El mercadillo navideño más bonito de Europa (y las medidas de seguridad que han de tomarse este año)

La ciudad de Praga ha ideado un estricto protocolo para disfrutar de uno de sus grandes reclamos de estas fechas  

Noelia Ferreiro
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La Navidad no sería la Navidad si prescindiéramos de las lucecitas de colores, el aroma a castañas asadas, los dulces típicos del invierno, el extraño vino caliente. Tampoco sin esa banda sonora en bucle que suponen los villancicos a toda voz, en cualquiera de los idiomas. Todo esto es lo que que encontramos, a grandes rasgos, en los mercadillos desperdigados a lo largo y ancho de Europa. Rincones pletóricos conformados por largas hileras de casetas de madera, en los que se condensa la magia de estas fechas tan entrañables.

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En este extraño 2020 los mercadillos vuelven a casa por Navidad, sí, pero con una serie de restricciones. Distancia social, mascarilla, gel hidroalcohólico. La precaución más extrema para garantizar la seguridad sanitaria en estos tiempos de pandemia universal. Así lo ha ideado la ciudad de Praga para que tampoco este año nos perdamos el que está considerado por la revista USA Today como ‘el mercadillo navideño más bonito de Europa’. Un mercadillo que, aunque tiene su foco principal en la Plaza de la Ciudad Vieja y en Wenceslas, se extiende por distintos rincones del entramado urbano:

Básicamente, no hay plaza o avenida no cuente con estas casetas, que estarán abiertas hasta el 6 de enero de 2021, desde las 9.00 horas de la mañana hasta las 22.00 horas de la noche.

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Bocados y artesanía

El mercadillo de Praga tiene aroma a clavo y canela y una atmósfera de cuento infantil. Es famoso por sus tradicionales tragos (vino o licor de miel, ambos calientes) o por el repertorio de productos gastronómicos checos primorosamente presentados: desde jamón asado y salchichas a la parrilla hasta dulces como los trdlnik, castañas asadas y las típicas (y deliciosas) galletas navideñas checas, elaboradas con jengibre.

Pero también podemos encontrar, buceando entre sus tenderetes, todo tipo de objetos de artesanía como juguetes de madera, simpáticas marionetas, refinados artículos de cristal de Bohemia (como las tradicionales bolas de cristal soplado), manteles bordados a mano, juguetes, cortadores de galletas y muchos otras piezas.

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Circunstancias actuales

Todo esto encontraremos también este año. Aunque con ciertas medidas, claro, para adaptarse a las circunstancias actuales. Entre ellas, rutas señalizadas para respetar el distanciamiento social, dispensadores de gel en múltiples puntos, disponibilidad de mascarillas y guantes para los vendedores y visitantes, protección de plexiglás y protocolos específicos para los puestos de venta de alimentos y bebidas.

Y ello, dentro de un contexto en el que los países definidos como de ‘alto riesgo’ desde el punto de vista epidemiológico, tienen prohibida la entrada al país. Y en el que, para aquellos otros a los que sí se permite llegar, es obligatorio un formulario de localización de pasajeros para mantener el control.

No dejemos de soñar

Praga presenta así uno de sus grandes reclamos de estas fiestas. Para que, si no es posible en esta ocasión, podamos seguir soñando con sus indiscutibles encantos. Los que hacen de esta ciudad un paradigma de belleza y una enciclopedia viviente de la arquitectura y el arte. Siempre quedará el laberinto de calles sinuosas que conducen al omnipresente castillo, las fachadas barrocas, las agujas que apuntan al cielo y el famoso puente que proyecta su silueta sobre las aguas del Moldava.

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