La vergüenza del Monte Athos, un lugar prohibido para las mujeres

Esta península griega es el mayor lugar del mundo donde existe la veda femenina

Noelia Ferreiro
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Foto: vlasidis / ISTOCK

Mil años sin una sola mujer, sin una presencia femenina. Mil años en los que se ha burlado las denuncias de los organismos internacionales, de las propias mujeres, del sentido común. Mil años de escasos derechos y abundante discriminación. Así se vive en el Monte Athos de Grecia, también llamado Monte Sagrado.

Alumbrado en el siglo XI y considerado el centro espiritual de la Iglesia ortodoxa, este lugar de unas 33.000 hectáreas dibuja una península rocosa a orillas del mar Egeo. Un paisaje atravesado de escarpadas gargantas que descienden hasta valles frondosos, allí donde crecen los olivos y las viñas, los nogales y los madroños.

República monástica

En este rincón, que ocupa el brazo más oriental de los tres que componen la península calcídica y está protegido por la Unesco, se asienta la última república monástica autónoma que queda en pie, conformada por 20 monasterios ortodoxos, algunos de los cuales se cuentan entre los más antiguos del planeta.

Monte Athos | anyaivanova / ISTOCK

Hasta aquí todo correcto. Pero hay una peculiaridad que lo distingue tristemente de otras mecas espirituales. En el Monte Athos está prohibida la entrada a las mujeres, que tampoco pueden acercarse a menos de 500 metros de su orilla. Así viene siendo desde hace un milenio sin que nada se haga por remediarlo.

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Tampoco animales hembras

Esta restricción alcanza el delirio al impedir también la presencia de animales de género femenino. Ni vacas, ni gallinas, ni yeguas pueden habitar este lugar. Sólo hay una excepción y es la que concierne a las gatas. Al parecer son buenas porque sirven para cazar ratones y los monjes hacen la vista gorda.

Monte Athos | Nastasic / ISTOCK

Pero ¿cuáles son los motivos para semejante veda femenina? Según un reglamento del siglo X, la explicación es que es que toda la península "es considerada un gran monasterio", a lo que se suma otra razón ligada a la tradición ortodoxa.

Monte Athos | omersukrugoksu / ISTOCK

Se dice que la Virgen María, en un desvío involuntario mientras navegaba hacia Chipre, acabó recalando en el Monte Athos. Y que tanto le gustó que rogó que se le cediera por siempre este territorio. Desde entonces se considera que solo ella puede representar al género femenino.

Permiso para los hombres

Lo cierto es que tampoco los hombres, a quienes sí se les permite la entrada, tienen fácil el acceso. De los 120 turistas que visitan el territorio al día, solo diez pueden ser extranjeros, los mismos que han de ser cristianos y no llevar el pelo largo. Además se necesita un salvoconducto llamado diamonitiron y que, solo tras alegar razones de peso, debe ser aprobado por las autoridades religiosas de Tesalonica y las políticas del Gobierno de Macedonia.

Monte Athos | Nikola Nastasic / ISTOCK

Una vez obtenido, cada uno de los hombres turistas sólo puede permanecer una noche en cada uno de los monasterios, donde en su conjunto viven unos 1.400 monjes. Aquí carecen de televisión, radio e Internet, sumidos en sus rezos permanentes. Rezos que solo interrumpen para realizar ciertas tareas básicas que, en este caso, no pueden atribuir a las mujeres, como cocinar y limpiar.