Milos: la isla griega en la que que querrás quedarte para siempre

Milos es uno de esos lugares que son difíciles de describir porque su belleza es tan extrema que no se encuentran palabras para tanta sensación. Para empezar, es una isla griega con poca gente (eso ya es un comienzo prometedor), tiene más de 70 playas (en eso también se diferencia de sus "hermanas") y su paisaje es más verde, menos árido y más variado que el resto de las Cícladas.

Sibila Freijo
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Foto: Freeartist
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Milos es famosa por haberse encontrado allí la famosa Venus de Milo. Es la más occidental del archipiélago de las Cícladas y famosa por sus playas, a cada cual más bonita que la anterior y todas diferentes que se extienden a lo largo de 125 de costa. Sin duda una de las imágenes más famosas es la de la impresionante playa de rocas calizas blancas de Sarakiniko, un paisaje como galáctico o lunar que le deja a uno sin palabras. Por todo esto, Milos tiene bastantes "papeletas" para ser un lugar perfecto de desconexión total: playas perfectas de aguas turquesas, pueblos blanquísimos que explorar, tranquilidad, atardeceres infinitos y comida deliciosa ¿qué más podríamos querer?

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El centro de la isla es el puerto de Adamás. Desde allí salen los aubuses que van hacia todos los puntos de Milos y zarpan los barcos que hacen el recorrido de la isla, una opción muy aconsejable. Por unos 80 euros es posible pasarse el día en un velero (con comida incluida) y acceder a las maravillosas cuevas y formaciones rocosas muy difíciles de ver si no es desde el agua. Desde los propios barcos se hacen excursiones a las cuevas y paradas para realizar snorkel.

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La isla tiene siete pueblos, el más importante es Plaka, un típico pueblo de las Cícladas, blanco inmaculado y situado sobre una colina y con increíbles vistas del mar, especialmente al atardecer. También tiene un pequeño castillo digno de visitar. Desde lo alto del castillo se divisan los pueblos de Tripiti, Triovasalos y Pera Triovasalos.

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Laura Leiva

Klima es otro de los pueblecitos más fotografiados de la isla y desde luego de todas las Cícladas. La estampa de las coloridas casas de pescadores encaramadas a la montaña y con el mar turquesa es una estampa dífícil de olvidar. 

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También es imprescindible pasarse por Apolonia, un precioso pueblo pesquero con magníficas playas en sus alrededores. Cerca está Filacopi, na destacada zona arqueológica y las muy conocidas cuevas de Papafrangas. 

70 playas idílicas

Milos es una de las islas griegas que mejores y más playas tienen. En este caso, muy variadas, cada una de un estilo. Algunas de ellas son rocosas, aunque dominan las de arena fina y blanca y aguas turquesas. La más famosa de la isla es la increíble playa de rocas blancas de Sarakiniko que hemos mencionado antes pero hay muchas otras que merecen la pena, aunque algunas son de acceso difícil.  Destacan las playas de Provatas, Firomotamos, Tsigrado, Gerontas,  también la famosa zona rocosa de Kletfico, con grandes formaciones rocosas que se levantan sobre el mar y aguas esmeraldas o Papafragas, una piscina natural protegida por acantilados que sólo se comunica por el mar a través de una pequeña lengua.

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Gatsi
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Para moverse de playa en playa lo más conveniente es alquilar un coche para moverte a tus anchas, ya que si no, como en el resto de las Cícladas, cada vez que quieras ir a un pueblo o playa tendrás que pasar por el Puerto, lugar desde donde parten todos los autobuses. 

Milos no tiene aeropuerto así que la única manera de llegar es en barco desde el Pireo en Atenas, o desde alguna de las islas vecinas. La travesía desde Atenas dura algo más de  3 horas. Si quieres que la experiencia sea ya "la bomba" puedes combinar tus vacaciones en Milos con la estancia en otra isla cercana, como por ejemplo Sifnos o Serifos, que se encuentran a menos de una hora de distancia.