La montaña multicolor de Perú que casi nadie conoce

La Cordillera Arcoíris de Palccoyo es una explosión de color surgida de las profundidades de La Tierra. 

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Foto: Newlink

La bandera de la ciudad de Cusco no tiene ningún escudo ni insignia, sino que es un arcoíris puro que recoge los siete colores fundamentales. Esta curiosidad no resulta sorprendente al conocer, al menos superficialmente, algo de su geografía, pues muy cerca de allí se alza la famosa Montaña Arcoíris Vinicunca, fácilmente identificable por sus laderas multicolor. Esta Montaña de Colores tiene una hermana rocosa análoga, mucho menos transitada por los hervideros de turistas y de acceso más fácil. Se trata de la Cordillera Arcoíris de Palccoyo, un paraje de 9.000 hectáreas a 4.900 metros de altitud, que se ubica a tan sólo 20 kilómetros al sur del Vinicunca. 

Tres montañas, siete colores

Palccoyo es una gema de la naturaleza peruana injustamente desconocida. La formación se compone de tres bellas montañas sobre las que se dibujan franjas de color. La nieve cubría sus laderas hasta hace poco tiempo, pero los deshielos producidos por el calentamiento global, han permitido contemplar casi por completo la amplia gama de pigmentos que la componen. Iniciar una ruta por Palccoyo asegura encontrarse una afluencia de visitantes mucho menor, además de suponer un acceso mucho más asequible. Mientras que para llegar a Vinicunca se invierten casi cuatro horas de caminata, la ruta de Palccoyo se completa en apenas una hora. El mejor periodo del año para visitarlo es entre los meses de abril y septiembre, en la época de menos precipitaciones.

Durante el recorrido hacia la cima de Palccoyo aguardan varias sorpresas más. Los rincones auténticos y pintorescos van apareciendo paso a paso. Uno de ellos es el poblado de Checacupe, famoso por sus tres puentes de la época Inca, Colonial y Republicana. El más fascinante es el Inca, un puente tejido colgante construido por los incas para favorecer las rutas comerciales del imperio. Al hacer un alto en el camino en Checacupe, es indispensable sumergirse en su gastronomía local: la papa o la trucha frita son perfectas para coger fuerzas. 

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En este recorrido discurre también un templo colonial donde contemplar trabajos realizados en madera, pan de oro y una interesante colección de pinturas de la escuela cusqueña.

El punto místico es un bosque de piedras, donde habita una variada fauna que incluye especies autóctonas como la llama, la alpaca, el guanaco o el cóndor, una de las aves más grandes del mundo en su hábitat natural. Para los más aventureros, a 15 minutos de Palccoyo se eleva la montaña Ausangate, compuesta por formaciones rocosas a una altura de más de cinco mil metros, cubiertas por lenguas de hielo. La tradición y la leyenda se conjugan anualmente en esta montaña. En el lado norte de Ausangate se celebra anualmente, desde tiempos inmemoriales, la fiesta de Qoyllur Rit’i- que en quechua significa "nieve de estrella”-, durante la cual los quechuas efectúan un peregrinaje masivo al Señor de Quyllur Rit'i en el templo de Sinakara. Este peregrinaje forma parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En definitiva, la Cordillera Arcoiris de Palccoyo es un espectáculo de colores que lo convierten en el destino ideal para todo amante del trekking, sea cual sea su condición física.