Menorca, el mejor lugar de Europa para hacer astroturismo

La bella Menorca acaba de lograr la certificación de Starlight, y también la de Reserva Starlight. La Reserva de Biosfera de Menorca apuesta desde hace tres años, por proteger la calidad del cielo nocturno, y el derecho a la luz de las estrellas. Este destino estrella, ofrece una experiencia única que tienes que vivir.

Irene González
 | 
Foto: SensorSpot / ISTOCK

Menorca, que goza de un sensacional cielo diurno, ya tiene protegido su firmamento nocturno. La imprescindible e increíble isla balear, está reduciendo su contaminación lumínica, y aumentando su eficiencia energética. Así que su paisaje de belleza esencial, llanuras, colinas, calas luminosas y acantilados desiertos, ofrece un viaje iniciático a través del cielo isleño. Entre murallas, santuarios, ancestrales taulas para sacrificios, cuevas sepulcrales, grandes talaiots e impresionantes playas, su cielo nocturno y sus estrellas, te van a enamorar.

Y es que Menorca ha dado un salto de gigante hacia la implantación de energías renovables, tras recibir el visto bueno de la Comisión Europea, para convertirse en zona piloto en materia de transición energética.

SensorSpot / ISTOCK

Bajar la luz para iluminar las estrellas, convierte a Menorca en el mejor observatorio del firmamento de Europa, un sensacional balcón abierto a la Vía Láctea. Aunque el cielo de toda la isla es de una pureza irresistible, los lugares estrella de Menorca son sus recónditas calas y sus playas, quizá las más bellas del mundo para disfrutar a la caída de la tarde, pero sobre todo de noche.

Las Calas Mitjana es una de las maravillas de la costa menorquina para disfrutar del cielo menorquín. A 7 kilómetros de Ferreries, estas dos calitas, separadas por un risco, conforman el extremo de un profundo barranco.

mariiakamenska / ISTOCK

A sus pies, en el mar, alcanza 40 metros de pared calcárea, un santuario para los buceadores, que aquí tienen la posibilidad de descubrir cuevas de gran atractivo. Un delicioso sendero la comunica con la Mitjaneta, que más intima y acogedora, posee una extensa zona boscosa de pinos, acebuches y encinas. Otro paraíso es la playa Macarella, donde su complicado acceso, merece la pena por la belleza e intimidad que ofrece.

A 16 kilómetros de Ciutadella, tiene las aguas más limpias, y el cielo más hermoso, todo un santuario natural cerrado, y custodiado por encinas y pinos que casi se recuestan sobre las tranquilas aguas de fina arena.

Juan Carlos Hernández Hernández / ISTOCK

Menorca regala belleza a cada paso, y otro de estos presentes es la Cala Pregonda, un espacio diferente por su color, y por su ambiente. Su gran atractivo es su singularidad por su de arena gruesa y roja como la superficie de Marte, su agua cristalina, y un cielo de infarto que se puede saborear desde las dunas que rodean esta cala. Como está dentro de la zona de protección de la Reserva Marina del norte de Menorca, y arropada por los islotes cercanos, sus fondos marinos, a pocos metros de profundidad, son una joya.

Otro refugio imprescindible por su espectacular belleza es la playa de Cavallería, una de las más grandes de la costa norte de Menorca. Virgen, abrazada de una agreste naturaleza y custodiada por el faro de Cavalleria, muestra una de las panorámicas más bellas del territorio nacional.

LUNAMARINA / ISTOCK

A unos 30 kilómetros de Maó, se pueden divisar su más de 500 metros de extensión desde el Mirador ubicado justo antes de bajar a la playa. El faro de Cavalleria, que se alza en este punto, el más septentrional de la isla, resulta espectacular. Es un paraje impresionante para observar el cielo de Menorca, y sobre todo, sus puestas de sol, unas de las más bellas de la tierra.

Cerca del reflector se encuentra una pequeña cueva en la que adentrarse unos 20 metros para gozar de la mejor vista de l’Illa des Porros. Este rico cabo de Cavalleria también alberga los restos de un campamento y una ciudad romana, descubiertos en Sanitja.

gabue / ISTOCK

El paisaje, desde lo alto del acantilado, permite descubrir toda la isla al completo, como si de una maqueta se tratara. Para sentir la magia de Menorca hay que recorrer Mercadal, y subir hasta el monte Toro. Es el corazón religioso de los menorquines, desde donde se bendecía la isla entera.