México: del Atlántico al Pacífico
Ballenas jorobadas brincando frente a tus ojos, ruinas mayas que dan la bienvenida a una de las costas más deseadas del mundo y hoteles que representan el máximo exponente del savoir-faire. Te proponemos un exquisito recorrido para perderte entre las dos costas de México... y no perderte nada.

De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas.” Así, de forma taxativa, representó su asombro el famoso pintor Salvador Dalí ante la increíble realidad, cultura, folclore y singularidad del pueblo mexicano. Hacer un viaje al país es corroborarlo en primera persona. Pocos lugares en el mundo escapan tan fuertemente de lo racional como lo hace este territorio, que concentra gran parte de su magia donde acarician las aguas del Atlántico y del Pacífico. La primera costa es la más conocida y popular, la del estado de Quintana Roo y a la que bañan las codiciadas aguas del Caribe. La segunda es, sin lugar a duda, el asunto pendiente del turismo, en el desértico y precioso estado de Baja California Sur. Ambas tan surrealistas como los cuadros del pintor catalán, y tan bonitas como los océanos que las abrazan.

El delirio de Quintana Roo
Hay algo que define las pinturas de Salvador Dalí y que se puede percibir también al aterrizar por primera vez en este estado: la sensación de delirio. Una especie de trastorno al que llegamos sucumbidos por la belleza de su imponente arqueología maya, de sus playas caribeñas, de la frondosa selva tropical y los manglares, de los cenotes de agua gélida y cristalina o de su decena de reservas naturales.
Un delirio que hacen realidad lugares como Isla Mujeres, Holbox o Cozumel, tres islas que comparten las aguas de color turquesa, las arenas finas y resbaladizas y la vegetación tropical. También sus zonas arqueológicas, con tres imprescindibles: las Ruinas de Tulum, las únicas mayas construidas junto al mar; Cobá, con la imponente pirámide Nohoch Mul, considerada una de las más altas de esta civilización, con 42 metros de altura, y El Rey, las más extensas de la zona de Cancún y que deben su nombre a una escultura encontrada con forma de cabeza humana. Los cenotes son el claro ejemplo del rechazo a las reglas convencionales de la madre naturaleza y los lugares por los que Dalí, seguramente, pensó que este destino era más surrealista que sus pinturas. Hay más de 2.500 repartidos por el estado de Quintana Roo, pero hay algunos imprescindibles: el Gran Cenote, el Cenote Dos Ojos y el Cenote Azul. Y, si quieres una experiencia más auténtica, el Cenote Taak Bi Ha, sin apenas turistas y con agua de color zafiro.

El éxtasis final se encuentra en sus hoteles, que le han valido gran parte de la fama a este territorio. Los más famosos son sus todo incluido, cuyo máximo exponente es el Grand Velas Riviera Maya, que pertenece a la colección Legend de Preferred Hotels & Resorts y que ha sido considerado uno de los mejores del mundo de esta clase. Está ubicado en el interior de una reserva de manglares, con senderos naturales en los que es habitual toparte con coatíes, iguanas, mapaches o garzas. Su playa, perfecta para avistar tortugas, es la antesala perfecta para disfrutar de su spa, uno de los más premiados del Caribe y reconocido por tener tratamientos inspirados en rituales mexicanos. El delirio gastronómico, en cambio, se encuentra en otras propiedades como NIZUC Resort & Spa, de la misma colección y a escasos kilómetros del aeropuerto de Cancún. Este hotel, uno de los pocos que no siguen la estela del todo incluido, es un paraíso para los que buscan atención personalizada y unas instalaciones dignas de postal a las que acompañan unas espaciosas suites frente al mar. Imprescindibles son sus restaurantes Ramona, con cocina mexicana contemporánea, Terra Nostra, de inspiración mediterránea, o Ni, su restaurante peruano con ceviches, tiraditos y vistas al mar.

El misticismo de Los Cabos
El estado de Baja California Sur ofrece una cara completamente distinta de México. Una más mística, irracional y profunda. Dalí no llegó hasta sus costas, pero esta porción de paraíso es el claro ejemplo de que las pinturas surrealistas también pueden presenciarse en los paisajes. Aquí no encontrarás selva ni humedad tropical, sino un paisaje desértico, austero y sobrecogedor que se funde con el océano Pacífico y el mar de Cortés. Esta zona, conocida como el acuario del mundo, reúne extensas playas repletas de formaciones rocosas icónicas, avistamiento de fauna marina y pueblos que conservan un ritmo mucho más pausado que el del Caribe.

Desde Los Cabos, punto de entrada habitual, se pueden visitar lugares tan representativos como El Arco, la icónica formación rocosa donde se encuentran el mar de Cortés y el océano Pacífico, San José del Cabo, con un coqueto y comedido centro histórico y un puerto donde podrás saludar a los pelícanos; Todos Santos, un Pueblo Mágico donde sucumbir a la escena bohemia de México, o La Paz, punto de partida para visitar Isla Espíritu Santo, una joya natural perfecta para hacer snorkel que alberga una de las colonias de lobos marinos más grandes e importantes del golfo de California y de México.

El misticismo encuentra su máxima expresión entre diciembre y abril, la temporada en la que las ballenas jorobadas pasan por Los Cabos. Una migración que las lleva desde las aguas frías de Alaska hasta la calidez del desierto para aparearse y dar a luz a sus crías, aprovechando las aguas tranquilas y poco profundas del mar de Cortés. Observarlas brincar ante tus ojos en una excursión de avistamiento es una experiencia que todo viajero debería hacer una vez en la vida. Pero no es la única forma de verlas. Montage Los Cabos, también de la colección Legend de Preferred, es un privilegiado cuando llega la temporada. Y lo es por su ubicación en la Bahía de Santa María, un lugar predilecto para estos mamíferos que usan sus cálidas aguas para darse un merecido descanso de su largo trayecto. Solo tendrás que esperar en su restaurante Marea, con vistas panorámicas a la playa, para presenciar la magia del soplo de unos animales ante los que solo cabe constatar la grandeza de nuestros océanos. Y, si no tienes suerte, este es el único hotel de la zona que tiene servicio de barcos y lanchas desde su propia bahía para avistarlas... o para disfrutar de los espectaculares atardeceres del mar de Cortés.
Recorrer México de costa a costa confirma que el país no se entiende desde una sola mirada. Quintana Roo y Baja California Sur muestran realidades opuestas —selva y desierto, Caribe y Pacífico—, pero ambas revelan la misma capacidad de sorprender incluso al viajero más experimentado. Y es que, tras este itinerario, la célebre afirmación de Salvador Dalí cobra un matiz distinto. Porque no es que México sea surrealista, es que este destino es uno de los pocos del mundo capaces de superar las expectativas.
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