Mercados de abastos: 8 templos gourmet imprescindibles

Son lugares de encuentro de cocineros, amas (y amos) de casa y sibaritas, pero también de curiosos, paseantes y viajeros. Y es que, más que lugares donde simplemente hacer la compra, estos mercados atraen la atención de cualquiera.

Irene González
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Foto: venemama / ISTOCK

Visitamos los mercados más bonitos de España, aquellos en los que detenerse para contemplar edificios singulares y, cómo no, deleitarse con los aromas, sabores y colores del género que ofrecen. Son mercados espectaculares que llenaron España desde finales del XIX a mediados del XX. Grandes edificios que han quedado como parte del patrimonio monumental más interesante de sus ciudades. Hoy, estos mercados y plazas de abastos, que ofrecen lo mejor de la gastronomía tradicional y de los productos locales, se han convertido en verdaderos templos gourmet. Son mercados de los de verdad, donde va la gente del barrio a comprar patatas y naranjas, es la plaza de toda la vida, donde las materias primas están tan frescas que te dan ganas de comprar todas. Y es que en nuestro país quedan muchos mercados de abastos genuinos, cuya visita es tan recomendable y benéfica, como la más ilustre de las catedrales.

Visitar un mercado cuando se recorre una ciudad es la mejor forma de conocer las costumbres y la gastronomía, además del patrimonio monumental más interesante de cualquier rincón del país. Especias, chocolate, pan recién horneado, té, fruta de temporada, turrón, marisco, delicatesen de alta pastelería, hamburguesas, pescado directo de la lonja, pollo frito, queso, fiambres y los mejores vinos son la recompensa. Pasear por un mercado, a poder ser a la hora del desayuno, o la comida, es una opción sensacional para aplacar el hambre en un entorno inmejorable y genuino. El valenciano Mercado de Colón, de 1914, posee una indispensable horchatería tradicional, cervecerías, y hasta un restaurante que convive con una floristería. El barcelonés Mercat Santa Caterina es obligatorio por la calidad de sus productos y por su subsuelo, que muestra los restos del antiguo convento sobre el que se construyó. El peculiar mercado de San Miguel en Madrid ofrece productos de gran calidad, alimentos de temporada, asesoramiento gastronómico y una gran oferta de restauración. El Mercado de las Ataraznas  traslada a una época de cuentos moriscos, por sus elementos nazaríes y califales, y su magnífica puerta del XIV.

Bilbao ostenta el mercado que, quizá, sea el más grande de Europa. De estilo art-decó, el Mercado de la Ribera tiene amplios ventanales que permiten la entrada de luz a sus tres plantas, donde los puestos ofertan lo mejor de la huerta y del mar vascos. En el Mercado Central de Zaragoza destaca por su exuberante decoración relacionada con el dios Mercurio, con el trabajo, y con motivos vegetales. Para muchos residentes de Alicante, su día comienza en el Mercado Central, donde nada más cruzar su entrada se siente un fenomenal alboroto. En su parte trasera está el mercado de flores, con una impresionante exposición de coloridas especies. Para muchos, es un lugar histórico donde se recuerda el bombardeo que sufrió en 1 938. El jerezano Mercado Central de Abastos comparte los mejores productos del mar con los de la tierra. Modernos, tradicionales, y urbanos, son asombrosos templos con esencia.