Entramos en el monasterio de Santa Clara-a-Nova, el lugar más exclusivo de Portugal

Solo se puede acceder al monasterio Santa Clara-a-Nova, en Coímbra, en tiempos de la Bienal de Arte, que este año termina el 26 de junio, por lo que en estas fechas es el lugar más exclusivo del país luso

María Escribano
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Foto: Cristina Candel

El monasterio de Santa Clara-a-Nova, un enorme complejo de siete hectáreas construido en estilo manierista, es uno de los secretos mejor guardados de la ciudad portuguesa de Coímbra. Que siga en pie puede considerarse un pequeño milagro, milagro que no se apiadó del anterior monasterio, el de Santa Clara-a-Velha, que se encontraba un poquito más abajo, más cerca del río Mondego (el que cruza la ciudad y separa el lugar donde se encuentra el monasterio del centro de la ciudad). Este lo inundaba de cuando en cuando, lo que propició que se buscara un lugar más alto para construir un monasterio que no tuviera que sufrir las embestidas del agua.

Obra 'Miles, 2021' de la artista Julie Béna, en una de las estancias del monasterio.  | CRISTINA CANDEL

De ahí nació el monasterio de Santa Clara-a-Nova, que empezó a construirse a finales del siglo XVII y que fue hogar de monjas primero y cuartel de militares a partir de 1910. Pero su historia con el río no acaba aquí. El ancho del corredor principal del monasterio (la segunda ala paralela no llegó a terminarse, convirtiéndolo en manquito al modo de la catedral de Málaga) es igual que el ancho del Mondego.

Vista de Coímbra.  | Cristina Candel

ESPACIOS DE CLAUSURA

Entrar en este espacio medio en ruinas, que estuvo abandonado desde 2006 y que desde 2016 es sede principal de la Bienal de Arte de Coímbra (AnoZero es su nombre), es viajar atrás en el tiempo y comprobar las huellas que tanto las hermanas como el ejército dejaron en sus estancias. Primero, el hecho de que todos los espacios sean cerrados porque las monjas eran de clausura propicia unas habitaciones muy peculiares para la exposición de las obras de arte contemporáneo de la Bienal. Si quieres admirarlas, tienes que entrar bien dentro de cada habitación, lo que invita a un diálogo íntimo con cada piedra de Bordalo con la que está construida el monasterio.

Nos acompañan en este visita guiada el director de la Bienal de Coímbra, Carlos Antunes, la directora adjunta, Désirée Pedro, y la curadora Filipa Oliveira, quizá el trío de personalidades que mejor conoce cada rincón de este monasterio.

En los vídeos que acompañan este reportaje los tres nos desgranan detalles de este espacio tan especial, de la ciudad de Coímbra y de su Bienal de Arte.

Traspasamos entre luces y sombras su corredor de 200 metros al ritmo de los golpes de luz que proyecta una de las obras de la Bienal 2021/2022, dos lámparas creadas por la romana Elisabetta Benassi que se comunican entre sí reproduciendo un diálogo ficticio entre Pier Paolo Pasolini y Sandro Penna. Bajo el título de ‘Quisiera vivir dormida entre el dulce ruido de la vida’, es un silencioso canto al cuerpo, al amor y a la diferencia.

La gran araña del artista Mané Pacheco camuflada dentro de una pequeña habitación de este edificio del siglo XVII. | CRISTINA CANDEL

Giramos a la izquierda y ponemos rumbo a las cocinas, que fueron remodeladas por los militares y que hoy albergan una obra del artista brasileño Jarbas Lopes, una escultura de fuego suspendida de una gigantesca red de alambre. Tras ella, salimos al exterior, al espacio natural que alberga el monasterio en su parte trasera. Es donde encontramos dos de los lugares más especiales que forman parte del proyecto Hortus conclusus. 

EL JARDÍN DE LAS CONVERSACIONES

Primero, el Speakers Garden, un jardín cerrado de unos 200 metros cuadrados para sentarse y charlar que se creó apilando los troncos que se dejaron los militares tras su marcha. Segundo, un espacio recuperado para descansar con bancos (formados con un tabique y un ladrillo) y árboles plantados en medio de las baldosas del suelo.

UN BAR CARIBEÑO

No lejos de ellos se encuentran los antiguos garajes, que también albergan instalaciones. Y unos metros más allá, el Bar, un espacio creado por Yoan Sorin y que recrea un restaurante que su abuela abrió en el pasado en Guadalupe llamado Santa Maria. En la habitación interior, luces y música criolla que sale de unas tinajas de barro montadas sobre una estructura metálica invitan al movimiento, a crear ese sonido de cocina que lo convirtió en el sitio estrella en la inauguración de esta Bienal de 2021-22.

EN EL JARDÍN BOTÁNICO

Además del monasterio de Santa Clara-a-Nova, otros espacios de Coímbra son sede de la Bienal, una excusa perfecta para recorrerlos y conocer mejor esta ciudad universitaria que es Patrimonio de la Humanidad. De hecho, la Bienal surgió como una reflexión a esa incursión de la Universidad de Coímbra-Alta y Sofía en 2013 en la famosa lista de patrimonio de la Unesco, como una necesidad de establecer un diálogo entre el arte contemporáneo y ese patrimonio de Coímbra y aprovecharlo para explorar los espacios más emblemáticos de la ciudad.

Instalación 'Estufa fria' de Diana Policarpo en el Jardín Botánico de la Universidad de Coímbra.  | CRISTINA CANDEL

Dentro del Jardim Botânico se encuentra una pieza muy especial, la Estufa Fria de Diana Policarpo, un poema sonoro inmersivo que nos cautiva dentro del invernadero. Este fue construido a mediados del siglo XX por el arquitecto Cottinelli Telmo y permite el crecimiento de plantas en un ambiente húmedo y con poca luz. Telmo utilizó materiales rústicos en su construcción: las paredes y el techo son de listones de madera que filtran la luz solar y permiten la circulación del aire.

También hay obras en el Círculo de Artes Plásticas de Coímbra (que es quien organiza la feria de arte desde 2015, junto con la Câmara Municipal de la ciudad y su universidad) y performances en el Teatro da Cerca de São Bernardo.

Jardim da Sereia. | CRISTINA CANDEL

EDICIÓN DEDICADA A LA MEDIANOCHE

Para más información sobre la edición de este año, dedicada a la Meia Noite (a cómo esa noche se convierte en el espacio para romper las normas y abrirse a otras posibilidades), y que dura hasta el 26 de junio, consultar este link. Las visitas al monasterio durante la Bienal se pueden hacer de miércoles a domingo, incluidos festivos, de 10:00 a 18:00. Los sábados hay visitas guiadas gratuitas a las 15:00.

Otro detalle de la obra 'Miles, 2021' de la artista Julie Béna. | CRISTINA CANDEL

El futuro de la Bienal aún no está escrito. Ya van cuatro ediciones (tres celebradas en el monasterio) y en 2024 será la primera vez que se haga en el mes de abril, justo cuando se cumplan 50 años de la Revolución de los Claveles. Además, se está planteando la posibilidad de hacer un programa entre bienales y así poder abrir más a menudo el monasterio de Santa Clara-a-Nova.

Para los que visiten la zona y se encuentren en el monasterio cerrado, recordarles que sí pueden acceder a la iglesia de Santa Clara-a-Nova, junto al monasterio, en la que se encuentra el cuerpo incorrupto de Santa Isabel, reina de Portugal y patrona de Coímbra, mujer de Dionisio I, el fundador de la universidad portuguesa. Son visitables, entre otros lugares, la iglesia, el claustro (el más grande de Portugal, los coros, la sala de los tesoros… En verano abren de lunes a sábado de 9:00 a 19:00 y los domingos, de 9:00 a 18:30. En invierno cierran 15 minutos antes. 

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