Mértola, un bello puerto fluvial del Mediterráneo… ¿en Portugal?

Viajamos por el río Guadiana hasta llegar al Pulo do Lobo

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Cornelia Pithart / ISTOCK

Visitar Mértola significa remontarse en el tiempo, cuando el paso de varias civilizaciones encumbró este punto de la actual región del Alentejo como uno de los puertos fluviales más importantes del Mediterráneo, a pesar de situarse a orillas del río Guadiana, en el interior de Portugal.

Conocida como “Villa Museo” por su enorme riqueza arqueológica, de la que ha resultado una gran variedad museística, Mértola nos pone cara a cara con la historia y la importancia natural del río Guadiana.

Volviendo a los orígenes

Vista del castillo de Mértola
Vista del castillo de Mértola | inaquim / ISTOCK

La andadura de Mértola en la historia nos hace retroceder varios siglos antes de Cristo cuando, en tiempos de tartessos y fenicios, la antigua Myrtilis formaba parte de la red de rutas que frecuentaban los pueblos comerciantes del Mediterráneo. Aún de mayor relevancia durante la dominación romana, actuó como un destacado puerto fluvial desde el que partían los excedentes agrícolas y los recursos minerales de toda esta parte de la actual Portugal.

Convertida Mértola en el puerto más septentrional del río Guadiana en aquel momento, su importancia fue creciendo frente al comercio del Mediterráneo y, a pesar de la caída del Imperio Romano, continuó conservando ese papel varios siglos después, ya tras la invasión musulmana.

Típica fachada de Mértola
Típica fachada de Mértola | Shootdiem / ISTOCK

Es bajo esta ocupación cuando Mértola – Mārtulah en aquel entonces – acabó por confirmar su valor estratégico como espolón del río Guadiana en territorio de Al-Andalus, llegando incluso a convertirse en una taifa independiente.

A este periodo corresponden un buen número de los numerosos restos arqueológicos descubiertos en la población o que forman parte desde antiguo de su rico patrimonio. Tal es así que se ha acabado conociendo como “Villa Museo” por el enorme catálogo de restos encontrados, que se reparten en una decena de puntos museísticos diseminados por el pueblo.

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Mértola es, realmente, un museo a cielo abierto, y su legado ha permitido que se trate de uno de los pueblos de Portugal que más fielmente ha guardado su fisionomía islámica en su entramado urbano. Fruto de ello, la localidad hace honor a su pasado y celebra a finales del mes de mayo el Festival Islámico, transformándose en un escenario ambientado en el periodo de la ocupación musulmana.

Vigilando el río Guadiana

El río Guadiana
El río Guadiana | Aitor M. M. / ISTOCK

El perfil de la población de Mértola se entiende perfectamente al recordar su historia como punto estratégico junto al río Guadiana. Su trazado de estrechas callejas, con reminiscencias islámicas, se envuelve de las antiguas murallas para verse coronada, en lo más alto, por un lustroso castillo que destaca por su emblemático torreón.

Las casas tradicionales de fachadas blancas nos dirigen, sin casi percibirlo, hacia ese punto culminante construido en época medieval sobre la base de las antiguas construcciones del periodo musulmán y romano. A sus pies, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción nos recuerda la situación exacta de la anciana mezquita, reconvertida en templo cristiano tras la Reconquista.

Por su parte, la Torre Couraça representa lo más destacado, aún en pie, del pasado romano, del que existen numerosos vestigios a lo largo del pueblo. Ya en uno de los flancos de la población, la Torre do Relógio, del siglo XVII, nos permite descender hasta el río Guadiana, el verdadero protagonista de la importancia de Mértola y principal accidente geográfico del distrito de Beja, al que pertenece el pueblo. 

La Torre del Reloj
La Torre del Reloj | Photographer: Alan Crawford / ISTOCK

Aquí el Guadiana, que forma parte en este punto del Parque Natural que conserva su gran valor ambiental, nos invita a remontar su curso para llegar, a menos de veinte kilómetros, a uno de los lugares más atractivos en su paso por tierras de Portugal. Hablamos de la cascada Pulo do Lobo o Salto del Lobo, un monumento natural y la caída de agua más grande del sur del país, con sus 15 metros de altura.

Más allá de discurrir por un estrechamiento rocoso del río – de donde procede su nombre, al contar la tradición que un lobo podría saltarla de lado a lado -, se trata de un bellísimo y espectacular espacio natural que impresiona por el rugir de las aguas atravesando este tramo.