Las montañas más desconocidas de Europa están en uno de los países más baratos para viajar: cuevas gigantescas, aldeas de madera y minas llenas de historia
Llamados los “montes del atardecer”, estos picos forman un paraíso de aventura y naturaleza salvaje, que guardan cerca de 400 cuevas.

El parque natural del este de Europa que esconden los "montes del atardecer" / Istock
País infravalorado donde los haya, Rumanía es mucho más que el lugar que dio origen al mito del Conde Drácula. Dentro de su territorio guarda 14 parques nacionales y 17 parques naturales, así como ciudades cosmopolitas y encantadores pueblos rurales, todo esto coronado por los 11 rincones incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es entre todas estos rincones que se extiende una de las sierras más bonitas y desconocidas de todo el continente.

Una de las grandes cuevas de los montes Apuseni / Istock / Simona Lisacenco
Europa es un lugar cubierto de montes y cordilleras espectaculares, de una belleza tal que cuesta creer que pertenezcan a este mundo. Aparte de las ya hiperconocidas sierras de los Pirineos o los Alpes, en Europa encontramos montañas como los montes Apuseni, una cadena montañosa perteneciente a los Cárpatos y que se erige al noroeste de Rumanía, en la región de Transilvania.

Adriana Fernández
Una cordillera que queda fuera de los mapas
Rumanía es un país que suele quedar fuera de las listas de los mejores destinos del este de Europa a los que viajar, y realmente es una lástima, pues este es un país lleno de maravillas de gran belleza, tanto arquitectónicas como culturales o naturales, con una mezcla perfecta entre las culturas mediterránea, oriental, turca y rusa. Si ya el propio país queda fuera de los radares más frecuentes (hecho que hace que viajar a Rumanía sea muy económico), su rincón natural de mayor belleza es prácticamente una joya secreta a la que tan solo unos privilegiados tienen acceso.
Situados en la parte noroccidental del país, los montes Apuseni son una de las cadenas montañosas más impresionantes de todas aquellas que cubren el continente europeo. Pertenecientes a los Cárpatos occidentales, en el año 2000 fueron catalogados como Parque Natural, una fantástica extensión de más de 75 mil hectáreas las cuales se pueden descubrir a través de su vasta red de senderos. Paraíso de naturaleza salvaje, el parque figura tan solo dentro de las listas de aquellos más amantes de la aventura.
El parque ocupa una amplia extensión de la región de Transilvania, en el triángulo que forman las ciudades de Cluj-Napoca, Oradea y Deva, las cuales sirven como puerta de entrada a este lugar tan mágico. Además de éstas, son decenas las localidades que se emplazan dentro de los límites del parque, todas ellas con pensiones y refugios de montaña en los que alojarse durante la visita al parque; para aquellos más atrevidos, hay también varias zonas de acampada, la mejor manera para descubrir el verdadero corazón de los montes Apuseni.

Un hombre paseando a dos vacas en el parque natural de los montes Apuseni / Marian Strinoiu
Pueblos, minas y cuevas mágicos
Para conocer más acerca de la vida y las tradiciones locales, el Valle de Aries es lugar ideal. En los pueblos de Arieșeni, Gârda de Sus, Albacy Scărișoara sigue presente la comunidad montañesa de los moți, que mantienen las tradiciones rumanas más antiguas. Estas aldeas ofrecen a los visitantes una verdadera inmersión en la vida rural de siglos atrás, con cachas con techos de tejas, artesanías en madera, trajes populares de telas coloridas, y una hospitalidad excepcional.
Aparte de sus increíbles paisajes naturales, los montes Apuseni son especialmente conocidos por el gran número de cuevas que hay repartidas por su peculiar relieve kárstico, en el interior de las cuales se han hallado especies únicas de murciélagos y vestigios de la Edad de Hielo. De las más de 1.500 cuevas con las que cuenta el parque, la cueva Scărișoara es una de las más conocidas. Ubicada cerca del pueblo de su mismo nombre, la cueva alberga el mayor glaciar subterráneo del sureste de Europa, el cual se calcula que tiene 3.500 años de antigüedad. La otra gran cueva del parque es la Cueva de los Osos, descubierta en 1975 durante unos trabajos de prospección de minas a las afueras de la localidad de Chișcӑu. Su nombre se debe a los huesos de osos de las cavernas que se encontraron en su interior, los cuales se extinguieron hace 15.000 años.

El glaciar subterráneo de la cueva de Scărișoara / Istock / coldsnowstorm
El parque es también un paraíso para los aficionados a la escalada. Los desfiladeros de Turda, Râmeț, Aiud e Întregalde son los puntos de escalada más populares de toda Rumanía. Con paredes de hasta 300 metros de altura, con centenares las vías de escalada que albergan, de dificultad variada y panorámicas de ensueño. Además de ayudar a descubrir el entorno natural, las rutas de escalada pueden ayudar a vislumbrar también algunos de los habitantes de lugar, como pueden ser el oso, el alce de los Cárpatos, el búho de los Urales o el águila moteada.
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