Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La montaña más alta de África, Kilimanjaro

El Kilimanjaro es la montaña más alta de África. Su presencia, coronada por nieves eternas, se eleva aislada en medio de las planicies al norte de Tanzania. Está formada por tres volcanes, hoy extintos: Kibo, Mawenzi y Shira. El punto más alto corona el volcán de Kibo. Se llama Uhuru ("libertad" en suajili) y se encuentra a 5.895 metros de altitud. La primera noticia que se tuvo en Occidente de esta montaña se atribuye a Ptolomeo, que hace 18 siglos mencionó una "gran montaña nevada" en África. El primero en escalarla fue el alemán Hans Meyer en el año 1889.

Seis días de ascensión al Kilimanjaro

Seis días de ascensión al Kilimanjaro

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

"El Kilimanjaro es una montaña cubierta de nieve de 5.895 metros de altura, y se dice que es la montaña más alta de África. Su cima occidental se denomina la Ngàje Ngài ("Casa de Dios") maasai. Cerca de la cima occidental se encuentra el cadáver de un leopardo reseco y congelado. Nadie ha conseguido explicar qué buscaba el leopardo en aquellas alturas". Así comienza Las nieves del Kilimanjaro, uno de los relatos más conocidos de Ernest Hemingway. Y es que esta gran montaña, la más alta de África, a nadie deja indiferente. Muchas expediciones e intentos fallidos se necesitaron para conquistar la cima del volcán dormido. Hoy, atraídos por su fácil accesibilidad y por su escasa dificultad técnica, miles de viajeros aterrizan cada año en el aeropuerto internacional del Kilimanjaro para intentar la ascensión completa a la montaña.

Son varias las rutas que serpentean por las laderas del Kilimanjaro camino de la cumbre. De ellas, dos son las más utilizadas: la Marangu, conocida como "rutade la coca-cola", por ser la más transitada y cómoda de realizar; y la Machame, o "ruta del whisky", más larga y complicada por el uso obligado de las tiendas de acampada, pero que hemos elegido precisamente por ello. Al ser nuestra ruta un día más larga de lo habitual, tendremos más tiempo para conseguir una mejor aclimatación al mal de altura.

Primer día. Del campamento base de Machame (1.790 m.) al campamento de Machame Camp (3.010 m.). 6 horas de marcha.

En Machame es donde las expediciones se preparan y los porteadores se reparten equitativamente las cargas a llevar, no más de 15 kilos por persona. Al principio caminamos por una pista de tierra ancha y cómoda, el ascenso es suave y, tras dejar la selva baja, el camino se convierte en un estrecho sendero que se adentra en la oscuridad de la pluvisilva. La espesa niebla lo envuelve todo. Los grandes árboles están cubiertos de musgo, los helechos se extienden por el suelo del bosque y las lianas cuelgan de las ramas atravesando los jirones de niebla. La selva es silenciosa y es difícil observar animales. Los colobos blancos y los monos azules son los más frecuentes; hay que estar atento para observar al esquivo antílope dik-dik, y ser afortunado para intuir al menos la presencia de búfalos y leopardos. Pero mejor no toparse con ellos...

Segundo día. De Machame Camp a Shira Camp (3.845 m.). Entre 4 y 5 horas de marcha.

Amanece un día espléndido, pero pronto, como pasará casi todos los días, las nubes trepan despacio por las laderas del Kilimanjaro y la densa niebla nos envuelve de nuevo. Atrás quedaron los grandes árboles y la espesura de la selva. El sendero sube ahora atravesando grandes campos de brezos y helechos de todos los tamaños y formas que dan fe de la extrema humedad de este lugar. El campamento de Shira se encuentra situado en una gran explanada en el lado occidental de la cima, y al atardecer, cuando las nubes se abren y nos dejan atisbar el horizonte, el monte Meru, otro coloso de 4.556 metros de altura, emerge grandioso sobre un mar de nubes.

Tercer día. Shira Camp, Lava Tower (4.640 m.) y Barranco Camp (3.950 m.). 6 horas de marcha.

Llegamos al Lava Tower, el punto más alto de la jornada, a 4.640 metros de altitud. Se trata de una peculiar y enorme masa de lava petrificada donde nos protegemos del aire y de la lluvia que comienza a caer. La altura se deja sentir, y cada paso que damos cuesta más que el anterior; el aire es purísimo y escaso, y se nota al respirar. Afortunadamente, ahora la ruta al campamento es una continua bajada y por uno de los paisajes más sorprendentes que podamos observar: hermosas lobelias y gigantescos senecios, algunos de más de cuatro metros de altura, crecen a ambos lados del sendero y sus negras siluetas aparecen y desaparecen como fantasmas entre los velos de niebla.

Cuarto y quinto día. Barranco Camp, Karanga Camp (4.035 m.) y Barafu Camp (4.640 m.). 6 a 7 horas de marcha.

La cuarta jornada la usamos como día de aclimatación en el campamento de Karanga, a sólo tres horas y no con mucho desnivel. Dormimos al pie de la gran mole de la cumbre, donde por la noche brillan los glaciares que se sostienen en las paredes de roca de la cara sur del Kilimanjaro. Al día siguiente caminamos despacio, "pole pole" en suajili, como no se cansan de repetirnos con una amplia sonrisa los porteadores que nos adelantan con pesadas cargas, pero con el andar mucho más ligero que el nuestro. La vegetación desaparece y entramos de lleno en el reino mineral, sobrepasando el límite más que razonable para la vida. Piedras, rocas volcánicas y cenizas procedentes de las entrañas del volcán ensombrecen este inhóspito paisaje lunar. Por fin llegamos a Barafu, el último campamento antes de la cumbre.

Sexto día. Barafu, Uhuru Peak (5.895 m.) y Mweka Camp (3.080 m.). 14 horas de marcha.

La noche ha sido muy fría y durante las dos horas que ha durado la ventisca de nieve pensábamos lo peor. Afortunadamente, la nevada cesa y a la medianoche comenzamos la parte más dura de todo el trekking. La ascensión se realiza de noche, y el frío, todavía más intensificado por el implacable viento que sopla, es tremendo. La subida se hace eterna; son seis horas de oscuridad y de titánico esfuerzo, donde en lo único en que piensas, sobre todo si tu linterna deja de funcionar debido al frío y el agua de la cantimplora está tan congelada como tus manos y tus pies, es algo así como: "¿qué hago yo aquí?". Pero el amanecer coincide con la llegada al Stella Point, el borde del cráter, y una magnífica luz hace su aparición cuando el sol supera el mar de nubes que está a nuestros pies. A nuestro alrededor, los glaciares, las nieves del Kilimanjaro. Y tras casi una hora más de lento caminar... "¡cumbre!". Llegamos por fin al Uhuru Peak (5.895 m.), donde un cartel de madera nos recuerda que estamos en el punto más alto de África. El descenso posterior es sencillo y pleno de satisfacción por haber coronado el mítico volcán.

  1. El refugio de Julio Iglesias (82 años) es un pueblo blanco en el Parque Nacional más joven de España: entre alcornoques centenarios y el Mediterráneo, tiene una iglesia del siglo XVI sobre una mezquita
  2. El pueblo más bonito del mundo está en Aragón y es un valle de cuento a orillas de un embalse: te transporta a uno de los escenarios más especiales de Disney
  3. La primera catedral gótica de España está sobre la muralla medieval mejor conservada del mundo: del siglo XII y declarada Patrimonio de la Humanidad, cumplía las funciones de templo y fortaleza
  4. La ciudad europea perfecta para mayores de 65 años es la capital de la eterna primavera: una antigua ciudad balneario, con jardines botánicos siempre en flor y paseos llanos frente al Atlántico
  5. El refugio de Inma Cuesta (46 años) está en un pueblo de Jaén de unos 1.700 habitantes donde creció: 'Me fui hace muchos años, pero este es el lugar al que siempre vuelvo buscando la raíz
  6. El paseo marítimo más elegante de España sigue la curva de una bahía de cuento: un balneario Belle Époque sobre la arena y el palacio donde veraneaba una reina
  7. Rafael Moneo, arquitecto español y Premio Pritzker: 'Aún recuerdo mi primera visita. Los arqueólogos habían excavado toda una manzana encontrando acueductos, enterramientos, e incluso restos de una presunta iglesia paleocristiana
  8. Las raíces de Lamine Yamal (19 años) están en el '304', un barrio obrero de 11.000 vecinos, canchas de cemento y los vestigios de termas romanas del siglo I: 'Al final es tu casa, lo es todo