Misuri, un apasionante recorrido por el corazón de Estados Unidos
¿De qué hablamos cuando hablamos de Estados Unidos? Nueva York, Miami, San Francisco... Al pensar en los principales destinos turísticos del país norteamericano, es fácil sacar conclusiones apresuradas al respecto. El estado de Misuri, ubicado en lo que se conoce como Medio Oeste, ofrece una rica visión de “la otra América”.

He encontrado una postal en mi buzón. En realidad se trata de una tarjeta de felicitación. IT’S YOUR BIRTHDAY... Escrito así, todo en mayúsculas. La imagen que acompaña al texto es un gallo tocando el acordeón. No acabo de entender la asociación entre contenido y continente... El caso es que la tarjeta viene de Kansas City. Conviene puntualizar que no tengo ningún amigo allí. A lo que me refiero es que muchas tarjetas de felicitación vienen de esa ciudad del estado de Misuri. En Kansas City se encuentra la sede de Hallmark, empresa que se dedica a este negocio desde 1910 y que cuenta con cerca de 1.250 tiendas por todo el mundo.
Antes de seguir leyendo, le planteo un pequeño juego al lector. ¿Qué otras cosas conoce de Misuri? Piense unos segundos sin consultar internet... A continuación, algunas pistas. Primero: este estado fue esencial para la conquista del Oeste en el siglo XIX, estableciéndose como un importante punto comercial antes de adentrarse en territorios inexplorados en busca de oro. Segundo: Misuri ha sido de vital importancia tanto en la historia del jazz como del blues, con figuras locales tan relevantes como Charlie Parker y Chuck Berry. Tercero: el padre de la literatura estadounidense, Mark Twain, nació en este estado y buena parte de una de sus obras más populares, Las aventuras de Huckleberry Finn, transcurre en estas tierras. Además, Misuri mantiene relevantes vínculos con la cultura popular e incluso con España. De hecho, existe una peculiar conexión entre Taylor Swift y la ciudad de Sevilla. Misuri mediante.

Kansas City no está en Kansas
En el extremo oriental del estado se encuentra la ciudad de Kansas City. Curiosamente, Kansas City no pertenece al vecino estado de Kansas. Resulta paradójico, pero así es Estados Unidos —Washington D. C., por ejemplo, no tiene nada que ver con el estado de Washington; están separados por más de 4.300 kilómetros (cuatro veces la distancia entre Barcelona y Sevilla)—.
El equipo local de rugby, los Kansas City Chiefs, ha logrado la hazaña de obtener la victoria en la Super Bowl, la competición más prestigiosa de este deporte, tres veces en los últimos seis años. En sus filas juega Travis Kelce, novio de Taylor Swift. Gracias al amor, la artista visita habitualmente la ciudad, lo que ha generado una ruta no oficial gracias a la cual los swifties recorren los lugares en los que se ha dejado ver la cantante. En la tienda Westside Storey, por ejemplo, Taylor Swift ha comprado equipación vintage de los Chiefs.

Una vez aclarada la conexión con Taylor Swift, es necesario desvelar la relación con Sevilla. Empecemos al revés... Quien llega en AVE a la estación sevillana de Santa Justa estará familiarizado con la Avenida de Kansas City, que discurre junto a la estación. En esa calle, a escasos metros de la estación, hay una estatua de bronce titulada El explorador, que representa a un indio sioux a caballo.
Curiosamente, a otro lado del Atlántico, en Kansas City, existe una réplica de la Giralda sevillana en la intersección de la calle 47 y Mill Creek Parkway. Y justo al otro lado de la calle, una fuente conocida como Seville Light Fountain guarda sorprendentes similitudes con una fuente de la sevillana plaza Virgen de los Reyes. ¿Coincidencia? En absoluto.

Kansas City y Sevilla están hermanadas oficialmente desde 1967. El inicio de esta historia de amor puede rastrearse hasta 1923, año en que se inauguró en la ciudad estadounidense el Country Club Plaza, uno de los primeros complejos comerciales del mundo. Impulsado por el promotor inmobiliario J. C. Nichols, este visionario empresario optó por dotar a la zona de un estilo arquitectónico inspirado en España, concretamente en una interpretación idealizada de su arquitectura y con marcadas influencias árabes. En esta decisión tuvo gran influencia el arquitecto del proyecto, Edward Buehler Delk, quien quedó fascinado por Sevilla tras visitarla en busca de inspiración.

Un alemán, un español y un francés
La idiosincrasia de los misurianos está marcada por la influencia de otras culturas a lo largo de la historia. No está de más recalcar esta característica en un momento como el actual, en el que las políticas migratorias se usan como arma arrojadiza entre rivales políticos. En cualquier caso, conocer el pasado ayuda a poner en contexto un fenómeno que es tan antiguo como la humanidad misma. La historia de Misuri es producto de una mezcla de culturas de muy distinta procedencia. A finales del siglo XVII, los franceses establecieron en Estados Unidos una serie de asentamientos para fomentar el comercio y, sobre todo, para obstaculizar el avance de los ingleses en la zona. En 1700, el jesuita francés Pierre Gabriel Marest fundó una misión en los alrededores de lo que hoy es la localidad misuriana de San Luis.

En 1762, tras el Tratado de Fontainebleau, los franceses entregaron parte de sus colonias americanas a España. El control español se prolongó exclusivamente hasta el año 1800, cuando el rey español entregó a Napoleón sus posesiones en lo que hoy es EE. UU. — a cambio de parte de la Toscana italiana —. A pesar de esta breve presencia, aún se pueden encontrar restos de España en Misuri. Uno de sus condados, por ejemplo, aún lleva por nombre New Madrid, nombrado así en 1780 por el gobernador Bernardo de Gálvez. La presencia europea concluyó en 1803, cuando Napoleón vendió los territorios franceses a los gobernantes de un joven país llamado Estados Unidos —bajo el mando del presidente Thomas Jefferson—.

A pesar de romper los lazos políticos con Europa, el flujo de emigrantes europeos hacia Misuri no decayó. La historia de la localidad de Hermann es un buen ejemplo de este fenómeno. Fundada en 1837, esta ciudad nació tras la compra de 4.600 hectáreas por parte de la Deutsche Ansiedlungs-Gesellschaft zu Philadelphia (sociedad de asentamiento alemán de Filadelfia). La intención de esta sociedad era establecer las tradiciones alemanas en el corazón de América. La localidad toma su nombre de Hermann der Cherusker, líder germánico que derrotó a los romanos en la batalla del bosque de Teutoburgo —año 9 d. C.—. En nuestros días, el viajero que haga parada en este pintoresco pueblo se encontrará en su calle principal con la carnicería Hermann Wurst Haus, que elabora diferentes tipos de salchichas según la tradición alemana. De hecho, muchas de estas salchichas han sido premiadas por la Asociación de carniceros alemanes de Frankfurt. También es posible degustar algunas de sus carnes en su modesto restaurante. Además de las frankfurt tradicionales, una de las salchichas favoritas de los locales está elaborada con pera caramelizada y queso gorgonzola. En la carniceria ondea una gran bandera alemana, suponemos en homenaje a la tradición culinaria del país europeo.

Otro ejemplo de la influencia foránea es palpable en uno de los parajes más visitados del estado: la región conocida como Ozark. Esta zona montañosa ha aumentado su popularidad gracias a la serie de suspense llamada también Ozark, protagonizada por Jason Bateman y Laura Linney ganadora de cuatro Premios Emmy. De nuevo, el origen de este nombre parece que está relacionado con la presencia francesa. Lo más probable es que Ozark sea una interpretación libre del nombre Aux arcs (con arcos), con el que se nombraba a una estación comercial francesa ubicada en la región en el siglo XVIII. En la actualidad, se trata de uno de los principales destinos turísticos de Misuri, ya que ofrece numerosos atractivos para los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre.

La banda sonora de Misuri
Tanto el jazz como el blues, dos de los géneros musicales considerados como típicamente estadounidenses, guardan fuertes conexiones con sonidos de otras partes de mundo. Es más, ambos se consideran como expresión de la cultura afroamericana vinculada con los esclavos traídos de África como mano de obra barata. A la hora de estudiar la evolución del jazz y el blues, Misuri ocupa un capítulo muy especial. Los historiadores del jazz, por ejemplo, señalan al estilo conocido como Kansas City Jazz como esencial para entender la transición sucedida entre los años 20 y 30 del siglo XX entre la rigidez formal de las big bands y el estilo improvisado y trasgresor del bebop. San Luis, por su parte, ha dado nombre a un estilo conocido como Saint Louis Blues, en el que predomina el uso del piano. Chuck Berry (1926-2017), figura esencial para entender la evolución del blues hacia el rock and roll, es oriundo de San Luis.

En la actualidad, este legado puede apreciarse en el National Blues Museum de San Luis y en el American Jazz Museum de Kansas City. Este último, ubicado en el histórico distrito del jazz de la 18th & Vine, homenajea con una escultura a uno de los grandes innovadores del jazz, Charlie Parker, conocido como Bird, que nació en Kansas City en 1920. Otra figura mítica vinculada con Misuri es Scott Joplin (1868-1917), texano pero afincado en San Luis, que ha pasado a la historia como uno de los grandes pioneros del jazz. Puede que el lector no reconozca este nombre, pero seguramente estará familiarizado con sus composiciones. Una de las más conocidas, The Entertainer, se hizo tremendamente popular gracias a la banda sonora de El golpe (1973), comedia protagonizada por Paul Newman y Robert Redford. La juguetona composición de piano asociada con esta historia de entrañables timadores fue escrita por Joplin.

Más allá de las paredes de estos museos o de las páginas de libros de historia, la música de Misuri sigue viva en los múltiples locales y salas de conciertos que acogen actuaciones en vivo. Sin duda, vivir esta experiencia en primera persona es uno de los grandes alicientes que los visitantes que recorren estas tierras pueden experimentar.
La puerta hacia el Oeste
A pesar de que la capital de Misuri es Jefferson City, las dos ciudades más pobladas son Kansas City y San Luis. La tercera ciudad más populosa es Springfield —nada que ver con Los Simpson, en EE. UU. hay 67 localidades llamadas Springfield—. San Luis se encuentra en el extremo más occidental del estado, a poca distancia de la confluencia entre los ríos Misuri y Misisipi. La imagen más icónica de la ciudad es el monumento conocido como Gateway Arch, una construcción de acero inoxidable de 192 metros de altura en forma de arco. Los visitantes pueden acceder en un pequeño ascensor hasta lo alto de la estructura y observar una panorámica de la ciudad. Agorafóbicos y acrofóbicos, abstenerse. En la parte subterránea del edificio se encuentra también un museo que justifica el porqué de su sobrenombre: The Gateway to the West (la puerta hacia el Oeste). San Luis fue un punto de paso imprescindible para los aventureros que, en el siglo XIX, se lanzaron a la aventura en busca de las riquezas prometidas en las inexploradas tierras del oeste del país. De hecho, el monumento está dedicado “al espíritu pionero de los hombres y mujeres que conquistaron el Oeste, y el de aquellos de tiempos posteriores que se esforzaron en otras fronteras”. Pioneros que, en muchas ocasiones, provenían de otros países.

San Luis también se caracteriza por su vinculación con otro elemento típicamente americano: la cerveza. ¿Cuál es la cerveza más popular de EE. UU.? No hay lugar a dudas: Budweiser. Y su casa madre está en San Luis. Además, como puede deducirse tras la lectura de las páginas previas, sus raíces también se remontan al otro lado del Atlántico. Es más, Budweiser es un adjetivo germánico que significa “de Budweis”, siendo Budweis la ciudad de Bohemia que tomaron como referente los fundadores de la cervecera para elaborar esta bebida alcohólica.
En 1876, Adolphus Busch y su amigo Carl Conrad fundaron en San Luis la cervecera Anheuser-Busch, con un capital inicial de 75.000 dólares. Su idea era elaborar una cerveza lager al estilo de las que se elaboraban en lo que hoy es República Checa. San Luis, estratégicamente ubicada junto al río Misisipi, proporcionaba las condiciones ideales para la producción cervecera gracias a sus numerosas cuevas naturales que mantenían una temperatura constante de 13 °C, fundamentales para el proceso de fermentación previo a la invención de la refrigeración artificial.

Las instalaciones ocupan un complejo histórico de gran interés histórico y arquitectónico que puede visitarse. Uno de los puntos que genera más interés entre los visitantes son los establos de los caballos Clydesdale, raza de origen escocés empleada habitualmente como caballos de tiro. En 1933 se convirtieron en símbolo de la marca cuando la familia Busch los introdujo para celebrar el fin de la ley seca, empleándolos para entregar el primer barril de cerveza al presidente Franklin D. Roosevelt. Desde entonces, estos caballos han aparecido en numerosos anuncios de la marca y participan habitualmente en exhibiciones por todo el país.
Cerveza, barbacoa, blues... resulta paradójico que algunos de los principales iconos culturales de EE. UU. provengan de otras partes del mundo. Viajar al corazón de este gran país ayuda a comprender su esencia y, también, sus contradicciones. Como escribió el ilustre misurano Mark Twain: “Viajar es fatal para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente. Y muchos de nuestros compatriotas lo necesitan desesperadamente por estas razones”. Cuando visite Misuri, no olvide comprar una tarjeta de felicitación y mandarla a casa. ¡SALUDOS DESDE MISURI!
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