla

En su altura y cegada, así suele ensimismarse Erice dentro de su niebla, cuando ésta la cubre por completo y el funicular que asciende desde el valle a la colina en la que se asienta parece un ascensor al silencio.

Adorando a Venus
En su altura y cegada, así suele ensimismarse Erice dentro de su niebla, cuando ésta la cubre por completo y el funicular que asciende desde el valle a la colina en la que se asienta parece un ascensor al silencio. Y cuando se abre el cielo sobre su hechura de piedra -las de los muros, casas, calles y plazas- aparece el mar hasta la lejanía de Marsala, la de los vinos voluptuosos, la del desembarco de Garibaldi. Situada justo encima de la vieja Trapani, Erice fue sede del culto a Venus, la diosa de la fertilidad, cuyo templo ocupaba el lugar sobre el que hoy se alza el Castello di Venere, detrás de los jardines de Villa Balio, con un escudo del emperador Carlos V presidiendo su puerta. El marcado perfil de Erice, recortado sobre el Mediterráneo, era la primera referencia que tenían los navegantes cuando se acercaban a la costa oeste de Sicilia, que revive aquí su pasado medieval. Su espléndido Duomo del siglo XIV, con campanile incluido, da paso a un sinfín de viviendas nobles, como la de San Cataldo, palacios góticos o iglesias como la de San Giovanni Battista, que encierran, como todos y cada uno de los edificios que la pueblan, obras de arte en su interior. Dos ejemplos: la Anunciación de Antonello Gagini (1525), en el Museo Cordici, y los patios de las casas, adornados siempre con flores. Lanzar una moneda a alguna de sus fontanas no asegura la vuelta a este lugar de otra época encaramado en lo alto de un peñasco desde el que se contempla una panorámica inigualable del vértice de la isla donde descansa Erice, nombre elegido por Mussolini tras ser conocida durante años, simplemente, como Monte San Giuliano. No fue sólo azar: el Duce pensó en encomendarla por siempre a Eryx, hijo de Poseidón y fundador de la ciudad.

Hotel Elimo. (Via Vittorio Emanuele, 63. 09 23 86 93 00). Villa del siglo XVIII que conserva algunos rasgos originales, como los azulejos, típicamente sicilianos. En pleno centro de Erice, con estupendas vistas de las islas Egadi (doble, desde 150 €).
Osteria di Venere. (Via Roma, 6. 09 23 86 93 62). Cocina típica siciliana enmarcada en un edificio del siglo XVII.
Oficina de Turismo de Italia. Paseo de la Castellana, 149. 915 670 670.
www.regione.sicilia.it